Análisis

Nuevo MacBook Pro con pantalla Retina (MC975Y/A)

Este nuevo modelo rompe todos los mitos en portabilidad. Ya podemos contar con una configuración más potente que en un sobremesa, una pantalla con una resolución nunca vista en un portátil, mínimo peso y una autonomía mejor que la de muchos ultraportátiles.

Enrique Sánchez rojo

Macbook Retina

20 junio 2012

Lanzado el 11 de Junio de 2012, el nuevo MacBook Pro con pantalla Retina se ha convertido en uno de los portátiles más deseados del momento. Lo más destacado es, sin duda, su nueva pantalla con tecnología Retina con nada menos que 2.880 x 1.800 puntos de resolución, y una configuración que se sitúa a la altura de lo que demandan los usuarios más exigentes.

Sin embargo, el nuevo equipo guarda alguna sorpresa adicional en la parte física: mide tan sólo 1,8 cms de grosor (prácticamente lo mismo que los finísimos MacBook Air) y pesa tan sólo 2,02 Kgrs. Es decir, estamos hablando de un peso que prácticamente le convierte en un ultraportátil y un grosor más propio de los modernos ultrabook. Y todo ello disponiendo de un hardware mucho más potente que gran parte de los sobremesa vendidos en la actualidad, y una autonomía que según las cifras de Apple ronda las 7 hrs.

Grosor MacBoor Retina

El único problema es el elevado precio de su versión más "sencilla", que es precisamente la que hemos tenido la oportunidad de analizar. Pagar casi 2.300 euros por un portátil no está al alcance de todos, aunque hay que colocarlo en el contexto adecuado. Se trata de una máquina destinada fundamentalmente al usuario profesional (o muy exigente), que busca las máximas prestaciones en todos los sentidos, pero en un formato portátil y muy ligero. Veamos todos sus detalles.

Chasis y características físicas

Externamente el nuevo MacBook Pro con pantalla Retina es prácticamente idéntico a los modelos de 15" que ya conocíamos, dotados de chasis unibody íntegramente de aluminio. Teclado, touchpad y zona de altavoces tienen exactamente las mismas dimensiones y están colocados con la misma distribución. Tan sólo vemos cómo ha desaparecido el botón de encendido de los tradicionales MacBook Pro, que ahora pasa a estar donde anteriormente se encontraba el de expulsión de la unidad óptica.

teclado Macbook Retina

Y es que otra importante novedad que no hemos comentado hasta el momento es que desaparece la unidad Super multi DVD+/-RW del MacBook Pro de 15" clásico. Una opción lógica si tenemos en cuenta que mide menos de 2 cms de grosor. En su lugar, Apple se ha esforzado por dotarle de buena conectividad, con dos puertos USB 3.0, dos Thunderbolt (para pantallas externas con MiniDisplay Port, discos externos e incluso adaptadores de red Gigabit), una ranura para tarjetas SD y un conector HDMI de tamaño estándar. Con éste último detalle podemos por fin conectar el equipo a cualquier TV o proyector sin adaptadores intermedios como ocurría en generaciones anteriores.

Lateral Dcho MacBook Retina
Lateral Dcho MacBook Retina

La pantalla, por su parte, ha recibido un importante rediseño a nivel físico. Mantiene formato y dimensiones (15"), pero ahora se fabrica como un bloque, donde la pantalla integra el propio cristal y lo pega directamente al panel LCD. Esto, además de ahorrar espacio, reduce los reflejos de manera espectacular respecto a los MacBook Pro con pantalla estádandar, algo que hemos podido comprobar de primera mano, y que contribuye a que la experiencia con la pantalla de este nuevo modelo sea única. Eso sí, la parte negativa es que ahora la pantalla se convierte en una pieza única que aglutina también otros componentes como la antena WiFi. El resultado: si rompemos el cristal o es preciso sustituir una antena (raro, pero posible), será preciso sustituir la pieza completa, con el consiguiente coste asociado.

Para terminar este apartado, es importante incidir en la refrigeración. Apple ha mejorado la separación entre la pantalla y el chasis en la zona de la bisagra, dotándolo también de una mayor separación en la rejilla de ventilación. Además, en la parte inferior de los laterales encontramos sendas entradas de aire. Esto permite que Apple haya logrado un sistema de refrigeración mucho más eficaz que en otros modelos, algo sencillamente imprescindible con un procesador de cuatro núcleos y gráfica de cierta potencia en un encapsulado tan compacto.

Refrigeración MacBook Retina

La pantalla, protagonista indiscutible

Centrándonos en la pantalla, ya hemos explicado que cuenta con 2.880 x 1.800 puntos de resolución, es decir, más de 5 millones de píxeles. Esto supone que contamos con 3 veces más píxeles que una televisión Full HD y 4 veces más que el modelo de 15" con pantalla estándar. De esta manera, como ya ocurría con el último iPad o los iPhone 4, la densidad de píxeles es tal que, para el ojo humano, es imposible distinguirlos a simple vista por mucho que nos esforcemos.

El resultado son bordes, letras e iconos perfectamente definidos. Igualmente, si el origen es bueno, podemos disfrutar de fotos con mucha más definición y mejor contraste, gracias a que la pantalla ha mejorado tanto en ese aspecto, como en el ángulo de visualización (casi 178º).

