Olympus E-400

Bajo nuestra lupa, la réflex digital más pequeña del mercado. El lanzamiento de esta cámara fue toda una sorpresa toda vez que los usuarios de Olympus hace tiempo que esperan modelos de escalones superiores al del aficionado, y la E-400 está destinada precisamente a estos

7 marzo 2007

Bajo nuestra lupa, la réflex digital más pequeña del mercado. El lanzamiento de esta cámara fue toda una sorpresa toda vez que los usuarios de Olympus hace tiempo que esperan modelos de escalones superiores al del aficionado, y la E-400 está destinada precisamente a estos. Por otro lado, la marca que más está despuntando por su originalidad se inspira ahora en el pasado para ofrecer una cámara que recuerda a la clásica OM1, su modelo más famoso que data de los años setenta (del siglo pasado, claro está).

Lo más llamativo es que es eminentemente pequeña, lo que la beneficia en cuanto a ligereza, pero la perjudica, como es lógico, en ergonomía. En este sentido, la práctica ausencia de empuñadura complica el agarre, aunque bien es cierto que con un poco de práctica se maneja con soltura y sólo se echan de menos los accesos directos a ciertas funciones (normalmente hay que pulsar hasta tres controles para cambiar la sensibilidad, por ejemplo), y una segunda rueda que hiciera las veces de anillo de diafragma.

La reducción de tamaño, por cierto, ha supuesto también un rediseño de los dos objetivos que incluye el kit que hemos examinado y que se adaptan perfectamente a las dimensiones del nuevo cuerpo. También rediseñado tenemos un visor algo mayor y más claro que el que presentaba la E-330 (la que usamos en nuestro Laboratorio), pero no mucho más. Por otra parte, las indicaciones dentro de este son escasas y su situación mejorable, convirtiéndose en uno de sus puntos negros. En cuanto a su software interno, resulta muy similar a sus hermanas de gama (con pocas florituras, eso sí) con alguna novedad, como la incorporación de funciones de edición directa de imágenes RAW.
Su respuesta durante el examen
Pasando ya a las pruebas, podemos decir que con buenas condiciones de luz enfoca muy rápidamente y de forma muy silenciosa (sólo tiene tres puntos de enfoque, pero son suficientes para un uso aficionado) y el resultado de las tomas es casi perfecto, con una definición excelente y una buena respuesta de color y luminosidad. En contrapartida, y aunque no sea algo exclusivo ni mucho menos de esta cámara, cuando la luz empieza a escasear la cosa se complica: le cuesta bastante enfocar (salvo que echemos mano de una molesta luz de ayuda al autofoco a través del flash) y, si subimos el valor ISO a niveles altos, presenta un ruido digital bastante abundante. Este resulta mayor que el que ofrecen los modelos de Nikon y Canon revisados en los últimos meses y que cuentan con un CCD con el mismo número de píxeles. Y es que en este tema la Olympus se ve perjudicada por el estándar Cuatro Tercios, que estableció un tamaño físico de captor bastante reducido, lo que implica mayores posibilidades de producir el temido ruido digital, como así ocurre.

Eso sí, acorde con este estándar, la máquina incorpora el sistema de reducción de polvo patentado por Olympus y que, hoy en día, parece ser el más eficaz del mercado. Concluyendo, se trata de una cámara atractiva, ideal para no cargar con mucho peso en los viajes pero sin renunciar a las prestaciones de una réflex, aunque con ciertas limitaciones muy concretas. Una lástima, por otro lado, que su precio no se sitúe (con un solo objetivo, eso sí) en el entorno de los 600 euros porque podría convertirse en una best seller.

Características
CCD de 10 Mpíxeles tipo 4/3 de 17,3 x 13 mm y 3.648 x 2.736 puntos de resolución. Almacenamiento en tarjetas xD y CF en RAW y JPEG. AF de 3 puntos. Sensibilidad ISO 100-1.600. LCD de 2,5” y 215.000 píxeles. Velocidad obturación 1/4.000 a 60 s. Medición digital ESP, ponderada central y puntual y dos modos de color. USB 2.0 y batería de iones de litio. El kit analizado incluye los objetivos Zuiko Digital ED f14-42 mm y 40-150 mm f4:5,6

Dimensiones/ Peso
129,5 x 91 x 53 mm/ 375 g (sólo cuerpo)

Lo mejor
Su peso y tamaño resultan ideales para llevársela de viaje y su calidad de imagen está a la altura de las «grandes»
Lo peor
La ergonomía se ve perjudicada por el tamaño, el visor resulta bastante pequeño y el ruido digital elevado