Reportaje

La larga vida de los ordenadores de sobremesa

Aunque ha estado de capa caída, la aparición de las tabletas y otros dispositivos móviles, lejos de jubilarlo, ha devuelto al PC de sobremesa al centro del hogar digital

Juan Ignacio Cabrera

Reportaje ordenadores sobremesa intro

21 septiembre 2012

Aunque ha estado de capa caída, la aparición de las tabletas y otros dispositivos móviles, lejos de jubilarlo, ha devuelto al PC de sobremesa al centro del hogar digital. El formato también renace gracias a la buena acogida de los All in One.

Fueron los reyes de la tienda y de la microinformática. Hace 10 o 12 años, la práctica totalidad de los ordenadores personales que se comercializaban en España eran los clásicos sobremesas de color beis, que durante mucho tiempo destacaron en el paisaje íntimo del hogar o la oficina. Hoy, sin embargo, parecen estar en retirada.

Si uno se va a una gran superficie, es probable que tenga que escudriñar hasta el último lineal de la zona menos transitada para encontrarlos. Antes, los comerciantes le habrán intentado seducir con los vistosos gadgets de Apple, los últimos Ultrabooks o las enormes pantallas para ver el cine en 3D en casa.

No obstante, no hay que dejarse engañar. En España se venden cada año entre cuatro y cinco millones de ordenadores. Pues bien, de ellos, alrededor de un millón siguen siendo sobremesas en sus más variadas modalidades (400.000 para el entorno doméstico). Además, la tendencia en los últimos tiempos confirma que el desktop recupera cierto terreno.

Salvador Cayón, director de marketing de Sistemas Personales en HP, asegura que el sobremesa lleva un año y medio recuperando posiciones a paso lento. Eso sí, en este punto hay que distinguir entre la empresa y el hogar. Se puede decir que las compañías siguen siendo fieles al viejo formato. Es más, cuanto mayor son las entidades, más apego tienen (según HP, en las grandes compañía sigue habiendo más desktops que portátiles y las nuevas compras se reparten por igual entre un formato y otro, no así en las pymes, donde el notebook gana por goleada).

Por su parte, los hogares hace tiempo que apostaron por la movilidad. Según Gfk, que calcula las máquinas que se venden en las tiendas de todo el país, en marzo y abril los portátiles (contado Ultrabooks y netbooks) supusieron un 80% del total de las ventas, mientras que el 20% restante se repartieron entre torres tradicionales y All in One.

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En el centro del hogar digital

En cualquier caso, y a pesar de que brille poco en los puntos de venta, el desktop se mantiene estable y está notando menos la crisis que otros formatos. Aunque resulte paradójico, la irrupción del iPad y las tabletas está ayudando al sobremesa a recuperar posiciones. Hasta hace un par de años, el usuario tenía clara que su opción de compra debía ser un portátil, aunque fuera un mamotreto de 17 pulgadas.

Sin embargo, con el tablet, el usuario consigue la movilidad que quiere, al tiempo que vuelve al sobremesa como núcleo informático del hogar. Y es que las tabletas requieren de constantes sincronizaciones, actualizaciones y descargas de archivos que desde un PC tradicional, bien provisto de puertos y capacidad de proceso, son más ágiles y efectivas.

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Por otro lado, el auge de la Nube, esa necesidad de bajar y subir contenidos y archivos a Internet, también está haciendo que los usuarios vuelvan la vista al desktop potente. Y es que, como recuerdan desde Asus, «lejos de confiar en la nube pública, el usuario sigue necesitando lo que podríamos denominar un home server o home digital hub, en definitiva una nube privada cercana y de confianza». Esto es así porque un sobremesa no tiene limitaciones de almacenamiento (puede realizar las funciones de NAS o home server) ni de conectividad (hoy en día, casi todos los usuarios de dispositivos móviles recurren al sobremesa para sincronizar sus datos, fotos o vídeos a través de cables, WiFi o Bluetooth).

Las familias están volviendo al PC tradicional por la necesidad de contar con un dispositivo que centralice y reparta los contenidos al resto de equipos portátiles con los que cuentan (desde la tableta al netbook, pasando por el portátil de siempre, el e-reader o incluso el móvil). Pero también siguen fieles a este formato los exigentes gamers, los amantes de los videojuegos en alta definición, que solo en una estación de 2.000 euros equipada con el procesador de gama más alta y los gráficos más potentes encuentran respuesta a sus demandas.

Además de familias y jugones, como recuerda José Luis Riballo, del fabricante nacional Mountain, se decantan por el sobremesa los estudiantes universitarios, los diseñadores, los fotógrafos o los usuarios que quieren montar vídeos domésticos, y requieren sistemas de alto rendimiento y con una elevada capacidad de almacenamiento.

El éxito del Todo en Uno

Un fenómeno interesante en los tres últimos años ha sido el de los All in One. Estos equipos, que colocan detrás de un pantallón, en muchos casos táctil, todos los componentes de la CPU para ofrecer un diseño compacto y estilizado, alcanzan hoy el 20% de todos los desktops de consumo, según HP. Eso supone que se venden en España alrededor de 80.000 de estos aparatos al año.

Aunque Apple prácticamente inventó el formato allá por 1998 con el lanzamiento de los primeros iMac, el despegue definitivo llegó con la aparición de la línea TouchSmart de HP, cuya gran novedad consistía en incorporar al aparato una pantalla táctil desde la que cualquiera, incluso un niño, pudiera gobernarlo sin problemas.

Precisamente, en Sony, otro de los fabricantes que ha apostado por este formato con el lanzamiento de dos series dentro de la familia Vaio, están convencidos de que las familias con hijos pequeños son los primeros destinatarios de estos equipos. «El All in One es más divertido, ocupa menos espacio que el sobremesa al no tener la torre y simplifica los problemas técnicos que pueden surgir con un sobremesa al llevarlo todo integrado», nos cuentan desde la compañía japonesa.

