Ahorra en tu factura tecnológica

Después de una década de dinero fácil y de vivir por encima de nuestras posibilidades, toca apretarse el cinturón. Estos son los aspectos que tienes que tener en cuenta para reducir la factura tecnológica

Angel Domingo

Ahorra en tu factura tecnológica

28 julio 2010

España era hace unos años un país feliz que prácticamente se ahogaba en el crédito fácil. Si uno quería una casa de 200.000 o 300.000 euros, no tenía más que acudir al banco; y, si la cosa se daba bien, salía con dinero suficiente para hacer la obra del piso y poner los muebles. Lo mismo pasaba si nuestro sueño tenía marca de coche todoterreno (no era raro ver promociones en las cajas de ahorro para hacerse con los 60.000 euros que cuestan estos vehículos) o consistía en irse de vacaciones al otro lado del mundo.

Sin embargo, aquello se acabó, y de qué forma. En tan sólo tres años nos hemos ido al extremo contrario: los bancos han dejado de prestar dinero y el paro afecta ya a una de cada cinco personas en edad de trabajar. Estas lacras, que afloran en forma de largas colas mañaneras en cientos de oficinas del INEM por todo el país, han disparado la desconfianza. En consecuencia, los españoles se han vuelto conservadores y se han puesto a hacer caja. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) son concluyentes: en 2009, el ahorro de las familias aumentó en 44.000 millones de euros, casi un 50% más que el registrado el año precedente. Esto supuso que los ciudadanos guardaron, por si las cosas, un 18,8% de su renta disponible, tasa muy superior al promedio del periodo 2000-2008, que fue del 11,5%.

En estos dos años largos desde que estalló la crisis, la palabra ahorro también se ha impuesto en el mundo de la informática. Los fabricantes y proveedores de tecnología saben que el usuario está menos dispuesto a gastar (salvo si el cacharro lleva el logo de Apple encima), y por eso se afanan en hacer propuestas para bolsillos poco alegres. En estas páginas analizamos cuatro escenarios y damos algunos consejos para reducir la factura tecnológica en el hogar.

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Las aplicaciones

El primer y obvio consejo es usar aplicaciones Open Source, que son gratuitas. Hablamos de sistemas operativos Linux, como Ubuntu, SuSE, Mandriva o Fedora. Los más osados pueden probar con Debian. Hay que tener en cuenta que la actualización de Windows 7 cuesta unos 100 euros, mientras que el paquete completo (versión Home Premium) ronda los 175 euros. Otra opción puede ser esperar a después del verano para comprarse un miniportátil con Chrome, el sistema operativo de código abierto basado en Debian que impulsa Google. Se trata de un software muy ligero y minimalista que echa mano casi siempre de la Nube y que, además, no añade ningún precio extra al equipo por llevarlo instalado.

El código libre también proporciona buenas y probadas aplicaciones que además se entienden muy bien con Windows, como la suite ofimática OpenOffice.org, que antes respaldaba Sun y ahora está mantenida por Oracle; o el editor de imágenes GIMP, una alternativa solvente para la edición de imágenes y que dejan para otros tiempos los 800 euros que cuesta hoy la versión completa de Photoshop, o los 300 de su actualización.

Más precios: el nuevo Office 2010 oscila, según la versión, entre 100 y 600 euros. De todas formas, Microsoft, por primera vez en su historia, ha anunciado la instalación gratuita en los ordenadores que se vendan con Windows 7 de la versión Starter del paquete ofimático, que incluye un Word y un Excel con funcionalidad reducida. Esta oferta está disponible en las tiendas desde junio y, de esta forma, la compañía espera rebajar la piratería que sufre este programa (el más copiado de su catálogo) y plantar cara a las alternativas gratuitas, como OpenOffice y GoogleDocs. Además, a favor del Office de Microsoft puede jugar el anuncio reciente de Oracle de hacer pagar 90 dólares al año a los usuarios por poder editar y guardar documentos ODF (OpenDocument) en entornos Microsoft. De todas formas, en el site www.osalt.com tenéis un portal fantástico para saber qué aplicación usabáis en Windows y qué correspondencias hay en el mundo Open Source.

