Apple Mac mini, rediseñado y repleto de sorpresas

En el año 2005 Apple lanzó su primer Mac mini y, desde entonces, aunque ha evolucionado mucho a nivel interno, externamente apenas había sufrido cambio alguno. Sin embargo, la nueva generación ha resuelto esto incorporado un nuevo chasis unibody íntegramente de aluminio

Enrique Sánchez rojo

13 julio 2010

La nueva carcasa tiene algunas novedades interesantes, resultando ligeramente más ancho que el modelo anterior, pero también más bajo que aquél. Sin embargo todo esto compensa de largo por el hecho de que, a diferencia de modelo anterior, ahora la fuente de alimentación está integrada dentro del propio equipo. Además la disipación de calor, un tema siempre delicado en los Mac mini, ha mejorado al repartirse a lo largo de la carcasa.

Por otra parte, se ha simplificado mucho la ampliación de memoria y limpieza interior del equipo gracias a la tapa plástica inferior. Basta girarla unos grados para poder extraerla y tener así acceso a los bancos de memoria y al disipador de la CPU. Se expulsa el aire por una ranura trasera; pero, gracias al sistema de acceso rápido al interior, podemos limpiar la pelusa o polvo que se vaya acumulando en el ventilador, recuperando así su eficacia.

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Configuración simplificada

Respecto a la configuración, a los fanáticos del más pequeño de los Mac les llamará la atención ver cómo Apple ha simplificado la lista de modelos disponibles a uno. Y es que, dejando de lado al peculiar Mac mini Server, Apple ahora solo ofrece una única configuración (ampliable en el momento de la compra desde la Apple Store) donde ha mejorado el procesador, la capacidad del disco duro y el motor gráfico integrado, aunque para nuestro gusto se echan de menos los 4 Gbytes de RAM. Lástima que los dos bancos SO-DIMM vengan ocupados de fábrica por sendos módulos de 1 Gbyte, lo que en caso de necesitar una ampliación tendremos que desecharlos.

Pasando al apartado de las interfaces, en la parte trasera encontramos prácticamente todo lo que podamos necesitar, destacando la nueva ranura para tarjetas SD y especialmente la salida HDMI, que lo convierten en una solución ideal para funcionar como equipo de salón.

Durante nuestras pruebas, ejecutadas sobre Windows 7 instalado vía BootCamp, el más pequeño de los Mac demostró un nivel de prestaciones más que suficiente para uso ofimático y de productividad personal, resultando algo más ajustado para temas que exijan gran potencia gráfica o rendimiento bruto.

Sin embargo, nuestra mayor crítica viene por la parte del precio, comparativamente mucho más alto que el más sencillo de los iMac, donde por solo un poco más disfrutamos de una pantalla de gran tamaño y calidad junto a una configuración más potente, que hasta incluye el teclado y ratón. Por ello, solo entendemos el Mac mini si queremos aprovechar nuestra actual TFT o buscamos un equipo de salón compacto, en caso contrario, los iMac resultan más óptimos en su relación precio/configuración/prestaciones.

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