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• Los Todo en Uno permiten disfrutar de contenidos multimedia gracias a su gran pantalla y a que pueden integrar software de retoque y de vídeo, sintonizadora de TV y Blu-ray

Por espacio, diseño o multimedia, el Todo en Uno se ha afianzado, y eso a pesar de que su precio es alto en relación con los equipos más tradicionales y con los portátiles de gama baja. Pueden encontrarse en el mercado entre los 800 y los 1.200 euros. El que lleve pantalla táctil o no es determinante para el precio final.

Sin embargo, HP tiene equipos desde 500 euros y Acer también los ofrece desde 600. «Hace unos años, las diferencias de precio con un desktop de las mismas prestaciones era de 200 euros, pero hoy se han reducido mucho», asegura Cayón. Precisamente, los All In One mantienen el precio medio de los sobremesas muy cerca de los 600 euros, a pesar de que haya muchas torres con un PVP de partida de 400.

El mundo de la empresa

Si en el hogar el sobremesa ha perdido presencia frente al portátil, en las oficinas las cosas no están tan claras. Todavía 6 de cada 10 sistemas personales que compran las empresas españolas son desktops (unos 600.000 al año). Son las compañías grandes, con parques de miles de unidades, las que más siguen apostando por el viejo formato. Además, en la empresa, la variedad de formatos y precios es grande, y va desde las estaciones de trabajo de 4.000 o 5.000 euros a los clientes ligeros, gobernados por un procesador Atom y que rondan los 250 euros.

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Los All in One ofrecen pocas opciones de ampliación y, debido a su poco espacio interior, incorporan componentes propios de los portátiles

Al contrario que los particulares y las familias, que reaccionan con cierta rapidez a las novedades, los analistas no esperan las compañías se entusiasmen con Windows 8, que sale en otoño, y con la introducción de la tercera generación de la plataforma vPro de Intel, que permite proteger mejor a los equipos, así como gestionarlos y actualizarlos en remoto. Aunque, eso sí, advierten de que la renovación de muchos sistemas es urgente.

Y es que, por las dificultades económicas, muchas empresas llevan años alargando el ciclo de vida de sus PC, y todo tiene un límite. Según Microsoft, todavía un 40% de los ordenadores instalados en España operan con XP. Por otro lado, muchos esperan que en los próximos años se imponga la virtualización del desktop en las empresas, lo que hará innecesario mantener puestos clientes totalmente equipados en muchos sitios y popularizará los denominados clientes ligeros (thin clients).

El fabricante nacional, en retirada

En los años 90, la mayor parte de los sobremesas de consumo que se vendían en España se ensamblaba en suelo nacional. Por aquellas fechas, los jóvenes emprendedores que montaron compañías como Ei System o ADL se hicieron ricos de la noche a la mañana vendiendo cientos de miles de equipos que, por el precio y por la rapidez con que incorporaban los últimos chips, placas o módulos gráficos, no tenían rival en los de las grandes multinacionales. Eran los tiempos en los que los «clónicos» –como despectivamente se conocía a las marcas locales- se imponían a gigantes como IBM, Compaq o HP.

Con el auge del portátil, las cosas cambiaron en España y en el resto del mundo. Los fabricantes locales no supieron o pudieron adaptarse. Por un lado, la complejidad técnica del producto y la necesidad de un buen soporte posventa, y, por otro, el despertar de las primeras marcas, que bajaron precios y ampliaron el número de configuraciones, dejaron a la industria nacional con una presencia residual.

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Hoy, con líneas de montaje que en muchos casos no pasan de un par de miles de máquinas al año y que como mucho rondan las 60.000 unidades (Ticnova), la industria nacional solo puede aspirar a sobrevivir. El tamaño en el mundo del PC importa y es difícil con una producción escasa y de ámbito nacional hacer sombra a una HP, Asus o Lenovo, que fabrican cientos de millones de máquinas en todo el mundo. Hoy las marcas locales viven sobre todo de servir los desktops que le piden a cuentagotas las tiendas de barrio o de pueblo con las que están asociadas.

Es el caso de Ticnova (que vende a los establecimientos de PC Box y Beep), pero también de Megasur (asociada a Dynos) o Investrónica (de El Corte Inglés). Además de un problema de tamaño (o de economías de escala), la industria local ha sufrido por no dar un buen servicio. Es lo que opina José Luis Riballo, de la firma madrileña Mountain, que fabrica 3.000 máquinas al año entre portátiles, servidores y sobremesas. «Las marcas españolas no han sabido dar a un público exigente como el español un buen servicio de venta y posventa, o un producto realmente bien hecho. No hay firmas en el mercado nacional que apuesten la calidad y el rendimiento a buenos precios».

Por qué conviene más un equipo de sobremesa que un portátil

  • Porque tiene muchas más posibilidades de expansión.
  • Porque suele tener un menor precio a igualdad de prestaciones. La miniaturización se paga.
  • Porque da la posibilidad de exprimir el procesador con el overclocking.
  • Porque sus componentes dan un mayor rendimiento. Según el fabricante Mountain, dos o tres veces mayor en el caso del procesador, y más aún en el caso de las gráficas dedicadas.
  • Porque es más estable.
  • Porque es menos ruidoso.
  • Porque da muchas más opciones de personalización.
  • Porque dura más al no tener que lidiar con las delicadas baterías de los portátiles, que no suelen pasar de los 1.500 ciclos de carga y descarga.
  • Porque no tienen limitaciones de almacenamiento, lo que permite convertirlo en un servidor NAS y en el contenedor de la nube privada del usuario.
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