Sony A700

La primera apuesta del gigante japonés en un escalón más alto. Situada en ese ambiguo espacio entre el aficionado avanzado y el fotógrafo semiprofesional, la A700 es, por el momento, el modelo más avanzado del catálogo de Sony, siendo el relevo natural de la Konica Minolta 7D

26 junio 2008

A la espera del modelo profesional dotado de un sensor full frame que la firma prometió lanzar antes de acabar el año, este modelo opta por el formato APS-C con un factor de recorte de 1,5x.

 

La primera impresión al coger su anguloso cuerpo es ambivalente, ya que está revestido de un material que ofrece un aspecto «plasticoso» dando una impresión algo pobre para un cuerpo de esta categoría. Sin embargo, la tranquilidad de saber que el cuerpo está sellado y la excelente ergonomía de la cámara (sobre todo a la hora de agarrarla) te hacen olvidar muy pronto este problema. A pesar de su orientación avanzada desecha, como el resto de sus hermanas de gama, la pantalla superior de datos dejando el trabajo únicamente a la enorme LCD posterior que, eso sí, se desactiva al asomarse al visor gracias al sensor incorporado bajo éste.

 

Los controles son los esperados, sin echar en falta casi nada e incluyendo accesos directos a ISO, balance de blancos y un control personalizable. El visor es bastante grande y luminoso, aunque la información resulta algo escasa, y es el único modo de realizar las tomas, toda vez que se ha prescindido del uso de un sistema LiveView.

 

Los menús son claros y muy completos, incluyendo las muchas opciones ofrecidas que hacen que sea posible una buena personalización y que no se eche de menos casi nada. Entre las características diferenciadoras podríamos mencionar la función de optimización del rango dinámico que ofrece unos resultados muy interesantes.

 

Sobre el terreno

Y es que el comportamiento general de la cámara es muy bueno en casi todos los terrenos. En condiciones normales, el enfoque es rápido y preciso, como rápido es el comportamiento general de la cámara y su velocidad de disparo (5 fps con ráfaga ilimitada en JPEG). Mención especial merece la LCD trasera que ofrece nada menos que 920.000 puntos de resolución permitiendo ver las capturas realizadas con mucha fiabilidad y sobresaliendo de la competencia. Bueno, salvo de la Nikon D300 que monta muy probablemente la misma pantalla y con quien la Sony comparte también el sensor. Éste destaca por sus bajos niveles de ruido (muy aprovechable hasta 1.600 ISO), amplio rango dinámico y buena calidad de imagen.

 

Eso sí, en este aspecto se nota que la óptica incluida, muy versátil por su longitud focal, se queda corta en cuanto a definición; y es que esta cámara pide algo más. Lo mismo ocurre con el JPEG, que en su modalidad de serie resulta algo blando, haciendo recomendable elegir el modo Vivido o, mucho mejor, realizar las tomas en RAW para un posterior procesado (como siempre recomendamos en cámaras de este tipo). Por último, destacar la buena duración de la batería y, sobre todo, la posibilidad de conocer el porcentaje de carga en todo momento.

 

En definitiva, una apuesta sólida en el segmento que deja claro que la incursión de Sony en el campo de las réflex digitales tiene altas miras.