Ninja Blade, acción a raudales

La mezcla de la cultura tradicional japonesa y de emociones fuertes genera adicción, y muestra de ello es el éxito de las propuestas que conjugan estos ingredientes. Es el caso de este título, que toma ideas de aventuras consagradas para combinarlas de forma única

Juan Carlos López Revilla

27 junio 2009

En él nos metemos en la piel de Ken Ogawa, un ninja experto en tareas de «limpieza» al que se ha encomendado la colosal misión de acabar con una pandemia que provoca increíbles mutaciones en los seres humanos, transformándolos en unos engendros antinaturales en la línea de lo que hemos visto en la saga Resident Evil.

Éste es, precisamente, uno de los juegos del que ha bebido Ninja Blade. Pero no el único. Además, su estética y ambientación recuerda mucho a la de los excelentes Ninja Gaiden I y II, y durante toda la aventura disfrutaremos secuencias cinemáticas interactivas muy similares a las que hemos degustado en God of War.

Su principal baza es su ritmo, trepidante y concebido para depararnos infinidad de emociones fuertes. Su factura técnica es notable tanto en la vertiente gráfica como en la sonora, aunque merecen una mención especial los enemigos finales, horrendos y de un tamaño descomunal. Le falta variedad, una historia más elaborada y un sistema de combate más preciso, pero, aun así, gustará a los muchos adeptos al género.

Género:

Acción

Multijugador:

No

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