Eso sí, es importante comentar algunos detalles. En la parte positiva tenemos que, aunque la resolución ha crecido de manera espectacular, con los ajustes por defecto Mac OSX muestra todos los elementos en pantalla con un tamaño similar al de los MacBook Pro de 15" con pantalla estándar. Es decir, no tendremos que dejarlos los ojos para leer Webs con fuentes diminutas, como ocurre con otros portátiles dotados de pantallas de muy alta resolución. A cambio, las aplicaciones que utilicemos han de estar optimizadas para aprovechar las pantallas Retina. El sistema operativo y aplicaciones de Apple como Safari, Aperture, Final Cut y otras como Photoshop o AutoCAD, ya lo están. Sin embargo, el resto (como p.ej. MS Office) se verán con calidad algo peor que con las pantallas estándar.

Por poner un ejemplo, si abrimos una hoja Excel, a igual tamaño que con un MacBook Pro convencional, veremos cómo las fuentes de los datos e incluso los iconos muestran pixelización. Esto es debido a que el sistema, al no estar diseñados los elementos gráficos para elevadas resoluciones, ha de escalarlos. No es un problema grave, y en realidad podemos trabajar sin mayores problemas, pero llama la atención en un primer momento.

Eso sí, para los que busquen la máxima resolución, Apple ofrece un nuevo ajuste en Preferencias del sistema que permite dejarnos de escalados y subir a la máxima resolución posible, incrementando así el espacio de escritorio disponible (y reduciendo el tamaño de las fuentes y lo elementos). Esto es especialmente interesante para profesionales que trabajan con una gran cantidad de datos en pantalla, retoque de imágenes, etc, aunque a larga hay que tener buena agudeza visual para manejar iconos, menús y otros elementos de texto.

Prestaciones para exigentes

Entrando de lleno en el apartado de hardware, el nuevo MacBook Pro con pantalla Retina cuenta con procesadores Intel de la generación Ivy Bridge, y más concretamente i7 de cuatro núcleos. El modelo analizado contaba con la versión a 2,3 GHz, 8 Gbytes de memoria integrados en placa, disco duro SSD de 256 Gbytes, y una gráfica dual que combina el motor HDGraphics 4000 de Intel integrado en la CPU, con otro dedicado GeForce GT 650M de NVIDIA con 512 Mbytes de memoria.

Y aunque el procesador es de última generación y sus prestaciones son, como es lógico, superiores a la generación anterior, uno de los puntos más fuertes lo tenemos en la memoria y el disco SSD. Ambos elementos han mejorado mucho su ancho de banda, y especialmente el disco duro, que casi duplica en prestaciones a un disco SSDconvencional y cuadriplica a uno mecánico convencional.

Cinebench Macbook Retina

Hablando de cifras más concretas, hemos comparado el nuevo modelo con un MacBook Pro de 15" de la generación anterior (con Core i7 Sandy Bridge, gráfica de ATI y disco SSD de Intel), y las cifras arrojan un 30% más de rendimiento en el apartado de la CPU, un 28% más en el apartado gráfico y, atención, más de 300% de mejora en rendimiento global en el manejo del disco. Aquí es importante que hemos comparado un modelo anterior con SSD con otro nuevo también con SSD. Es decir, a años luz de los modelos mecánicos tradicionales.

Nuestra experiencia y conclusiones

Tras unos días trabajando con el MacBook Pro con pantalla Retina, nuestras conclusiones son claras: probablemente sea uno de los mejores portátiles que nunca hemos tenido entre las manos. Es tan potente que permite editar vídeo de alta resolución sin problemas, dispone de una pantalla de una calidad nunca vista en el segmento, y un grosor/peso que lo acerca más a un ultrabook que a un portátil profesional de altas prestaciones. Además, aunque la autonomía no llega a las 7 hrs oficiales de Apple, sí puede acercarse mucho a 5 si sabemos cuidar la energía y minimizar el consumo de elementos como la retroiluminación de la pantalla.

Aún así no es perfecto. Nuestra primera crítica va dirigida a la disipación de calor. Mientras escribimos este artículo (en el propio MacBook Pro con Retina), hay puntos inferiores de la carcasa que alcanzan los 43ºC de temperatura. Tenemos abiertas (pero en espera) aplicaciones ofimáticas de Office, un cliente de Google Drive sincronizando archivos (con picos altos de consumo de CPU) y poco más. Es decir, nada que esté tirando intensivamente del motor gráfico o de los cuatro núcleos. Como podéis imaginar, poner en marchas de conversión de vídeo o edición en alta definición hace las cifras de temperatura y los ventiladores se disparen. Hay que decir que Apple ha hecho un buen trabajo con el sistema de refrigeración, pero el Core i7 es mucha CPU, y a poco que le demos un poco de uso, la disipación de calor trabajando a máximo rendimiento (con alimentación eléctrica) es importante.

La siguiente crítica es relativa, y va dirigida al diseño interno del propio equipo: no es posible ampliar memoria o almacenamiento, al igual que ocurre en los MacBook Air. Incluso sustituir la batería es una aventura mucho más compleja y con riesgos que con los modelos ya conocidos. Es cierto que todos los chips de memoria flash van integrados en una única placa y que los elementos de energía de la batería han de repartirse a lo largo del equipo, y es lógico si tenemos en cuenta que es la manera de lograr un grosor y peso ínfimos. Sin embargo, al usuario profesional, para el que el equipo es una inversión, no le hará mucha gracia saber que no tiene posibilidades de crecer. Por ello, si os habéis decidido a comprarlo, os recomendamos encarecidamente pedir la ampliación a 16 Gbytes por 200 € más, y que os aseguréis de que 256 Gbytes de SSD son más que suficientes para todo lo que necesitéis. En caso contrario, será mejor ir a la versión superior con 512 Gbytes de disco.

Sabiendo esto, y si disponemos de presupuesto, el nuevo MacBook es probablemente uno de los mejores portátiles que podamos comprar hoy día: potente, con una pantalla única, ligero, fino y con gran autonomía para todo lo que ofrece.