Ninety-Nine Nights

Este esperado título para Xbox 360 destaca por sus batallas multitudinarias a lo Dinasty Warriors, pero omite el modo multijugador, lo que rebaja la vida del juego de forma significativa. Mizuguchi, esta vez, no ha dado la talla

10 octubre 2006

Tetsuya Mizuguchi pertenece a ese selecto grupo de diseñadores de videojuegos (en el que convive con genios como Shigeru Miyamoto, Hideo Kojima o Peter Molyneux, entre otros) capaces de generar grandes expectativas entre los entusiastas con cada uno de sus proyectos.

 

Por esta razón, los responsables de la consola de Microsoft en el país del sol naciente han depositado buena parte de sus esperanzas en Ninety-Nine Nights (en adelante nos referiremos a él como N3), un juego que prometía adaptarse como un guante a los gustos de los usuarios nipones y que parecía capacitado para contribuir al asentamiento definitivo de Xbox 360 en Japón. Sin embargo, pese a que se trata de un título de gran factura técnica, el resultado final no es todo lo «redondo» que cabría desear. Veamos por qué.

 

Una de cal, otra de arena

El principal baluarte de N3 es, a todas luces, su historia. Y es que está mucho más elaborada que en la mayor parte de los videojuegos de este género. Nada más empezar nuestra aventura controlamos a Inphyy, una joven heroína dispuesta a hacer cualquier cosa para vengar la muerte de su padre a manos del ejército orco.

 

Para lograrlo, cuenta con la ayuda de numerosos soldados organizados a la usanza de las tropas medievales (arqueros, infantería, etc.), así como con la de otros personajes muy poderosos a los que también controlaremos durante el transcurso de la acción, sumando un total de siete guerreros bien pertrechados. Las secuencias cinemáticas tienen una calidad muy elevada y nos brindan la oportunidad de sumergirnos de lleno en la historia.

 

Por otra parte, la factura técnica de este juego es irreprochable. El modelado de los personajes está muy trabajado (en especial el de los guerreros que podemos manejar a lo largo de la aventura), los escenarios están repletos de detalles y el sonido envolvente durante los combates es muy espectacular.

 

Sin embargo, a los pocos minutos de empezar a jugar es fácil percatarse de que N3 apenas se aparta del camino que ya han recorrido otros títulos similares. Y es que nuestro cometido se reduce a recorrer grandes distancias con nuestros soldados y enfrentarnos a las huestes rivales hasta acabar con todos los engendros que las conforman (orcos, goblins y toda suerte de monstruos). Eso sí, las batallas resultan muy espectaculares gracias a que podemos realizar combos que nos permitirán aniquilar a centenares de enemigos en unos pocos segundos.

 

El control de nuestro guerrero es muy sencillo, de hecho, prácticamente sólo tenemos que preocuparnos de esquivar los golpes de nuestros rivales y atacar. Empero, con cierta frecuencia la cámara automática dificulta la localización tanto de nuestro personaje como de los contrarios cuando éstos son escasos, pudiéndonos dejar vendidos cuando nos enfrentamos a enemigos de cierta enjundia.

 

Nuestro balance final no es en absoluto negativo debido a que es un título divertido y de gran nivel técnico, no obstante, está muy lejos de ser uno de los imprescindibles de Xbox 360. Aun así, gustará a los fans de la acción a gran escala.

 

Multijugador:

No