Piratería en España

Unas 2.000 tiendas venden software sin licencia en España. Por lo general, son pequeños establecimientos que intentan abrirse camino a costa de saltarse la ley. Pero, cuidado con lo que uno compra, porque un programa pirata es poco seguro y difícilmente actualizable

Juan Ignacio Cabrera

Piratería en España

7 junio 2010

No es posible imaginar una librería que venda libros fotocopiados. O una tienda de discos y películas que, en vez de cuidados y vistosos CD y DVD, regale a sus clientes un pendrive con los últimos estrenos o con toda la discografía de Bruce Springsteen. Pues bien, una perversión parecida tiene lugar en el sector informático.

Según el último estudio de BSA, la patronal de multinacionales del software que con más ahínco persigue la piratería de programas informáticos, en España dos de cada diez tiendas de ordenadores venden o regalan programas sin licencia. Eso supone que hay aproximadamente 2.000 puntos de venta que actúan al margen del ordenamiento jurídico, pues instalar un Windows o un Office pirata puede suponer penas de cárcel y multas muy elevadas. Para más inri, en muchos de estos establecimientos el cliente no tiene que pedir el software pirata, sino que es el dependiente el que lo ofrece por decreto.

El informe de la BSA publicado en febrero fue llevado a cabo por una de las consultoras más solventes a la hora de estudiar las pautas de comportamiento en los canales de consumo, la alemana Gfk, también ha servido para perfilar a la tienda pirata. He aquí algunas pistas: cuanto mayor es el establecimiento, más cumple con la legalidad. El índice de piratería llega al 27,5% en los que emplean a una o dos personas, mientras que baja al 7,8% en los que trabajan más de cinco. Asimismo, son los jóvenes que montan un comercio nuevo los que más tienden a regalar el software como manera de fidelizar a la clientela. Los establecimientos más veteranos, más asentados o que simplemente pertenecen a cadenas conocidas, difícilmente entran en este juego.

Los datos del informe también muestran una relación muy directa entre el desarrollo de la región donde se encuentra la tienda y el nivel de actividad ilegal que se da en la misma. Así, las comunidades autónomas más avanzadas, como Baleares, Navarra, Cataluña, el País Vasco o Madrid, están por debajo de la media (ver cuadro adjunto), mientras que son las menos ricas, como Asturias, Extremadura, Galicia o Castilla-La Mancha, las que muestran un índice de establecimientos pirata mayor.

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Otro de los hallazgos del estudio, consistente en casi 1.200 visitas a otros tantos comercios donde un supuesto comprador fingía una compra de un ordenador, es que la mayoría de establecimientos «ilegales» recomiendan la instalación de programas sin licencia como primera opción. También son mayoría los que recomiendan ahorrarse unos eurillos con el software pirata, y muy pocos los que advierten de sus inconvenientes.

Cárcel y elevadas multas

Hay que recordar que las consecuencias pueden ser nefastas para el dueño de un establecimiento que persiste en actuar al margen de la legalidad. El ordenamiento jurídico contempla penas de varios años de cárcel y cientos de miles de euros de multa. El verano pasado, por ejemplo, el Juzgado de lo Penal número 5 de Barcelona condenó al técnico de la empresa Arts Informática SA a la pena de 15 meses de prisión y 18 meses de multa con una cuota diaria de cuatro euros, lo que suponía un montante de 2.160 euros. Un año antes, un grupo de tiendas madrileñas se vio obligado a indemnizar a Microsoft con 260.000 euros por no respetar el copyright. Fueron detectives contratados por la empresa de Bill Gates los que se hicieron pasar por compradores y los que, finalmente, detectaron el fraude.

No obstante, Txema Arnedo, responsable de la lucha contra este tipo de ilegalidad en Microsoft, reconoce que hay un cierto parón en la justicia debido a que la crisis económica y el aumento del paro ha disparado las disputas en el ámbito laboral y administrativo, lo que ha llevado a que los casos de copyright tengan que esperar en los juzgados. Así, mientras que en 2007 Microsoft sacó adelante nueve sentencias por incumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual, en 2009 solo tuvo cuatro.

A pesar de las dificultades, Microsoft se las ingenia de mil maneras para echar el guante a los establecimientos pirata. A finales del año pasado, logró que la Policía Municipal de Madrid decomisara 106 ordenadores de una decena de locutorios del barrio madrileño de Tetuán, uno de los que más población inmigrante tienen en la capital. Microsoft reconoce que la policía actuó por intereses que trascendían la persecución del software sin licencia y que tenían que ver con infracciones contra la normativa municipal relacionada con la apertura y el acondicionamiento general de los locales.