La otra alternativa para mantener la cartera a raya es el freeware. Aquí no se desvela el código fuente, pero el proveedor te deja usar la aplicación gratuitamente sin problemas. Esta opción gana adeptos según avanza la banda ancha y se populariza el cloud computing. Los programas que responden a este perfil son muchos y muy buenos, desde reproductores multimedia como iTunes a programas como Picasa, de Google, para la gestión de las fotos. De todas formas, la estrella es Google Apps, un set de herramientas que incluyen Gmail (más de 5 Gbytes de almacenamiento gratuito), Docs, Calendar y Sites, que permite construir páginas sin tener conocimientos de HTML. La versión para empresas de esta suite (www.google.com/apps) permite, por ejemplo, operar con una interfaz idéntica a la de Gmail, pero añadir el logotipo de la empresa y enviar y recibir correo con su dominio. Con esta maniobra, salen perdiendo los proveedores de servicios de Internet que, por 10 buzones de correo (con 3 Gbytes de espacio) y un filtro antispam, cobran unos 60 euros al año.

Software

Los ordenadores

La presión a la baja del PVP del hardware es la mejor medida anticrisis. Las sangrientas guerras de precio entre los fabricantes y las economías de escala en la fabricación (cuesta infinitamente menos fabricar 100 millones que 100 unidades) hacen que los ordenadores y los periféricos lleven toda la vida bajando. Nielsen nos recuerda que el precio de tienda de los ordenadores cayó, por término medio, un 18% el año pasado. Si se echa la vista atrás la cosa queda más clara: hace 10 años un portátil de gama media rondaba los 2.000 euros, mientras que hoy no sobrepasa los 600 o 700. Y lo mismo ha pasado con las cámaras o las impresoras. Podemos decir que el mismo mercado se encarga de hacernos el descuento.

Así, el ahorro en este terreno hay que medirlo en términos de consumo energético (aunque también se puede hablar de nivel de ruido y de calor). Y en esto los fabricantes también se han puesto las pilas, sobre todo los de procesadores. Un ejemplo paradigmático es el de Intel. Cada vez que Intel cambia la tecnología de fabricación (actualmente produce sus chips con la de 32 nanómetros), desciende el consumo de las CPU un 20%. Desde mediados de la década, cuando reinaba Pentium 4, a esta parte, Intel ha cambiado de tercio y, en vez de hablar de potencia y velocidad de reloj, ha hecho énfasis en conceptos como eficiencia, pequeñez y movilidad de sus soluciones.

Grosso modo, lo que ha hecho Intel en los últimos años es ampliar las prestaciones de cada nueva hornada de CPU, pero a costa de mantener constante el consumo. El TDP (Thermal Design Power, que especifica el consumo del chip) de un procesador de sobremesa está entre 80 y 90 vatios (como una bombilla de toda la vida), mientras que el de un portátil está entre 25 y 35. Por otra parte, donde sí ha aplicado reducciones drásticas de consumo energético es en los modelos Ultra Low Voltage y Low Voltage, que suelen ser para equipos de pequeño formato o sistemas embebidos. Los ULV de portátil consumen 5 vatios (para hacernos una idea, un procesador de móvil está en torno a un vatio). Por otra parte, para los netbook, Intel ha ideado la familia Atom, que consumen 2,5 vatios.

Adicionalmente, Intel también ha incluido funciones en sus nuevos Core i3, Core i5 y Core i7 destinadas a optimizar el trabajo de la CPU. Gracias a Intelligent Power Capability, por ejemplo, se «apagan» aquellas partes del procesador que no están siendo utilizadas. Con Advanced Smart Cache, la memoria es lo suficientemente inteligente como para no alimentar aquellas partes de la caché que no están siendo accedidas, mientras que con Enhanced SpeedStep, el procesador es capaz de bajar su frecuencia (y, por tanto, reducir drásticamente su consumo) cuando no está siendo utilizado.

Intel no se atreve a dar cifras de cuánto puede ahorrar, en términos energéticos y en la factura de la luz, un usuario cada vez que cambia a un nuevo procesador. En la compañía se excusan diciendo que ese cálculo depende de muchas variables, como cuántas aplicaciones y dispositivos mantiene conectados el usuario. Donde sí es más factible hacer cálculos es con grandes parques de PC o con granjas de servidores en centros de datos, donde el trabajo de cada máquina es más estándar. Antonino Albarrán, director técnico de Intel en España, hace el cálculo: «Si sustituyésemos servidores de dos CPU de hace cinco años, provistos de los procesadores Intel Xeon de un solo núcleo de aquella época, por servidores de dos CPU actuales con los Intel Xeon 5600 con hasta 6 núcleos, a igualdad de rendimiento podríamos sustituir hasta 15 servidores antiguos por uno solo de los nuevos, obteniendo una reducción de consumo de energía del 95 por ciento».

