Sony Ericsson k850i

Es una lástima que un teléfono con tan buenas ideas como éste no cuaje por problemas de ajuste. El k850i podría ser una de las referencias del mercado pero es víctima de los asesores de marketing, que lo han lastrado con un montón de opciones de nombre rimbombante y escasa utilidad. Posee una construcción frágil y poco consistente

19 junio 2008

Como cámara de fotos es excelente y sólo le falta un zoom óptico para ser perfecta. El autofocus es rápido y eficaz, cuenta con numerosas opciones de control de la imagen, como selección del área de enfoque o selección manual del ISO, tiene varios modos de escena preestablecidos muy eficaces y un ajuste automático de blancos que suele responder bien. Todo esto contribuye a que la cámara ofrezca unas instantáneas nítidas y naturales que poco tienen que envidiar a las de muchas ultracompactas.

 

Desgraciadamente, el sistema de control es poco práctico, con unos botones mal colocados que se molestan unos a otros y tres accesos táctiles bajo la pantalla, que son nuestra principal vía de comunicación con la interfaz y no resultan nada cómodos. Además, el terminal da sensación de fragilidad, con una tapa alojada en la parte inferior del teléfono que protege la batería y las tarjetas y se abre con extrema facilidad. Para rematar, el teléfono tiende a ralentizarse con demasiada frecuencia. Una pena, porque como cámara no tiene desperdicio.