TouchSmart IQ500.es, elegancia y calidad

Este HP TouchSmart del que nos ocupamos ahora y que os presentamos es un ejercicio de diseño muy interesante y poco habitual. De hecho, resulta muy difícil asimilarlo a alguna gama de productos existente

Manuel Arenas

26 enero 2009

Como ordenador de sobremesa no encaja al cien por cien al integrar un procesador y memoria propios de ordenadores portátiles, Core 2 Duo T5850 y RAM SODIMM. Al mismo tiempo, la pantalla es de 22 pulgadas con una resolución de 1.680 x 1.050 puntos, propia de equipos de sobremesa. Y el teclado y el ratón son inalámbricos de tamaño convencional.

El diseño es monobloque, de manera que la pantalla es, al mismo tiempo, la CPU. O mejor dicho, la CPU está integrada en la misma carcasa de la pantalla, aunque, gracias al uso de componentes portátiles, se consigue que el conjunto tenga un grosor similar al de una pantalla plana.

Además, la fuente de alimentación es externa, ahorrando espacio en el interior del equipo. Por su lado, el sistema de apoyo es similar al de un marco de fotos, aunque con las consabidas diferencias en cuanto a tamaño. No obstante, la sujeción de la parte trasera resulta muy robusta y permite regular de un modo preciso el ángulo de inclinación del equipo.

Entretanto, la pantalla de tipo glossy tiene una facilidad pasmosa para reflejar todo lo que haya alrededor, pero ofrece una buena calidad en lo que a contraste y brillo se refiere, aun a pesar de contar con tecnología táctil.

La interfaz táctil en detalle

Windows Vista no está pensado para los dedos. Como mucho, en los Tablet PC se puede usar un lápiz electrónico para manejar las ventanas o escribir. Eso sí, si se trata de recurrir al dedo para realizar operaciones sobre el sistema operativo tales como abrir y cerrar ventanas, copiar y pegar archivos o interactuar con aplicaciones clásicas, se puede obtener un resultado medianamente satisfactorio.

De todos modos, HP ha diseñado una interfaz específica para los TouchSmart en la que todas las zonas de interacción están redimensionadas para facilitar el uso de las manos como puntero. Los cuadros de diálogo son más grandes y los botones de control también. Incluso hay barras de menú deslizantes que se mueven al pasar el índice.

En la práctica, si se usa como ordenador para casa, es sumamente recomendable usar esta interfaz por defecto. Si se necesita el teclado o el ratón, incluye un combo inalámbrico con un diseño a juego que además es escamoteable bajo el equipo.

Una idea bien ejecutada

En las pruebas, el reconocimiento de la escritura usando el dedo funcionó muy bien. Y para realizar dibujos a mano alzada con programas de edición gráfica también es bastante conveniente.

En cambio, aplicaciones como Internet Explorer no son fáciles de manejar, ni la selección de archivos, de forma que no es recomendable alejarse mucho del teclado y el ratón. El rendimiento, en cualquier caso, es suficiente para abordar las tareas habituales en cualquier hogar, con un énfasis especial en el ocio digital.