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Cambio de escenario

A pesar de que todavía sean miles las tiendas en las que uno puede conseguir sin problemas software pirata, las cosas se van arreglando poco a poco. Y es que hace dos o tres años, los auditores e inspectores contratados por BSA o Microsoft llegaban a detectar índices de piratería en los canales comerciales de más del 40%. Es notorio que cada vez es más complicado que a uno le pongan un Windows pirata en la tienda de la esquina, aunque esta reducción del índice piratería, sospechan los agentes de la industria, puede deberse a un cambio de escenario del fraude. La BSA cree que existe el riesgo de que la distribución de programas sin licencia se esté concentrando en Internet, pues los índices generales de piratería de programas en este país siguen siendo altos y rondan el 40%. «La bajada puede explicarse porque ahora la gente se descarga los programas de redes P2P o servidores FTP», reflexiona Txema Arnedo.

Arnedo, además, apunta a que hay una relación estrecha en España entre el índice de piratería y el de malware. Y es que gran parte de los agentes infecciosos entran en los ordenadores a través de las descargas de programas. Si antes la manera de evitar el pago de licencias era duplicar disquetes o CD, o volver a grabar el programa en el disco duro, ahora el escenario ha cambiado y todo ocurre en el ciberespacio. Hay ciertos datos que así lo atestiguan. Un estudio de IDC de 2006 mostraba cómo una de cada cuatro webs que ofrecían software ilegal pretendían instalar código no deseado. Recientemente, Media Surveillance, una compañía alemana de software antipiratería, detectó que una de cada tres copias piratas de Windows contenía código malicioso.

Como recuerda Txema Arnedo, las consecuencias del malware van desde molestos anuncios a brechas importantes en la seguridad del ordenador. De hecho, comenta que su compañía hizo públicos el pasado diciembre el testimonio de más de 150.000 consumidores que compraron software ilegal sin ser conscientes de ello y, como consecuencia, en muchos casos se vieron afectados por infecciones de virus y malware. Arnedo repasa los potenciales problemas para un usuario que se lleva a su casa software sin licencia: infecciones, pérdida de información personal, pérdida de identidades y, sobre todo, pérdida de tiempo y dinero.
En las empresas, los problemas se traducen, principalmente, en pérdida de ingresos y clientes debido a la caída de los sistemas. Para ver los potenciales perjuicios de operar con software ilegal, es interesante acudir a la web www.ventajasobjetivas.com.

Sin embargo, hay motivos para la esperanza, pues aunque Internet puede ser hoy el gran problema, también hay quien piensa que en el futuro podría traer la solución. Porque ¿cómo se podría piratear en un mundo donde todo el software llega al cliente como un servicio que, además, es provisto desde un centro de datos? La famosa Nube, lo que en inglés se conoce como Cloud Computing, que ya empieza a ser una realidad en las grandes empresas y que está detrás de las redes sociales o de servicios gratuitos de almacenamiento, correo electrónico o mensajería para usuarios domésticos, puede ser clave para erradicar la piratería. El gran problema, al día de hoy, sin embargo, es que las pequeñas empresas, que son las que más piratean, todavía no han adoptado esta forma de operar.

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• Todo parece indicar que se está produciendo un cambio de escenario del fraude, existiendo el riesgo de que la distribución de programas sin licencia se esté concentrando en Internet.

Un problema cultural

El índice general de piratería de software en España es del 42%. Es decir, cada año se dejan de vender más de 4 de cada 10 programas para equipos cliente (están excluidos las aplicaciones que las empresas comparten en sus servidores o bases de datos), lo que supone unas pérdidas de 775 millones de euros. Este índice, desgraciadamente, pone a España a la cola de Europa occidental, a la altura de Francia o Portugal, pero muy lejos de Austria, Alemania o Dinamarca, donde ronda el 25%, o de países punteros a nivel mundial, como Estados Unidos o Japón, donde se sitúa alrededor del 20%.

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La piratería de software está íntimamente relacionada con el desarrollo económico del país, con su apuesta por actividades de alto valor añadido y con el nivel de garantías legales que debe tener toda actividad productiva. Por eso no debe extrañar que en el otro extremo de la cuerda anden países como Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán, Iraq, Yemen o Zimbawe, con una piratería del 90%.

Para Txema Arnedo, el fondo del problema es sobre todo cultural y no está, como sugieren algunos, en el excesivo coste de los programas. «Hace 10 o 15 años había diferencias con nuestros vecinos del norte, pero en estos momentos no hay tantas diferencias económicas entre un español y un holandés o un danés». Arnedo echa de menos «más respecto por la propiedad intelectual, por las ideas y por el derecho que tiene cualquier creador de software, música o contenidos a comercializar sus creaciones como considere adecuado».

Luis Frutos, presidente del comité español de la BSA, cree que en España hay una propensión a lo gratuito y lo barato, que se aplica también a las licencias informáticas. Frutos también echa por tierra el argumento de que el excesivo precio de algunos programas, como los de diseño, está en el origen de la piratería. Y es que Frutos asegura que los programas que más se venden sin licencia son precisamente los más baratos, aunque, eso sí, no da el nombre de esos programas. Curiosamente, las potentes multinacionales que persiguen el software ilegal, así como las solventes consultoras que les ayudan a elaborar los estudios, no desvelan la lista de programas más pirateados, aunque todo indica que Windows, Office, ContaPlus, AutoCAD y Photoshop están entre ellos.

