Comparativa

Probamos los primeros ultrabooks que han llegado al mercado

Cuando se describe el portátil ideal, se suele hablar de ligereza, elevado rendimiento, autonomía prolongada, conectividad, precio asequible o tiempo de espera mínimo, pensando, incluso, en un tablet

Ultrabooks

16 febrero 2012

En la actualidad, el mundo de la movilidad está muy revuelto, o revolucionado, según se mire. Los ordenadores portátiles parecían intocables en su papel de herramienta informática en movilidad en cualquiera de sus variantes, desde los ultraligeros hasta los netbooks, pasando por todo tipo de pesos, diagonales de pantalla y equipamiento.

La primera gran revolución llegó de la mano de Apple y su MacBook Air, que popularizó un formato de portátil ultraligero relativamente extraño: la pantalla era de 13,3 pulgadas frente a la tendencia de usar de 12” o incluso de 11 y 10” para este tipo de equipos pensados para la movilidad extrema. A cambio, tenía un grosor y peso muy comedidos, junto con un acabado resistente gracias a la carcasa unibody de aluminio, en la que la batería no estaba accesible al usuario.

Poco a poco, las 13” y el diseño ultradelgado se han convertido en los fundamentos de los equipos para movilidad extrema, incluso por encima de los formatos de 12”.Al mismo tiempo, las tabletas han ido ganando popularidad como dispositivos informáticos para traer y llevar. Incluso los móviles de gamas altas tratan de meterse en el saco de la informática personal, aunque solo sobre el papel, sin que en la práctica se puedan usar de manera generalizada como sustitutos de un portátil.

La reacción de Intel

La popularidad de los tablets, empezando por el iPad de Apple, acabando con el Asus Transformer y pasando por los Motorola Xoom o Samsung Galaxy Tab, supone un pequeño problema para Intel. O más bien dos. Por un lado, la falta de actualizaciones de los procesadores Intel Atom para la gama netbook ha provocado que, finalmente, una tableta sea un rival difícil de batir para los netbooks. Por otro lado, la tecnología que mueve a las tabletas y a los móviles apenas sí tiene que ver con la de Intel. Los procesadores son ARM, de tipo SoC (System on a Chip), con todo integrado en ellos, desde las comunicaciones móviles, al acelerador gráfico o la memoria.

Como Intel y su arquitectura x86 poco tiene que hacer a día de hoy en ese mundo, su estrategia actual es la de potenciar las virtudes de su tecnología móvil y llevarla a su máximo nivel de excelencia. Si pones frente a frente una tableta y un portátil ultraligero como un MacBook Air, el segundo presenta ventajas que de momento son incuestionables. La primera es el rendimiento, que sigue siendo varios órdenes de magnitud mayor que el obtenido con una tableta o con un smart­phone. La pantalla es bastante mejor, con más resolución y tamaño. El teclado está integrado, con una ergonomía notablemente mejor que la que puedes tener con una tableta acoplada a un teclado.

Así pues, la idea de llevar un portátil ultraligero en vez de una tableta no parece tan descabellada, siempre y cuando se solucionen problemas tan cotidianos y aparentemente irrelevantes como el tiempo que tarda el equipo en arrancar. En movilidad se necesita una respuesta instantánea, y los portátiles tienen que ser capaces de estar listos en un tiempo lo más reducido posible.

Nacen los ultrabooks

La apuesta de Intel por el segmento de la movilidad se centra en una estrategia que tiene dos vertientes: la tecnológica y la de marketing. En la tecnológica, Intel tiene como mejor arma su experiencia en la fabricación de microprocesadores con arquitectura x86. La generación actual Sandy Bridge ya ofrece una buena eficiencia, así como niveles de rendimiento escalables que varían según la refrigeración del equipo o el tiempo que se desee usarlo con batería.

Sandy Bridge

Además, es posible emplear diseños muy finos y delgados gracias a la reducción del TDP de los procesadores móviles. Cuanto menor es la potencia disipada, menor temperatura hay que controlar y se pueden usar sistemas de refrigeración más compactos. Muchos de los procesadores en esta gama tienen un TDP de 17 W, aunque el Sony, por ejemplo, sube hasta 35 W.

En la vertiente del marketing, Intel ha apostado por sacarse de la manga una categoría nueva de portátiles: los ultrabooks. Ha invertido varios cientos de millones de dólares en esta iniciativa, en aras de atraer la atención del público hacia los portátiles como una alternativa mejor que los tablets para el uso en movilidad. Y es que, a día de hoy, la tendencia ya no es la de dudar sobre qué portátil comprar, sino portátil o tableta.

Con los ultrabooks, Intel se ha trazado un ambicioso plan para dar cuerpo y sustancia a una gama que ahora mismo es un poco ficticia en tanto en cuanto es realmente complicado diferenciar un portátil ultraligero de un ultrabook. Esta comparativa es un buen ejemplo. Tenemos seis de los equipos más ligeros del mercado, siendo tres de ellos ultrabooks de manera oficial, y dos no, aunque de cara a su comportamiento no hay motivos para diferenciarlos.

El plan de Intel es lanzar la gama ahora, con la tecnología Sandy Bridge, mejorarla con Ivy Bridge en 2012 y hacer que sea realmente rompedora y diferenciada con Haswell en 2013. La forma de hacerlo es ir afinando las características diferenciadoras de estos equipos mediante mejoras en los procesadores en el campo del rendimiento y la potencia consumida.

Tabla ultrabooks