Comparativas

Analizamos 6 ordenadores All in One con Ivy Bridge

Los All in One, o equipos Todo en Uno, llevan años compitiendo de tú a tú con los sobremesas por reinar en el hogar digital. Su impecable estética y su fácil configuración son algunas de sus bazas

Alberto Castro Gallardo

ordenadores All in One con Ivy Bridge

10 marzo 2014

Los All in One, o equipos Todo en Uno, llevan años compitiendo de tú a tú con los sobremesas por reinar en el hogar digital. Su impecable estética y su fácil configuración son algunas de sus bazas.

Los ordenadores personales llevan tiempo divididos en dos familias: los que se utilizan en una ubicación fija y los que podemos llevar a cuestas a cualquier parte. En la segunda categoría, los portátiles y los Ultrabooks son, con permiso de las tabletas, los reyes indiscutibles, mientras que en la primera podemos escoger entre la tradicional torre acompañada de un monitor (sobremesa), los mini-PCs o apostar en su lugar por los equipos Todo en Uno, que esconden tras la pantalla todos sus componentes y logran así una armonía estética sin parangón. Para colocarlos en el dormitorio, en el salón o en una oficina de cara al público en la mayoría de los casos basta con enchufar solo un cable para suministrarle corriente, mientras que teclado y ratón son inalámbricos (y a juego con el chasis).

Pero no todo son ventajas, ya que aunque son sobradamente potentes, sus posibilidades de ampliación se ven limitadas y aquí pierden frente a la versatilidad de un sobremesa típico. En el mejor de los casos, podremos ampliar la memoria RAM y el disco duro, pero difícilmente se nos permitirá añadir nuevos componentes. En este sentido, se parecen más a los ordenadores portátiles, con los que también comparten gama de tarjetas gráficas dedicadas (de menor tamaño que las de los sobremesa y por lo general también menos potentes).

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Los materiales empleados en la construcción de los All in One son de alta calidad, con predominio del aluminio y el cristal

No obstante, las configuraciones actuales ofrecen capacidad de sobra, con procesadores de última hornada e ingentes cantidades de memoria y gigabytes de almacenamiento como para no necesitar recurrir a discos duros externos. Por otra parte, desde que llegaron los primeros Todo en Uno al mercado, su evolución no ha experimentado saltos espectaculares (más allá de algunos modelos con pantalla táctil o visión en tres dimensiones), algo que parece que cambirá con Windows 8 en cuanto a nuevos conceptos de diseño. Veamos pues en qué debemos fijarnos al adquirir un All in One.

Consejos de compra

En primer lugar, y al igual que con otro tipo de ordenadores, atenderemos al tipo de procesador incluido. La tercera revisión de los procesadores Intel Core (Ivy Bridge) es ya lo más habitual, ofreciendo un nivel de rendimiento a la altura de las expectativas. Puede que nos encontremos con modelos menos recientes que apuesten por la generación anterior (Sandy Bridge), cuya potencia también es satisfactoria y nos permitirán ahorrar unos valiosos euros sin comprometer en absoluto el resultado final.

Eso sí, en cambio, la GPU que integran (Intel HD Graphics 3000) es bastante inferior a la nueva Intel HD Graphics 4000, que se asemeja más a las tarjetas dedicadas de gama de entrada. En el caso de los procesadores para uso empresarial vCore, la gráfica suele ser una Intel HD Graphics 2500, a medio camino entre ambas.

No obstante, casi todos los fabricantes montan en sus configuraciones tarjetas propias de AMD o NVIDIA, que por lo general justifican el desembolso y añaden un plus para videojuegos o multimedia. En este caso, en la comparativa podrás consultar el rendimiento de cada una con el benchmark 3DMark 11, uno de los más completos al respecto.

En cuanto a memoria RAM, el mínimo aceptable debe ser 4 Gbytes para no tener problemas con Windows 7 o Windows 8, siendo lo más recomendable apostar por 8 Gbytes para olvidarse de ampliaciones. Las más modernas funcionan a velocidades de 1.600 MHz y exhiben un rendimiento superior a las de 1.333 MHz, con las que todavía conviven.

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La inclinación de la peana cobra especial relevancia si la pantalla es táctil, pues nos permitirá adoptar una postura ergonómica al usarla

Si nos centramos en el tipo de pantalla incluida, tenemos mucho donde elegir. Los modelos más asequibles suelen partir de 21,5”, mientras que los tope de gama llegan hasta las 27”, perfecto si nuestro interés es ver películas directamente en el All in One. La media del mercado, en cambio, es de 23” o 24”, suficiente para la mayoría de los usos. En todas ellas la resolución debería ser como mínimo HD (1.920 x 1.080 píxeles) para disfrutar de forma satisfactoria, siendo deseable más resolución cuanto más pulgadas tengamos.

Y en función de nuestras necesidades, o sobre todo si queremos sacar el máximo partido a las nuevas capacidades de Windows 8, el apostar por una pantalla táctil puede resultar interesante. Las más completas aportan 10 puntos de presión simultáneos para dar soporte a gestos multitouch avanzados. Como extra, aunque todavía sin despegar definitivamente (al igual que con los televisores de nueva hornada), tenemos la tecnología 3D, que encarece de manera considerable el producto y pasa más por un capricho que por una prestación irrenunciable.

Especial relevancia cobra la inclinación de la peana si nos decantamos por un modelo táctil, ya que cuantas más opciones de posicionamiento tengamos más cómodo nos será utilizarlo con las manos. Lo habitual en cualquier All in One es que, al menos, se inclinen unos 45°, mientras que otros son capaces de tumbarse por completo y llegar a los 180°, adoptando así una posición totalmente horizontal.

Para hacer honor a su nombre de «todo en uno», la inclusión de sintonizador de TV es otro aspecto de interés, en cuyo caso dispondremos además de mando a distancia para controlar cómodamente todas las prestaciones multimedia de la máquina. Así, reproducir vídeos y música se convierte en una experiencia idéntica a la de los electrodomésticos hasta hace poco omnipresentes en cualquier hogar. Y, al hilo de esta vertiente, también recomendamos probar los altavoces integrados antes de la compra para ver si el sonido nos complace.

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