Comparativa

Probamos seis tabletas con pantallas de 7 pulgadas

Nacidas como alternativa a los smartphones más potentes, pero con un coste más ajustado, las tabletas con pantallas de 7» se hacen un hueco en el mercado con interesantes propuestas

Enrique Sánchez rojo

Tabletas de siete pulgadas intro

19 octubre 2012

Aunque el iPad llegó hace más de dos años al mercado, es en 2012 cuando los tablets se están popularizando de verdad. Android tiene buena parte de la culpa y, sobre todo, el interés de los fabricantes por lanzar productos en formatos muy diferentes y a precios más que razonables.

Esto es lo que está logrando un crecimiento importante en las cifras de ventas de las tabletas. Y es que, aunque no son ordenadores personales al uso, sí permiten realizar muchas de las tareas más habituales de manera rápida, sencilla y cómoda.

Pero como ya vimos, el mercado de las tabletas comienza a segmentarse en base al tamaño de las pantallas, logrando productos con enfoques y usos muy diferentes entre sí. Este mes nos hemos centrado en los modelos de 7”, una familia que estrenó Samsung y por la que hace un año muy poca gente apostaba. Sin embargo, aunque los modelos aún no son mayoría, esta clase de tabletas se van abriendo un hueco por razones más que obvias.

Portabilidad y complemento

La primera razón que está impulsando las ventas de los tablets de 7” es el tamaño. Al final, las tabletas de 9-10” se utilizan de manera mayoritaria en casa o el trabajo para consultar la mensajería, navegar por Internet o tomar notas. Sin embargo, cuando nos movemos de un sitio a otro y queremos llevar con nosotros algo que no sea un portátil, pero que sí sea más que un teléfono, los tablets son la solución.

Y para estos casos los modelos de 7” son ideales, pues tienen una pantalla más grande y cómoda que la de cualquier teléfono actual, y en muchos casos cuentan con un precio bastante más accesible que otros equipos más grandes.

En efecto, la segunda razón es el precio. En esta comparativa podréis encontrar modelos que en su mayoría rondan los 200 €, y que permiten ejecutar las apps de Android más habituales sin problema alguno, al tiempo que son suficientemente competentes para el disfrute de libros electrónicos, vídeos o música mientras nos movemos de un sitio a otro. De hecho, muchos de los modelos analizados son ideales para jóvenes y adolescentes como centro de entretenimiento y comunicación de bajo coste.

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Si queremos tener acceso al inmenso catálogo de apps disponibles para Android, es importante comprobar que el tablet que nos interesa dispone de acceso al Android Market de Google (Google Play)

La configuración, una importancia relativa

En diferentes ocasiones hemos comentado lo importante de saber elegir bien la configuración de nuestro tablet, tal y como podría ocurrir en cualquier PC. Sin embargo, en los modelos de 7” esto puede tener una importancia relativa. El principal problema es que una configuración elevada no solo es más cara, si no que también requiere más energía para funcionar. Por ello, hablando de estos dispositivos donde la portabilidad es fundamental, es importante no obsesionarse demasiado con el número de núcleos de la CPU o la cantidad de memoria total instalada.

De hecho, los modelos analizados tienen en muchos casos procesadores de un solo núcleo y cantidades de memoria no demasiado grandes. Sin embargo hay que valorar que esto permite precios de compra mucho más ajustados, tamaños más compactos y autonomías razonables con baterías de pequeño tamaño que hacen realidad pesos que están por debajo de los 400 gramos en la mayoría de los casos.

A cambio, hay que tener presente que para reproducir vídeo o música, ver fotos, navegar por Internet o manejar el correo electrónico no necesitaremos una configuración mucho más potente.

Sistema operativo, la clave

Lo que sin embargo sí nos parece muy relevante es el sistema operativo del tablet que compremos, algo fundamental cuando hablamos en concreto del universo Android. No os recomendamos comprar ningún modelo con una versión inferior a la 3.2. En la comparativa tenemos un par de casos que incumplen esta regla y tan solo se salvan por su ajustadísimo precio como producto básico para usos básicos sin aspiraciones de crecer. Y es que ha sido a partir de Android Honeycomb (3.2) cuando encontramos una versión específica para tabletas cuyas posibilidades están a la altura de lo que hoy día consideramos como estándar.

