Análisis

Olympus XZ-1 luce una óptica muy luminosa

Cuenta con una carcasa de aleación resistente y estilizada, una óptica con f/1,8 para fotografiar escenarios donde falte la luz y donde se pueda trabajar con valores ISO para arrinconar al ruido

Olympus XZ-1

10 octubre 2011

Cuando se coge esta máquina por primera vez, da la impresión de estar sujetando un producto tecnológico con clase. El procesador de imagen TruePic V es similar al de las cámaras PEN de objetivos intercambiables

Gracias a este procesador, se implementan filtros artísticos típicos de Olympus o habilidades como el procesamiento de imágenes en la propia cámara para convertir de RAW a JPEG o realizar ediciones básicas, como recortar o aplicar efectos.

Tiene una conexión preparada para acoplar un visor electrónico usando la zapata del flash; lo que no es una mala ampliación para los usuarios más entusiastas y profesionales que quieran buscar el encuadre perfecto. Entre sus distintos modos de escena, destaca el panorámico, con un asistente muy fácil de usar, que permite componer las panorámicas a partir de fotos individuales que se toman mediante un práctico sistema de guía.

La calidad de las capturas está un poco por detrás de la Canon. No obstante, a poco que se use una apertura algo menor que f/1,8, las propiedades ópticas del objetivo mejoran (la Canon pasó las pruebas con f/2).

El control de los parámetros fotográficos hay que buscarlos en los menús de pantalla en algunos casos, al presentar pocos botones en el cuerpo (sí el de grabación de vídeo). Y el anillo del objetivo permite cambiar la ISO, aunque no parece posible reasignar la funcionalidad como en el modelo S95.

En definitiva, un procesador de imagen excelente y modos escena y filtros de buena calidad caracterizan a esta compacta.

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