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Diez días con el iPhone 5

El primer iPhone de la era post Jobs llegó hace un par de semanas, y tras muchos rumores y especulaciones no ha defraudado las expectativas. Más fino, más ligero y más potente, ha logrado superar a la generación anterior

Enrique Sánchez rojo

iPhone 5

23 abril 2013

El 28 de septiembre se lanzaba en España el nuevo iPhone 5, el primero de la era post Jobs de Apple, y una nueva vuelta de tuerca a una familia de productos que se han convertido en verdaderos objetos de deseo desde su lanzamiento. Os contamos nuestra experiencia de uso en los primeros diez días con el smartphone más deseado.

Día 1

Llegó el gran momento. Una vez recibes la caja del terminal, vuelves a experimentar la sensación que supone abrir un producto de Apple. Puede parecer pedante, pero lo cierto es que ayuda a reafirmar esa percepción de calidad y exclusividad que Apple quiere para todos sus clientes. Dentro de la caja encontramos lo habitual: auriculares, cargador, cable USB y unas sencillas instrucciones.

Una vez retirados los plásticos de protección, lo más llamativo son los 112 grs de peso del nuevo modelo, que supone un 20% menos de peso respecto al 4S. Casi el mismo porcentaje en que se ha reducido el grosor del terminal. El resultado es notable: más ligero y más fácil de sujetar con una sola mano. La otra gran novedad ha sido el aumento del largo (el ancho permanece idéntico) para dar cabida a una pantalla de 4” (antes 3,5”).

4s.vs.5

Quizá lo más sorprendente es el cambio de la carcasa trasera. Desaparece el Gorilla Glass de la generación anterior, y en su lugar domina casi toda la parte trasera una gran carcasa de aluminio. Es evidente que ha sido un cambio necesario para reducir grosor y peso, pero desde un punto de vista más purista, se han perdido el tacto y sensación de robustez del 4/4S y su Gorilla Glass. Probablemente sea cuestión de acostumbrarse.

Antes de seguir adelante me detengo en dos detalles que han llamado mucho la atención: los nuevos auriculares EarPod y el cable USB, en el que se ha sustituido el veterano conector analógico de 30 pines por otro diminuto llamado Lightning. ¡Habrá que probarlos a fondo!

Al final, mientras enciendo el terminal y comienzo a restaurar la copia de seguridad del anterior iPhone desde iCloud (vía WiFi y sin tocar el PC), recuerdo el tema de la NanoSIM. El nuevo terminal precisa de una SIM aún más diminuta que la MicroSIM anterior, y aunque en realidad el chip es el mismo y lo que se elimina es el poco plástico que quedaba alrededor. Habrá que luchar para ver cómo puedo conseguir una de mi operador.

Día 2

No ha habido suerte con la NanoSIM. Mi operador (Pepephone) no ha recibido aún las tarjetas, así que toca hacer algo de bricolaje utilizando para ello una plantilla de recorte. 10 minutos, un poco de paciencia y mucho cuidado, y ya tengo mi antigua MicroSIM recortada para encajar en el terminal. Al final no ha sido tan traumático como pensaba.

NanoSIM

Tras configurar datos como los APN del operador y volver a introducir las contraseñas de mis cuentas de correo, tengo el terminal listo. A simple vista todo se mueve más rápido, y la mayor altura de pantalla no impide que pueda seguir manejándolo todo con una única mano. Es cierto que he de estirar el dedo algo más que antes, pero llegar, llega.

Lo que sí se aprecia inmediatamente es una mayor soltura en la ejecución de ciertas aplicaciones. Todo parece abrirse más rápido y suave, así que toca corroborarlo con utilidades como GeekBench o Linpack, clásico del benchmarking en plataformas móviles. Los resultados, como eran de esperar, sorprendentes: prácticamente el doble de rendimiento que un iPhone 4S.

Dia2-Benchmark

Y es el nuevo chip A6, fabricado por Texas Instruments y Samsung (paradojas de la vida) según los diseños de Apple, es uno de los procesadores móviles más rápidos vistos hasta la fecha. Con doble núcleo, e importantes mejoras en consumo energético y dimensiones (un 22% más pequeño), esta CPU es una de las grandes bazas del nuevo iPhone 5.

Día 3

Superada la fase de emoción inicial, y ya con las novedades más asimiladas y asentadas, toca fijarse en los detalles. Uno que sin duda me dejó muy satisfecho fue comparar las pantallas Retina del 4S y el 5. El año pasado la pantalla Retina nos pareció un avance espectacular respecto al modelo anterior, y la calidad que ofrecía parecía única. Sin embargo, el iPhone 5 ha logrado superarse. La nueva pantalla, además de más alta es también más delgada y con mejor gama de contraste y gama de color.

Dia3-Pantalla

Parte de la culpa la tiene el hecho de que Apple haya reducido capas, e integrado prácticamente el sensor capacitivo con la propia capa TFT. El resultado es una visión nítida incluso en ángulos muy cerrados y, especialmente, un mayor colorido.

La única nota “negativa” podríamos ponerla por que es más sensible a la presión que modelos precedentes. Si presionamos fuertemente en algunas zonas de la pantalla podemos observar ondas o deformaciones en la imagen. Y de hecho, en algún blog internacional ya salió esta crítica, pintándola casi como un problema de fabricación.

Lo cierto es que, tras tres días con el terminal me parecen críticas algo amarillistas. El problema existe, sí, pero como en cualquier otro terminal al que le aprietes la pantalla con todas tus fuerzas. En uso normal, donde la pantalla simplemente la tocas, todo funciona exactamente igual que siempre.

Por cierto, he realizado bastantes llamadas y parece que la gente me escucha incluso mejor que antes. Lo cierto es el que nuevo iPhone integra 3 micrófonos, con lo que en principio la cancelación de ruido (incluso haciendo videollamada frente al teléfono) funciona realmente mejor que antes.

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