S.T.A.L.K.E.R. Shadows of Chernobyl

Llega a nuestro PC uno de los juegos más esperados de los últimos años. Ambientación, historia y las dosis de acción son los puntos fuertes de S.T.A.L.K.E.R. Pocas veces se ha visto que en un FPS haya tanta libertad, pues habrá cientos de misiones secundarias para elegir desde el principio

23 marzo 2007

Basado en el desastre de la famosa central nuclear, la acción nos sitúa en 2012 cuando nos rescatan, amnésicos, para decirnos que somos un stalker, una especie de caza-recompensas de «La zona», un lugar agreste y despoblado de unos 30 km alrededor de Chernobyl.

 

Allí buscaremos objetos irradiados por el 2º desastre nuclear que se produjo en 2006 (justo 20 años después del accidente real) y que tienen gran valor en el mercado negro. El suficiente para que miles de fanáticos sin miedo a la muerte hayan acudido para buscar fortuna enfrentándose entre ellos, al ejército, a terribles criaturas mutantes y a la invisible radioactividad.

 

Esta es la base de un juego de acción y aventura con toques de rol y, sobre todo, survival horror. Y es que el terror, la tensión y el desasosiego son las sensaciones más frecuentes de S.T.A.L.K.E.R. Todo gracias a una cuidadísima ambientación, con un excelente diseño de niveles, basado en buena parte en los lugares reales, y un apartado sonoro con mucho mérito porque la música se mantiene en segundo plano cediendo protagonismo a unos efectos que consiguen ponernos los pelos de punta: ese contador geiger sonando cada dos por tres, esos aullidos de los seres mutantes, ese sonido descarnado del viento… incluso esas voces en ruso (aunque las conversaciones importantes estén dobladas).

 

Los gráficos no son «lo más de lo más» pero cumplen, con unos buenos efectos de luz y texturas (lástima el deficiente modelado de personajes). Pero lo más interesante es el sistema de vida artificial que controla todo el lugar, con su clima (con el ciclo día-noche) y los personajes que allí viven, y hace que los PNJ se comporten de un modo bastante real (aunque a veces se queden parados sin razón).

 

Esto implica que todo evolucione, de forma que si dejamos el juego durante un tiempo cuando volvamos habrá cambios evidentes. Otro elemento destacable es la gran libertad que ofrece, con infinidad de misiones secundarias (tantas que al principio estaremos perdidos) y la posibilidad de forjar nuestro propio camino.

 

Por el lado negativo tenemos unas conversaciones con los personajes bastante poco sugerentes, unos controles enrevesados a veces y un alto nivel de dificultad que obliga a repetir una y otra vez muchas fases (se echan de menos unas teclas de guardar y cargar). Aún así, esto no quita valor a un juego que te sumerge de lleno en una espeluznante atmósfera.

  

Requiere:

Pentium IV a 2 GHz, 512 Mbytes de RAM, tarjeta 3D con soporte DirectX 9, lector DVD-Rom y 10 Gbytes de disco duro