Informe

Ultrabook: entre un tablet y un portátil

Todos nos permiten trabajar en movilidad y llevarlos a cualquier parte, pero no ofrecen las mismas posibilidades ni ventajas. Presentamos las peculiaridades de cada plataforma móvil

Enrique Sánchez rojo

Ultrabook intro 254

31 octubre 2012

Todos nos permiten trabajar en movilidad y llevarlos a cualquier parte, pero no ofrecen las mismas posibilidades ni ventajas. Presentamos las peculiaridades de cada plataforma móvil.

Diferencias en el ámbito del hardware

Diferencia 1. Procesador

La microarquitectura de procesadores utilizada en los Ultrabooks/portátiles respecto a los tablets es, probablemente, una de las diferencias más importantes entre los segmentos. Es cierto que ya se han anunciado algunos tablets con CPUs de Intel capaces de manejar Windows 8, aunque los verdaderos tablets, aquellos ligeros, accesibles y con sistemas operativos adaptados, cuentan con CPUs específicas. Esta clase de micros están generalmente fabricados utilizando arquitectura de ARM, que licencia sus diseños a diferentes compañías para que los fabriquen u optimicen (incluso a la propia Apple).

Internamente, aunque muchas de las CPUs de las tabletas ya cuentan con dos e incluso cuatro núcleos, su nivel de prestaciones, caché interna e incluso consumo o disipación de calor no tienen nada que ver con los de los procesadores que integran los Ultrabooks. Los Core i3/i5/i7 son más grandes, mucho más potentes y, por supuesto, requieren más energía y disipan mayor cantidad de calor.

El resultado es que una tableta nos permite manejar con soltura sistemas operativos y aplicaciones adaptadas especialmente a la plataforma, mientras que un Ultrabook es capaz de ejecutar sin problemas sistemas operativos y aplicaciones típicas de un ordenador de sobremesa.

En el caso de los equipos portátiles, la diferencia es algo más sutil, pues los procesadores son muy parecidos a los implementados por los Ultrabook, aunque en este caso suele tratarse de CPUs móviles pero estándar (no de bajo consumo), que ofrecen un mayor índice de rendimiento, incluso a pesar de necesitar algo más de energía para funcionar. Por ello, en líneas generales son capaces de ejecutar tareas más complejas o exigentes que un Ultrabook o simplemente disfrutar de un sistema operativo y aplicaciones comunes que se mueven con con mayor fluidez.

Ultrabook diferencias tabletas 11

Diferencia 2. Motor gráfico

Como en el caso anterior, el motor gráfico de un tablet ofrece un menor rendimiento gráfico y aceleración 3D que un Ultrabook o portátil, incluso teniendo en cuenta que el de muchos de estos últimos suele estar integrado en el propio procesador de Intel.

Aun así, empresas como NVIDIA ya cuentan con CPUs específicas para tabletas con un motor gráfico integrado desarrollado por ellas. Gracias a esto, tienen la posibilidad de ejecutar juegos de elevada calidad gráfica que rivalizan con los de cualquier videoconsola portátil. Eso sí, serían incapaces de ejecutar muchas de las aplicaciones o interfaces de un PC convencional.

Ahora bien, si nos fijamos en los portátiles frente a los Utrabooks, la gran diferencia reside en que muchos portátiles, sobre todo aquellos que buscan ofrecer el máximo rendimiento, cuentan con motores dedicados que en muchos casos no tienen mucho que envidiar a las máquinas de sobremesa. En consecuencia, si buscamos ejecutar juegos exigentes con el apartado gráfico, o aplicaciones donde es preciso un elevado rendimiento gráfico, ciertos modelos de portátil son la única alternativa.

Ultrabook diferencias tabletas 13

Diferencia 3. Almacenamiento

Este es quizá el ámbito en el que Ultrabooks y tabletas tienen más cosas en común. Salvo los Ultrabooks con discos mecánicos o híbridos, buena parte de los nuevos modelos están llegando al mercado con discos SSD, esto es, almacenamiento flash muy similar en concepto al que utiliza cualquier tablet. Las diferencias las tenemos en la capacidad y, sobre todo, en rendimiento.

