Apple MacBook Pro 13, el primer portátil con Thunderbolt

La nueva generación de MacBook Pro es estéticamente idéntica a la anterior, aunque ha sido radicalmente renovada por dentro. Las estrellas son, sin duda, los nuevos procesadores

Enrique Sánchez rojo

Apple MacBook Pro

10 mayo 2011

Hace tiempo que la configuración de los MacBook­ Pro estaba pidiendo una renovación a gritos, sobre todo en lo que se refiere al procesador. A mediados de marzo Apple anunció la nueva gama de portátiles Pro para todos los tamaños de pantalla (13, 15 y 17 pulgadas). De todos ellos hemos tenido la oportunidad de probar en el Laboratorio el modelo de 13 pulgadas en su versión más potente.

Los cambios van por dentro

Externamente nada diferencia a uno de los nuevos MacBook Pro de los integrantes de la generación anterior. Se mantiene el chasis unibody de aluminio, el teclado con retroiluminación LED, la pantalla de 13 pulgadas con 1.280 x 800 puntos de resolución y acabado brillante, y el peso de 2 Kg.

Las novedades, en cambio, se han centrado en tres ámbitos: un procesador Intel Core i7 de doble núcleo, un motor gráfico integrado que ahora es el Intel HD Graphics 3000, y la recién presentada interfaz Thunderbolt. Todo esto se traduce en una mejora muy considerable de las prestaciones respecto a los modelos comercializados hace solo unos meses aunque, a nuestro gusto, echamos de menos una GPU más potente o, al menos, la posibilidad de contar con un sistema híbrido (integrada/dedicada), como ocurre en los modelos de 15 pulgadas.

El motor gráfico utilizado, aunque es algo más rápido que los empleados en la generación anterior, queda un poco fuera de lugar cuando exprimimos el procesador con pruebas como Cinebench. Por ello, no es la máquina ideal para los que busquen altas prestaciones gráficas.

Funcionamiento y autonomía

Metidos en faena, nos ha llamado la atención cómo aumenta el ruido y la disipación térmica cuando sometemos al procesador a un uso intensivo. Es algo habitual en los modelos de 13 pulgadas que apenas se aprecia en los de 15 pulgadas, probablemente por su mayor espacio para el sistema de refrigeración.

Apple MacBook Pro detalle

Lo que se mantiene inalterable es el estupendo teclado con teclas en forma de isla, de impecable tacto y funcionamiento. También se mantiene el touchpad de grandes dimensiones. Ambos detalles lo hacen muy cómodo, incluso para trabajar durante largas horas.
Por último cabe comentar que, a falta de dispositivos Thunderbolt, al menos pudimos comprobar cómo la conexión a los monitores DisplayPort funcionaba a la perfección, demostrando que, efectivamente, la compatibilidad con la interfaz anterior es total.

Compensa actualizarse

Una de las grandes preguntas que se harán los poseedores de un MacBook Pro de la generación anterior es si realmente vale la pena actualizarse dado que, externamente, nada ha cambiado. Lo cierto es que si buscamos las mejores prestaciones, la actualización es obligada sea cual sea nuestro modelo.

En nuestras pruebas en el Laboratorio con Cinebench hemos obtenido más del doble de la puntuación en la prueba de CPU respecto al modelo anterior de 13 pulgadas, mientras que en el apartado gráfico utilizando la interfaz de programación de aplicaciones OpenGL las prestaciones eran alrededor de un 50% mejores.

Nuestra conclusión es que, mientras que la renovación del año pasado fue menor, la de este año supone un importante paso adelante en prestaciones que bien vale la pena disfrutar si nuestro bolsillo nos lo permite.