Panasonic DMC-L10

La fotografía digital permitió que compañías de electrónica doméstica se introdujeran en un mundo antes vedado. Panasonic fue una de las primeras empresas que entendió que era demasiado complicado introducirse en solitario dentro este mundo, por lo que recurrió al mítico fabricante de ópticas Leica para equipar sus cámaras Lumix

13 septiembre 2008

Su último movimiento para consolidarse como una marca seria ha sido el lanzamiento de su segunda réflex digital, fruto de su colaboración con Olympus.

 

Cambio de dirección

Tras el lanzamiento de la L1, su primera cámara réflex, en Panasonic decidieron que su sustituta siguiera un camino distinto. Si aquella copiaba el tradicional diseño de las cámaras Leica, de formas cuadradas y construcción extraordinariamente robusta, la nueva DMC L10 recuerda más a las digitales no réflex avanzadas de la propia Panasonic de la serie LZ.

 

El cuerpo de la cámara es bastante ligero en relación a su tamaño, aunque no da sensación de fragilidad gracias a la buena ergonomía de su diseño, que hace que se pueda agarrar muy cómodamente con una mano, y al extra de robustez que le aportan los rotundos objetivos Leica que monta.

 

La distribución de elementos es la tradicional en las cámaras réflex digitales. Destaca la pantalla de 2,5” articulada que podemos girar y abrir en un rango realmente amplio, característica que unida al sistema Live View puede sacarnos de muchas situaciones complicadas.

 

No nos han gustado tanto las funciones de los botones, que nos obligarán a acudir con demasiada frecuencia a los menús de pantalla para realizar acciones que deberíamos poder hacer más fácilmente.

 

La calidad de las tomas depende mucho de los ajustes que hagamos, ya que los automatismos de la cámara no explotan en absoluto todo su potencial, generando imágenes con cierta falta de contraste y de saturación, además de tener algunos problemas de autoenfoque y autoexposición cuando las condiciones de la toma no son óptimas.

 

A niveles de ISO altos no se comporta muy bien, aunque con la sensibilidad baja o media la calidad de las tomas es realmente buena. Gran parte de culpa la tiene el extraordinario objetivo Leica, con muy poca distorsión en todo el recorrido focal y muy buena uniformidad lumínica.

 

Por características y prestaciones, esta L10 está cerca de las réflex de iniciación, pero por precio se sitúa cerca de las réflex avanzadas. En cualquier caso, es una cámara muy recomendable para comenzar de verdad en el mundo de la fotografía, si bien su importe la aleja de su hueco ideal en el mercado.

 

Un objetivo de lujo

Panasonic nos ha permitido probar su L10 con un objetivo adicional, el L-RS014150, un 14-150mm que equivale a un 28-300mm en una cámara de 35mm con aperturas máximas de 3,6-5,6 y mínima de 22. Cuenta con estabilizador de imagen y aro de control directo de apertura, además de tener el enfoque embragado. Una maravilla de objetivo cuyo precio recomendado es de 1.200 euros.