Prince of Persia: Las Dos Coronas

Dos príncipes en uno para cerrar la trilogía de la segunda generación del clásico con el que empezamos todos a jugar al ordenador. Pocas novedades pero bien introducidas en una saga que brilla por su apartado técnico y por su jugabilidad

10 diciembre 2006

La tercera parte de las nuevas aventuras del Príncipe de Persia cierra una trilogía que comenzó con Las Arenas del Tiempo y siguió con El Alma del Guerrero. Como era de esperar, Las Dos Coronas sigue la pauta de éstas, añadiendo algunas novedades pero sin grandes variaciones. La transformación en el Príncipe Oscuro (el lado oculto y despiadado de sí mismo) que sufre el protagonista, los combates sobre cuádrigas y el nuevo sistema de matanza veloz son las principales novedades.

 

Por lo demás, la posibilidad de dar marcha atrás en el tiempo, los increíbles saltos y piruetas, las mil y una intrincadas plataformas y los espectaculares combates siguen siendo indiscutibles protagonistas. A nivel gráfico, las mejoras no son especialmente destacables y se incluyen excelentes efectos de luz, nuevas y logradas animaciones y un magnífico diseño de escenarios (aunque a veces resultan repetitivos). Todo ello apoyado por un buen apartado sonoro, con un excelente doblaje y una música que ambienta perfectamente.

 

Por lo que se refiere a la jugabilidad, el complicado control (que hace bastante aconsejable usar un gamepad) y una cámara que resulta insufrible por momentos contribuyen a aumentar la, de por sí, elevada dificultad. A pesar de todo, un digno cierre para un clásico entre los clásicos. 

 

Requiere:

Pentium III 1 GHz, 256 Mbytes de RAM, tarjeta gráfica compatible con DirectX 9.0c, 1,5 Gbytes libres en disco duro y 

 

Género:

Acción/Plataformas

 

Otras plataformas:

PS2, GameCube y Xbox