Además, es importante saber si el fabricante tiene planes para actualizar el equipo a la versión 4.0 (Ice Cream Sandwich). En la comparativa tenemos un ejemplo claro, el A100 de Acer, pero no ocurrirá igual en todos los casos. Dado que en el universo Android es cada fabricante el encargado de compilar y preparar una actualización para sus dispositivos, el soporte de muchos de ellos brilla por su ausencia.

Queda la duda de saber si la ausencia de actualizaciones es debido a problemas para que el hardware antiguo acepte las versiones más modernas o una manera más de hacer viejos modelos que podrían tener una mayor vigencia tecnológica y que nos obligan a renovar en no mucho tiempo.

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La versión de Android del tablet que elijamos es muy importante, no siendo recomendable comprar nada inferior a la 3.2. Si además la actualización a la 4.0 es posible, mejor que mejor

Ojo a los detalles

Por último, a la hora de comprar un tablet, y más si se trata de un modelo de 7”, resulta esencial fijarse en los pequeños detalles. Quizá el más evidente es la pantalla, su retroiluminación y ángulo de visión. Y es que, si lo vamos a utilizar fuera de casa (autobús, metro, viajes, en ratos libres…), es vital la posibilidad de contar con una elevada retroiluminación para que funcione en condiciones de luz externa, al tiempo que sería ideal que la pantalla se vea relativamente bien incluso aunque no estemos en un ángulo de 90º perfecto.

También es interesante coger el producto en las manos y comprobar que, además de que el material externo sea lo más agradable posible para sostenerlo en las manos, la superficie de sujeción sea cómoda e incluso que podamos sujetarlo con una única mano.

También debemos observar con atención las interfaces, la posibilidad de conectarlo a un TV externa o la dotación software integrada. Sobre este último aspecto, no olvidéis comprobar que el tablet que escojáis tenga acceso a Google Play, desde donde poder descargar las apps oficiales para la plataforma. Muchos modelos (como los más económicos analizados a continuación), optan por tiendas de apps alternativas o directamente por utilidades para instalar las aplicaciones manualmente. Como es lógico, ninguna de las dos opciones iguala las posibilidades de acceder a Google Play.

BlackBerry Tablet OS vs Android

Aunque para esta comparativa de tablets de 7" no queríamos centrarnos en una plataforma, lo cierto es que el mercado manda, y tan solo BlackBerry Tablet OS ofrece una alternativa a Android en este tamaño. Como explicamos en el análisis del PlayBook, la nueva versión 2.0 del sistema BlackBerry es un gran avance que resuelve muchos problemas de la primera versión (como la dependencia de un teléfono BlackBerry) y, por usabilidad y calidad de la interfaz, se convierte en una opción realmente atractiva y de grandes posibilidades si lo que buscamos es productividad y sencillez de uso.

El problema es que la nueva versión llega tarde. Con un mercado donde iOS de Apple domina con autoridad y Android no deja de ganar cuota, la solución de BlackBerry lo va a tener complicado. Su principal problema es no contar con una mayor base de apps. Aun así, representa una gran alternativa si buscamos un producto para máxima productividad que acompaña a un hardware de primera.

¿Necesito 3G integrado?

Durante mucho tiempo, uno de los habituales problemas que hemos encontramos en multitud de tabletas es la ausencia del módulo 3G integrado que nos permitiera conectarnos a Internet desde cualquier parte.

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Sin embargo, las cosas están cambiando muy rápido, sobre todo porque los smartphones y operadores ya permiten de manera generalizada la función de tethering. Es decir, la posibilidad de utilizar nuestro móvil como módem 3G a través del cual conectar nuestro portátil y, por qué no, también nuestro tablet.

El caso más fácil es compartir Internet desde el móvil haciéndolo funcionar como punto de acceso WiFi, algo que tanto iPhone como muchos móviles Android ya permiten. Igualmente, en muchos casos podemos realizar este enlace vía Bluetooth (consume menos, aunque es más lento).

El resultado es que, gracias a esta función, cada vez es menos importante tener un tablet con 3G integrado si queremos conectarnos desde cualquier parte. Un smartphone actuando como punto de acceso y pagar una única tarifa plana son suficientes para usos ocasionales que no justifiquen pagar por el extra del 3G integrado y una línea dedicada para él.