Reservoir Dogs

Acción sin límites en un juego tan descarnado como el film de Tarantino en el que se basa. La crueldad y la miserie humana llevadas al límite dentro de una panda de gángsters a la que se le tuercen los planes

9 octubre 2006

Resulta curioso que más de una década después aparezca esta versión interactiva de la ópera prima de Tarantino (estrenada en 1992). El videojuego, nos mete en la piel de todos sus personajes y nos descubre cosas que en el film sólo se esbozaban.

 

Además, se mantienen sus principales señas de identidad: la extremada violencia, los magníficos (y explícitos) diálogos y una banda sonora excepcional. El juego se desarrolla entre diez misiones a pie y seis en coche en donde deberemos movernos según nuestro criterio, pudiendo, en las primeras, optar por «disparar primero y preguntar después» o bien por tratar de mantener nuestro currículo limpio de sangre; para ello, contamos con la posibilidad de tomar rehenes y, gracias a ellos, hacer que la policía deponga las armas y nos dejen vía libre.

 

De acuerdo con esto, nuestra actuación final quedará en algún lugar de la escala entre «maniaco» y «profesional». En las fases de conducción, el estilo es totalmente arcade y predomina la velocidad pura y dura aunque también tendremos la oportunidad de apretar el gatillo; además, tampoco queremos olvidarnos de detalles como el «festival de tiros» que tratan de acercar el juego al estilo Matrix.

 

Lástima que todo esto no vaya acompañado por un apartado gráfico a la altura, convirtiéndose éste en uno de los puntos negros del juego (sólo destacan algunos efectos de luz). Pero lo peor es la escasa (si no nula) optimización de que hace gala y que obliga a usar un PC muchísimo más potente que el declarado. En cualquier caso, resulta entretenido.

 

Requiere:

Pentium III a 800 MHz, 256 Mbytes de RAM, tarjeta 3D de 32 Mbytes y 2 Gbytes de disco duro

 

Otras plataformas:

PS2 y Xbox