Así, los discos duros SSD de un Ultrabook generalmente cuentan con una cantida de entre 128 y 512 Gbytes de capacidad, y ofrecen un rendimiento de primer nivel. Las tabletas, en cambio, poseen entre 8 y 64 Gbytes de capacidad y su rendimiento es mucho menor, en gran parte debido a que sus sistemas operativos y pequeñas CPUs no necesitan mucho más.

Un tercer caso serían los portátiles, donde los discos SSD solo están llegando de manera residual, sobre todo por su elevado precio por gigabyte comparado con las unidades mecánicas. Por ello, en portátiles solemos encontrar discos tradicionales, con capacidades que pueden alcanzar fácilmente 1 Tbyte, aunque sea más habitual ver modelos con 500 o 640 Gbytes. Lo malo: el menor rendimiento de estos dispositivos, unido a su mayor consumo energético y baja resistencia a golpes o caídas.

Ultrabook diferencias tabletas 12

Diferencia 4. Pantalla

Cada producto es un concepto diferente y busca satisfacer necesidades distintas, y la pantalla es un claro ejemplo. Mientras que un Ultrabook tiene una pantalla muy similar a la de cualquier portátil, con una resolución típica de 1.366 x 768 y tamaños que van de las 11 a las 15”, en los tablets la cosa cambia radicalmente.

En efecto, los reyes de la movilidad cuentan con pantallas multitáctiles (capacitivas), generalmente recubiertas de algún tratamiento específico para evitar suciedad y mejorar su resistencia, y tamaños que oscilan entre las 7 y las 10 pulgadas. En cuanto a la resolución, es muy normal encontrar 1.024 x 600 puntos, a excepción del iPad con pantalla Retina (2.048 x 1.536).

Respecto a calidad, es muy probable que contenidos como una película en HD la podamos visualizar incluso mejor en un tablet dotado de una buena pantalla que en un Ultrabook, aunque para realizar esta afirmación habría que valorar otros factores como el rendimiento, el sonido o la ergonomía.

Como apuntábamos, los portátiles son, en este punto, muy parecidos a los Ultrabooks, pese que podamos encontrae modelos de hasta 17" (cada vez menos). Sin embargo, tanto por resolución de pantalla, como por calidad o tecnología, las diferencias son mínimas con un Ultrabook de los que hemos estado viendo hasta ahora.

Ultrabook diferencias tabletas 14

Diferencia 5. Conectividad

En lo que se refiere a conectividad inalámbrica, los tablets son en ocasiones muy superiores a cualquier Ultrabook o portátil. Así, además del imprescindible WiFi y Bluetooth, muchos de ellos cuentan con conexión 3G para acceder a Internet a través del operador móvil. Los Ultrabooks, en cambio, son mucho mejores en lo que se refiere a conexiones cableadas e interfaces disponibles: exhiben varios USB (muchos ya 3.0), alguna salida de vídeo adicional al HDMI, e incluso Thunderbolt.

Es decir, a un Ultrabook podremos conectar prácticamente lo mismo que a un PC convencional. Sin embargo, en un tablet no siempre será posible conectar algo tan común como una memoria USB.

Fijándonos en un portátil, encontramos algunas posibilidades más. De entrada, es normal que cuenten con un conector Ethernet (algo que no siempre vemos en un Ultrabook), más puertos USB (tienen más espacio), conexiones de vídeo específicas como DVI o DisplayPort, y en no pocos casos incluso contamos con bahías ExpressCard para insertar tarjetas de ampliación.

