Shadow of the Colossus

Fumito Ueda, el creador de ICO, nos deleita con otra obra maestra para PS2 donde prima la espectacularidad, la exploración alrededor de un mundo vivo y enorme donde, por muy grandes que sean nuestros enemigos, se esconden en las entrañas del mundo

15 febrero 2006

Durante los últimos quince años los entusiastas de los videojuegos hemos presenciado cómo lo que otrora era una labor puramente artesanal se ha transformado en un proceso industrial extraordinariamente complejo. Y es que los días en que para crear un juego sólo era necesario tener una buena idea, ilusión y conocimientos de programación han quedado muy atrás.

 

No obstante, la profesionalización de este sector no debería contemplarse como algo negativo de haber mantenido el espíritu de aquellos que lo situaron donde hoy está. Lejos de primar lo realmente importante, la capacidad de entretener y estimular la imaginación de los jugones con conceptos realmente innovadores, hoy en día se encuentra dominado por una absoluta ausencia de originalidad.

 

Empero, de vez en cuando este adusto panorama se ve alterado por un destello capaz de arrojar luz en donde sólo había sombra, por una gota de agua dispuesta a mitigar nuestra sed. Ésta es la esencia de este excepcional Shadow of the Colossus, una obra de arte que perdurará en la memoria de todo aquel que se atreva a jugarlo.

 

Una historia inolvidable

Al igual que ICO, la anterior creación de Fumito Ueda, este título goza de una ambientación magnífica en la que todo lo que envuelve al protagonista se transforma en un personaje más. En esta ocasión encarnamos a un solitario joven decidido a devolver la vida a una muchacha traicionada por su destino, aunque para lograrlo deba enfrentarse a dieciséis colosos, dieciséis monstruos de descomunales dimensiones a los que un mortal difícilmente podría doblegar.

 

Para conseguirlo contamos con la inestimable ayuda de Agro, nuestro caballo e infatigable compañero de andanzas. Aunque la aventura se reduce a salvar a lomos de nuestro corcel la distancia que separa a un coloso del siguiente hasta enfrentarnos a todos ellos, los majestuosos escenarios por los que pasaremos y la pericia necesaria para trepar por el cuerpo de semejantes gigantes plantean un reto en toda regla. Un planteamiento sencillo a la par que extraordinariamente adictivo.

 

Profundamente emotivo

La factura técnica de este juego es sublime, aunque, afortunadamente, todo en esta materia se ha puesto al servicio de la historia y no a la inversa. La realista iluminación, los vastos escenarios, la banda sonora (a veces épica, a veces onírica) y unas animaciones increíblemente fidedignas están ahí para acentuar la capacidad emotiva de Shadow of the Colossus.

 

Y es que paladear este título proporciona un placer similar al que supone leer una buena novela, emocionarse con una poesía o degustar un manjar. De hecho, tanto es así que muchos querrán jugarlo pero pocos desearán acabarlo, porque, una vez concluido, sólo quedarán retazos de lo que en nuestra opinión es una experiencia lúdica sin parangón en el universo de los videojuegos.

 

Género:

Acción/Aventura

 

Multijugador:

No