Windows Media Player 11, más que apto

Detestado por muchos y adorado por otros tantos, el reproductor por defecto que se incluye con Windows posee, al igual que cualquiera de sus adversarios, virtudes e inconvenientes

Sergi Puertas

12 enero 2010

Entre las virtudes cabe destacar su gratuidad y una vocación de todo en uno que, versión a versión, ha ido concretándose hasta dar como resultado una encarnación capaz de reproducir y catalogar vídeo (con soporte para subtítulos), sincronizar la biblioteca con dispositivos portátiles, grabar discos de audio y extraer pistas a partir de compactos. Al igual que Winamp, el programa cuenta con larga tradición, por lo que las skins y los complementos de todo tipo que van apareciendo son más que numerosos.

Los inconvenientes son pocos, pero el principal de ellos es lo suficientemente serio como para replantearse lo anteriormente expuesto: en lo referente a formatos de audio, Windows Media Player sigue ciñéndose a los más extendidos (MP3, WMA y WAV), dejando de lado codificaciones tan populares como OGG o FLAC, que casi todos sus competidores soportan. Esto provoca que, si bien la conversión entre formatos es posible, resulta francamente limitada. En lo concerniente a vídeo, la incompatibilidad del software que nos ocupa con los archivos de Apple QuickTime (es decir, con los de extensión MOV) puede resultar también un obstáculo insalvable.

En resumidas cuentas, nos encontramos frente a un programa muy completo y que para los usuarios de Windows cuenta con la virtud añadida de no precisar de ningún tipo de instalación, pero que solo será capaz de cubrir las necesidades de aquellos usuarios que se limiten a unos formatos muy concretos. No obstante, complementando esta carencia con software de conversión desarrollado por terceros, sí puede resultar muy práctico y totalmente operativo.

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