Spore

La idea no puede ser más sencilla: crear nuestra propia especie controlando su evolución desde que es una simple célula hasta que consiga dominar el cosmos. Otra original propuesta de Will Wright, el creador de los Sims

4 diciembre 2008

Serán cinco los estadios de la evolución que abarcará el juego, y todas las decisiones que tomemos en uno tendrán su repercusión en los posteriores. Durante las dos primeras fases, como organismo microscopio y criatura, sólo tendremos que preocuparnos de alimentarnos y conseguir ADN con el que obtener ventajas para evolucionar y personalizar nuestro aspecto.

 

Las dos siguientes son las más parecidas a un juego de estrategia en tiempo real clásico, aunque todo se encuentra muy simplificado. En ellas conseguiremos que nuestra tribu domine al resto e imponga su Civilización a todo el planeta. La última fase, la galáctica, es la de más duración y complejidad, y en ella pasaremos a ser el capitán de una nave espacial que viaja por la galaxia expandiendo su raza, comerciando y cumpliendo diversas misiones.

 

Todas estas fases tienen varios puntos en común, como son su sencillo desarrollo y una gran libertad de acción y de personalización de los elementos del juego. Puede que esta sencillez no convenza a los más avezados jugadores del genero, y no porque no resulte divertido, sino por la falta de una mayor profundidad. Pero quizás el principal problema se encuentra en el ajuste de la dificultad, ya que resulta demasiado fácil cumplir los objetivos, independientemente del nivel de desafío elegido.

 

Todo esto se mueve con un motor gráfico que, aunque no es espectacular, sí tiene una acertada elaboración estética. A esto hay que sumarle la posibilidad de editar el aspecto de nuestro protagonista y de los edificios y vehículos de los que hará uso. En cuanto al sonido, tanto los efectos como las melodías (editables para crear un himno) cumplen con nota su labor, culminando así una magnífica ambientación.

 

La interfaz está muy pulida, siendo realmente fácil adaptarse a los cambios que se producen entre las distintas fases sin apenas aprendizaje. Respecto a la jugabilidad, aunque cada una de las fases por separado no supondría un gran juego, consigue ser alta gracias al estupendo conjunto que conforman. 

 

Requiere:

Pentium 4 a 2 GHz, 512 Mbytes de RAM, tarjeta 3D de 128 Mbytes y 6 Gbytes de espacio en disco

 

Género:

Estrategia