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Periféricos de impresión

En este apartado, sí que es factible un buen tijeretazo. La clave está en fijarnos en el consumible. Usar de forma intensiva una impresora de inyección en casa puede suponernos un gasto de cientos de euros al año en papel y, sobre todo, en cartuchos, una factura que se puede multiplicar si nos dedicamos a poner en papel las cientos o miles de fotos que almacenamos en formato digital en el ordenador. Un cartucho de tinta compatible (nuevo, pero de marca blanca o de segunda fila) o remanufacturado (del fabricante original, pero reutilizado) puede tener un coste un 70% menor que el consumible original. Pero no queda ahí la cosa: si queremos todavía gastar menos, podemos comprar kits de recarga, que contienen tintas, jeringas e instrucciones para proceder.

De esta manera, cada vez que se llena el cartucho no llegamos a gastarnos ni un euro. Llegados a este punto, lo que nos dicen las grandes marcas, como HP, que reconocen que sus consumibles son mucho más caros que los alternativos, es que los originales permiten imprimir muchas más páginas y, sobre todo, «son mucho más fiables». HP exhibe un estudio de principios de año de un laboratorio independiente, QualityLogic, que asegura que sus cartuchos pueden poner color a un 34% más de páginas. Asimismo, este estudio también demuestra que un 15% de los remanufacturados y rellenados eran defectuosos en origen, fallaron prematuramente o tuvieron fugas de tinta. Para HP, lo barato acaba saliendo caro.

Pero no todo el recorte de gastos en la impresora tiene que ver con el cartucho que compramos. He aquí algunos consejos que os pueden ser útiles para aprovechar al máximo el papel y el cartucho de tinta o el tóner. En primer lugar, se debe imprimir en modo borrador o seleccionando la opción de blanco y negro. También es interesante utilizar la vista previa para evitar errores y no llevar al papel elementos, como fotos, que no necesitamos. Asimismo, debemos imprimir únicamente la página que necesitamos, no el documento entero. Para la impresión de fotos, es recomendable imprimir un índice de las mismas en papel normal para hacer una mejor selección de ellas.

RECARGA

También es recomendable, para ahorrar papel, habilitar la función de impresión a doble cara en aquellas impresoras que ofrezcan esta posibilidad (cada vez más lo hacen). Conviene además estar al tanto de si nuestra impresora es de las que ajustan los niveles de impresión en función del tipo de papel. Por último, algunos fabricantes incorporan software que ajusta automáticamente la página de Internet a la de papel, con lo que se evitan los cortes de textos e imágenes.

Imprimir barato es una cuestión de hábitos. En este sentido, debemos acostumbrarnos a no reproducir correos electrónicos o borradores de e-mail. También sería preciso, para difundir mensajes masivos, escanear el documento y luego distribuirlo por e-mail, en vez de hacer decenas o cientos de copias e inundar a amigos o compañeros de oficina con papeles. Por último, sobre todo en el trabajo, podemos hacer algo tan simple como compartir nuestra impresora; ahorra gastos de mantenimiento y energía.

PROCESADORES

Comunicaciones

Las operadoras fueron de las primeras en reaccionar y en lanzar en la primavera de 2009, cuando el desempleo avanzaba como un caballo desbocado, descuentos para clientes en paro. Y es que las teleco son las que más han sufrido en estos tiempos, ya que muchas personas o familias que contaban con varias líneas de móvil han cancelado alguna de ellas y han reducido al mínimo las llamadas. En el caso de Telefónica, que ha prolongado la vigencia de sus ofertas a parados a todo 2010, los descuentos llegan al 50% de la factura. Además, la operadora de referencia ha lanzado un novedoso servicio, Línea libre, que no cobra cuotas de abono y que solo obliga a pagar al usuario por las llamadas que realiza. Más cosas de Telefónica: los empleados que dejen una empresa y quieran quedarse con el móvil del trabajo podránhacerlo y optar a un descuento del 50 por ciento de la factura.

Vodafone también se muestra «solidaria». Los clientes de esta compañía que contrataron una tarifa plana de voz por 29,9 euros o más en el momento de su lanzamiento quedan eximidos, en caso de ser despedidos, de pagar la cuota durante seis meses. Además, como su rival, también ofrece líneas fijas sin cuota mensual.

