Wolfenstein, acaba con el III Reich

Enfrentarse a la modernización de un clásico supone un reto considerable para cualquier equipo de desarrollo. Después del lanzamiento del título original en 1992, hemos tenido ocasión de disfrutar varias secuelas de calidad desigual

Juan Carlos López Revilla

10 diciembre 2009

Eso sí, todas ellas dotadas de esa ambientación que con tanta fuerza fidelizó a quienes tuvieron la ocasión de jugar a Wolfenstein 3D. Y esta entrega no es una excepción.

Una vez más nos meteremos en la piel de William J. Blazkowicz, un agente secreto norteamericano al que se ha encomendado la colosal misión de desbaratar los últimos intentos de los nazis para cambiar el curso de la II Guerra Mundial recurriendo al esoterismo y la alta tecnología. Para lograrlo contaremos con un imponente arsenal de armas y, cómo no, también con varios artefactos dotados de capacidades sobrenaturales.

A partir de aquí nos veremos sumidos en un juego de acción en primera persona tradicional que nos permite ir desenmarañando un hilo argumental entretenido pero que en algunos momentos está lastrado por un apartado técnico modesto.

Los gráficos de Wolfenstein no son en absoluto malos, de hecho, en ocasiones resultan muy convincentes, pero palidecen si los comparamos con los de los grandes títulos de este género. Eso sí, el sonido es resultón y, cuando hayamos concluido la aventura para un jugador, podremos prolongar la vida del juego con varios modos on-line convencionales pero muy divertidos.

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