Otra aberración del mercado español es que en muchas ocasiones no son usuarios domésticos o chavales los que piden o descargan software sin licencia, sino que son pequeños empresarios o profesionales autónomos los que se lo instalan en su oficina. Según un estudio publicado por Microsoft en enero de 2009, una de cada tres pymes solicita a la tienda a la que acude a aprovisionarse que le instale copias ilegales, y dos de cada tres compañías no son conscientes de los riesgos legales y funcionales que esa decisión tiene.

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¿Qué hacer cuando descubrimos software pirata en el PC?

Los agentes consultados por PC Actual recuerdan que muchas veces es difícil identificar los focos de fraude porque en España se denuncia muy poco. Muchos clientes descontentos son incapaces de emprender acciones contra la tienda que les ha timado. «Tomando el café hablamos mucho, pero a la hora de la verdad no hacemos nada», se queja Txema Arnedo, director de Desarrollo de la Propiedad Intelectual de Microsoft.

Asimismo, las tiendas que venden el software con su debida licencia y ven cómo su competencia les roba clientes instalando programas ilegales tampoco son capaces, en muchos casos, de presentar una denuncia o simplemente de acudir a alguien que las ayude. Por lo tanto, si hay indicios claros de ilegalidad, lo más sensato es acudir de nuevo al establecimiento exigiendo la licencia o denunciar. En www.bsa.org hay un espacio donde el usuario puede dar cuenta de todos los detalles que rodean su caso. El año pasado, la iniciativa de BSA tuvo como resultado 15 registros en empresas que dieron lugar a indemnizaciones por valor de casi 600.000 euros. Microsoft también pone a disposición del usuario un sitio web donde puede dar cuenta de irregularidades que más tarde son investigadas por el equipo de la compañía encargado de estos temas. Si el usuario sospecha que alberga software pirata en su PC, también puede validarlo en la página www.microsoft.com/genuine/default.aspx?displaylang=es. Otros sitios a los que acudir son la Brigada de Investigación tecnológica de la Policía Nacional o el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

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Microsoft nos muestra el trabajo realizado por sus detectives

Desde hace años, un equipo de detectives (mistery shoppers) al servicio de Microsoft rastrea minuciosamente el canal de distribución de informática de todo el país para poner freno a la venta de programas sin licencia. Una media de 1.000 establecimientos son visitados cada año por este equipo. El investigador se hace pasar por un comprador anónimo y entra en el establecimiento pidiendo un presupuesto de un ordenador con el software preinstalado. En muchos casos, los programas, normalmente el sistema operativo y el Office, son ofrecidos de forma ilegal. Entonces, Microsoft informa al distribuidor de que está incurriendo en un delito contra la propiedad intelectual que está castigado por la ley. Si en una segunda visita vuelve a darse el mismo caso, es decir, se vuelve a producir la oferta de un ordenador cargado con programas que no llevan su correspondiente licencia, el investigador realiza la compra, pero denuncia a la tienda donde se realizó el fraude.

Por supuesto, todo es grabado con cámara oculta, con la intención de usar el documento en un posible juicio. Para que la grabación tenga la máxima validez en los tribunales, los investigadores se cuidan mucho de no forzar la situación y dejan siempre que sea el tendero el que se anticipe a ofrecerles el software pirata. PC Actual tuvo acceso a la grabación de media docena de visitas realizadas entre 2007 y 2009 en varios puntos de España. Como curiosidad, hay que señalar que, aunque las tiendas ofrecen el software pirata de forma gratuita, por lo general el sistema operativo y el Office, sí tienen establecido –y así se lo hacen saber inmediatamente al cliente- el importe del servicio que supone cargarlo en el PC, y que va de los 30 a los 60 euros.

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Un tendero de Albacete, por ejemplo, daba la bienvenida al supuesto comprador asegurando que en su establecimiento se iba a ahorrar entre 200 y 300 euros y que, si pagaba al contado, la instalación del software pirata costaría 40 euros, en vez de los 60 habituales. En una tienda de Barcelona, el dependiente recomendaba un Windows original, pero con reservas: «Uno original te sale bien, pero encarece mucho el producto. Si te sale lo de Genuine [herramienta de Microsoft que obliga al sistema operativo a una validación para acceder a las actualizaciones], le dices que no y ya está», advertía el sagaz comerciante. Cuando el investigador se descubrió, el vendedor todavía tuvo la desfachatez de buscar una disculpa en la crisis y «lo complicado que está todo».

Una tienda de Alcorcón (Madrid) ofrecía al comprador Windows 7 antes de que apareciera en el mercado y se mostraba dispuesto a poner un chip a su consola para reproducir cualquier juego pirateado. Además, accedió a instalar Office 2003 cuando ya hacía mucho tiempo que este programa estaba fuera del mercado. En Tenerife, los detectives dieron con un tendero que se mostraba arrepentido y que reconocía que solo recomendaba el software pirata a los particulares, pero nunca a las empresas. Estamos ante el perfil típico de tienda pirata: un negocio puesto en marcha recientemente y con una persona a su cargo.

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