Ultrabook diferencias tabletas 15

Diferencia 6. Sensores

Entendemos por sensores aquellos que permiten al aparato interactuar con su entorno y posicionarse en el espacio. En este punto, las tabletas se llevan la palma, pues desde los modelos de gama media ya encontramos receptores A-GPS integrados, y en prácticamente todas las propuestas tenemos giróscopos para determinar su posición respecto a los ejes X e Y, así como acelerómetros para detectar la inclinación y velocidad de movimiento. Los más elaborados disponen también de sensores de luz ambiente para regular la retroiluminación de la pantalla y ahorrar energía.

En el lado de los Ultrabooks y portátiles, en algunas configuraciones encontramos el sensor de luz ambiente en la pantalla para regular la intensidad de la retroiluminación. Y en los modelos con unidad mecánica, es habitual contar con acelerómetros que detecten una caída inminente y detengan el disco duro para evitar daños. Eso sí, nada de posicionamiento GPS u otras posibilidades que, sin embargo, tarde o temprano tendrán que llegar a estos segmentos.

Ultrabook diferencias tabletas 16

Diferencia 7. Autonomía

La duración de la batería de un Ultrabook bien optimizado es realmente sorprendente (hay modelos que anuncian hasta 9 horas), sobre todo si lo comparamos con un portátil convencional. Las tabletas pueden superar esa cifra si se usan de manera responsable. Es decir, sin la retroiluminación de la pantalla al máximo, sin recurrir intensivamente a elementos como el A-GPS o el módulo 3G, o sin exprimir el motor gráfico/CPU ejecutando tareas muy exigentes.

En cambio, con una retroiluminación baja y usando el tablet para navegar por Internet o consultar correo electrónico la duración en uso continuo puede alargarse hasta las 10-12 h de los mejores modelos. Si además tenemos en cuenta que el tablet es en muchos casos un dispositivo de uso impulsivo, es decir, se utiliza mucho pero durante cortos espacios de tiempo para consultas o entretenimiento, puede que tardemos días en tener que volver a cargar la batería.

Los portátiles tradicionales son, por lo general, los peores en este aspecto. Algunos modelos muy concretos pueden ofrecer cifra que ronda las 4 o 5 horas, aunque lo normal es moverse entre las 2 y 3 h reales de uso. Todo depende del tamaño de la pantalla y, sobre todo, de la configuración del equipo. Procesadores de alta frecuencia, motores gráficos dedicados, discos mecánicos y unidades ópticas integradas tienen un consumo energético mayor que la batería ha de asumir.

Ultrabook diferencias tabletas 17

Diferencia 8. Formato

Terminamos el apartado hardware con la diferencia más evidente de todas. Mientras que los Ultrabooks son una evolución de los portátiles convencionales, donde se ha aligerado el peso y grosor al límite, eliminando elementos como la unidad óptica, las tabletas constituyen un segmento totalmente nuevo que apenas tiene un par de años a sus espaldas. En este caso se trata de dispositivos fundamentalmente diseñados para consumir información desde cualquier parte, muy rápidamente y con una interfaz táctil que persigue ser lo más cómoda y sencilla posible.

Es por ello que no tenemos que pensar cuál nos gusta más. Es preciso pensar qué tipo de solución necesitamos: un Ultrabook que permita realizar las tareas clásicas de cualquier PC pero en un formato mucho más compacto y portátil, o un tablet con el que fundamentalmente queramos consumir información en momentos puntuales de la manera más cómoda posible y con un peso y tamaño aún menor.

Ultrabook diferencias tabletas 18

Sobre los portátiles poco que añadir, salvo lo que es evidentemente. Su peso suele suele superar los 2 Kg en buena parte de los modelos a la venta, mientras que el grosor supera ampliamente los 20 mm que, como máximo, tiene estipulado el concepto Ultrabook. El culpable de esto es la unidad óptica, pero también una menor minituarización de la electrónica, mayor espacio para bancos de memoria que permitan ampliaciones, o sistemas de refrigeración de mayor tamaño para disipar el calor que generan las CPUs y los motores gráficos dedicados que montan esta clase de equipos.