Apple MacBook, estrenando chasis

Este modelo cuyas lindezas os contamos a continuación, representa la mayor revolución introducida por Apple en su modelo de gama baja. El MacBook destaca por su carcasa de aluminio, trackpad Multi-Touch y pantalla LED retroiluminada

Javier Pérez Cortijo

15 enero 2009

El esfuerzo que ha hecho Apple por mejorar el impacto ecológico de sus productos bien merece la pena que hablemos de él. Para empezar, el embalaje del nuevo MacBook utiliza material reciclado y es un 41% más pequeño que el del modelo anterior.

Además, los de Cupertino han suprimido totalmente el uso de mercurio tan habitual en las pantallas LCD, optando por la tecnología LED y los cristales sin arsénico, prescindiendo también de los retardantes de llama bromados de las placas base y del PVC de los cables y conectores. Y, por si fuera poco, este MacBook de aluminio cumple con los requisitos de bajo consumo de la EPA y del Departamento de Energía de los Estados Unidos.

Dicho esto, es momento para hablar de la mayor revolución introducida por la compañía de la manzana en su modelo de gama baja; nos referimos a su carcasa de aluminio (llamada unibody) de una sola pieza (en su parte superior, ya que la base del portátil es otra pieza) que no tiene soldaduras y ha sido «extraída» de un único bloque.

Como el teclado, que también ha sido modificado con teclas de color negro que combinan con el borde y la bisagra de la pantalla, nos encontramos con que el MacBook comparte el mismo aspecto que su hermano mayor el MacBook Pro e incluso el MacBook Air, muy de agradecer en un portátil que en su modelo más barato no supera los 1.150 euros.

Otro cambio fundamental respecto a la generación anterior es su pantalla basada en tecnología LED retroiluminada que ofrece más brillo, consume menos energía y además es más delgada. Continúa siendo de 13,3 pulgadas con resolución de 1.280 x 800 puntos, pero hay que decir que por primer vez no se ofrece la opción mate y todos los MacBooks nuevos van con pantalla brillante.

Nada mejor que la nueva NVIDIA GeForce 9400M para disfrutar de la pantalla del MacBook de aluminio, ya que ofrece un rendimiento superior al chip Intel GMA X3100 del modelo anterior. La memoria de vídeo sigue siendo compartida (aunque en esta ocasión asciende a 256 Mbytes frente a los 144 megas del chip gráfico de Intel) y gracias al nuevo Mini DisplayPort puede utilizar pantallas externas de hasta 30 pulgadas a una resolución de 2.560 x 1.600 puntos.

Completan la configuración el procesador Intel Core 2 Duo (Penryn) a 2 GHz con 3 Mbytes de caché compartida L2, 2 Gbytes de memoria DDR3 a 1.066 MHz, un disco duro Serial ATA de 160 Gbytes a 5.400 rpm y una unidad de DVD SuperDrive 8x de carga de ranura situada en el lateral derecho del portátil.

¿Dónde está el puerto FireWire?

Si echamos un vistazo al lateral izquierdo del MacBook vemos, por este orden de izquierda a derecha, el conector MagSafe, un puerto Gigabit Ethernet, dos puertos USB 2.0, el nuevo Mini DisplayPort, las entradas y salidas de audio, la ranura de seguridad Kensington y un botón que al pulsarlo ilumina ocho pequeños leds que nos indican la carga actual de la batería. Pero, ¿qué es lo que no vemos? Pues muy fácil, falta el puerto FireWire 400, una ausencia muy criticada por los usuarios y justificada por Steve Jobs por el éxito de los conectores USB 2.0.