Probamos el primer videoproyector 4K doméstico

Sony ha lanzado el VPL-VW1000ES, un sofisticado videoproyector de alta gama y compatible con la tecnología 3D, capaz de restituir imágenes con una resolución nativa de 4.096 x 2.160 puntos

Sony 4K

9 abril 2012

Los incondicionales del cine en casa estamos de enhorabuena. Los primeros videoproyectores 4K diseñados para ser integrados en instalaciones domésticas ya han llegado al mercado (a pesar de que las soluciones estrictamente profesionales están disponibles desde hace años).

JVC y Sony, las dos compañías que desde hace más de un lustro comercializan proyectores inspirados en dos implementaciones distintas de la tecnología LCOS (conocidas como D-ILA y SXRD respectivamente), han lanzado recientemente los primeros proyectores 4K domésticos. No obstante, aunque los productos de JVC pueden procesar señales 4K, es importante tener en cuenta que el único, por el momento, que puede restituir estas señales de vídeo de forma nativa, es el VPL-VW1000ES de Sony.

Afortunadamente, hemos podido ver «en combate» este fabuloso proyector en dos ocasiones, a pesar de que acaba de ser presentado. La primera fue durante la celebración de la feria de Alta Fidelidad y Cine en casa Elitexpo, que tuvo lugar a principios de febrero en Madrid. Y la segunda, que para nosotros fue mucho más relevante porque constituyó una auténtica prueba en la que pudimos valorar realmente las posibilidades del nuevo monstruo de Sony, tuvo lugar a principios del pasado mes de marzo, en los laboratorios de la división de imagen que tiene la compañía en Tokio. La filial española de Sony invitó a PC Actual a viajar a Japón, brindándonos la posibilidad de departir con los ingenieros que están trabajando en el diseño de los próximos productos de imagen y sonido de la empresa. Y, por supuesto, aprovechamos la oportunidad.

Antes de explicaros con todo lujo de detalles qué ofrece realmente el primer proyector 4K doméstico del mercado, es importante conocer con precisión qué significa la designación 4K. Como todos sabemos, la mayor parte de los televisores y proyectores domésticos que se comercializan actualmente son Full HD y, por tanto, su resolución nativa asciende a 1.920 x 1.080 puntos. Esta definición ofrece una densidad de puntos por pulgada más que suficiente, siempre en nuestra opinión, para dispositivos de visualización de hasta 80 o 90 pulgadas, lo que excede las dimensiones de los televisores que utilizamos actualmente. Sin embargo, para pantallas de 100 pulgadas o más sería deseable una densidad de puntos por pulgada mayor, al menos si queremos disfrutar una calidad de imagen comparable a la ofrecida por las salas cinematográficas. Esta es, precisamente, la baza de la tecnología 4K. Y es que el número de puntos que conforma una imagen 4K es cuatro veces mayor que el de un fotograma Full HD, pues, en el producto de Sony, asciende a 4.096 x 2.160 puntos (la resolución de los proyectores 4K de JVC es ligeramente inferior, pues asciende a 3.840 x 2.160 píxeles). Los proyectores digitales que se utilizan en las salas de exhibición son 4K, y, normalmente, restituyen las imágenes sobre pantallas de varios cientos de pulgadas, que suelen ser mucho mayores que las que solemos utilizar en instalaciones domésticas. Por esta razón no resulta descabellado pensar que un proyector 4K doméstico que genere una imagen de, por ejemplo, 180 pulgadas, debería competir de tú a tú con las soluciones profesionales. Al menos en términos de definición de imagen propiamente dicha (la óptica, los chips de procesado y la lámpara también influyen sensiblemente en la calidad de imagen).

Sony 4K2

Entremos en materia. Las especificaciones del VPL-VW1000ES de Sony son impresionantes. Basta echar un vistazo a la página web de este producto para percatarse de que se trata de un proyector que, al menos sobre el papel, debería restituir las imágenes 4K nativas con un nivel de realismo asombroso. Su tasa de contraste, utilizando el iris dinámico al que nos tiene acostumbrados Sony en sus proyectores SXRD, asciende a nada menos que 1.000.000:1. Al mismo tiempo, ofrece un brillo de 2.000 lúmenes ANSI, y es compatible con los espacios de color ampliados DCI Profesional y Adobe RGB. Y, por supuesto, incorpora un motor de procesado de imágenes de última generación y una óptica a la altura de las circunstancias.

Y, por fin, nuestras impresiones. Durante nuestras pruebas en Tokio los ingenieros de Sony lo alimentaron con imágenes 4K nativas y, en estas condiciones, en las que no es necesario ni escalar ni comprimir nada, la calidad de imagen del VPL-VW1000ES es demoledora. Su contraste es excepcional incluso en aquellos fotogramas que combinan puntos muy luminosos sobre fondos oscuros. Ofrece un nivel de detalle en sombras capaz de competir con los mejores proyectores equipados con tres chips DLP que hemos probado (que son aún más caros que el proyector de Sony), y su color es, sencillamente, real. Incluso en 3D su calidad de imagen es asombrosa.

Cuando la fuente es un soporte Blu-ray Disc, cuya resolución es muy inferior a la definición nativa del proyector 4K, la imagen debe ser escalada. En estas condiciones el resultado no es tan espectacular como el que obtenemos al alimentarlo con vídeo 4K nativo, pero, sin duda, el motor de procesado del ingenio de Sony es muy eficaz, porque los Blu-ray Disc se ven mucho mejor a través del VPL-VW1000ES que de cualquier videoproyector Full HD que hayamos probado hasta la fecha.

A nuestro juicio, este producto de Sony es la mejor opción para aquellos entusiastas del cine en casa que quieren lo mejor que la tecnología puede ofrecerles actualmente. Eso sí, no es barato. Su precio oficial asciende a unos 25.000 dólares, que equivalen a algo más de 19.000 euros. No es en absoluto un coste democrático, así que… toca ahorrar.

Un último apunte: el VPL-VW1000ES puede restituir simultáneamente imágenes anamórficas y en 3D sin necesidad de cambiar el objetivo. Una cualidad que, sin duda, gustará a los usuarios más exigentes.

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