De todas formas, la casuística en el mundo de la tarifas de móvil, fijo e Internet es casi infinita. Conviene mirar mucho y adecuar el plan elegido al horario y destino al que se llama. En el caso de Internet, es interesante plantearnos qué vamos a bajarnos, porque no es lo mismo un usuario que simplemente navega en busca de información o para adquirir algún producto, que no necesitará más de 3 Mbps, que otro que descarga ficheros pesados o se conecta a servicios de streaming, o sube archivos multimedia con frecuencia. En páginas como www.adslzone.net o www.comparativa-adsl.info, se puede identificar rápidamente el paquete que más nos conviene. En www.tarifas24.es se pueden encontrar tanto la mejor conexión a Internet como el plan de móvil más interesante.

Aunque los expertos dicen que el gran interés de la telefonía IP está en las funcionalidades y la mejora de la productividad que aporta, como integrar las llamadas en el correo electrónico o permitir la videoconferencia desde el mismo Office, no hay que olvidar el aspecto económico. Sistemas como el de Skype (no es el único, pues están también Gizmo, VoipBuster o VoipCheap, entre otros), rebajan la tarifa sobre todo cuando queremos llamar al extranjero. Ahí son imbatibles, incluso en llamadas a móviles. En llamadas nacionales a fijo o móvil, hay que sacar la calculadora, pues con los planes que las operadoras tradicionales vienen sacando en los últimos años, nada es lo que parece.

PARADOS

Cómo ahorrar energía en el portátil

1. Reduce la cantidad de aplicaciones abiertas. Cada aplicación usa memoria y, como consecuencia, gasta energía, aunque la ventana del programa esté minimizada.

2. Reduce el brillo de la pantalla lo máximo posible.

3. Desconecta los periféricos cuando no se utilicen. Gastan energía aunque no se utilicen.

4. Disminuye la velocidad del procesador. Cuanto más rápido trabaja su equipo, más rápido gasta la energía suministrada. De esta manera, también es posible extender la carga de la batería.

5. Apaga el botón de conexión inalámbrica cuando no esté en uso.

6. Cambia el plan de energía del portátil para alargar la autonomía de la máquina.

Fuente: HP

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Las empresas miran con lupa el presupuesto

La crisis ha hecho adelgazar los presupuestos para tecnología en las empresas hasta mínimos históricos. Hoy es el director financiero (o el contable de toda la vida), siempre más conservador en el gasto que el informático, el que mira con lupa adónde va el dinero en el departamento de sistemas. Las grandes marcas se han dado cuenta y han cambiado el mensaje para hablar a sus clientes de ahorro, y no tanto de prestaciones. El ahorro se concreta en varios puntos.

1. Menos viajes. En Cisco, por ejemplo, predican con el ejemplo cuando se trata de vender su solución de Telepresencia, un sofisticado sistema de videoconferencia que puede conectar a varios grupos de personas, distantes miles de kilómetros, con múltiples cámaras y pantallas. La compañía asegura que desde 2006, momento en que empezó a utilizar el sistema a nivel interno, ha ahorrado 114.000 billetes de avión o, lo que es lo mismo, casi 340 millones de euros. En España, estudios de Telefónica cifran en 13.000 millones de euros el gasto en viajes de empresas españolas y consideran que se podrían ahorrar 4.000 mill. anuales con sistemas alternativos.

2. Paga por lo que imprimes. En el mundo de la impresión, esta pulsión ahorradora lleva el nombre de pago por uso. Aunque aquí el recorte, más que por meter tijera, llega simplemente por la posibilidad de controlar una partida que hasta ahora era un saco sin fondo. Se trata de un sistema que se asemeja al del agua o la luz, y que le da la oportunidad al cliente de pagar una mensualidad solo por las páginas que imprime.

De esta forma, la empresa lleva un control de cuánto imprimen sus empleados (hay un software instalado en las máquinas que ayuda al proveedor a calcular las páginas impresas en cada momento) y evita el desembolso inicial que supone la compra de las propias impresoras y de cartuchos o tóners nuevos. HP, Oki, Kyocera o Konica Minolta son pioneras.

3. Servidores virtuales. Otra de las tecnologías que en los últimos años han subido como la espuma y que proponen ahorros importantes y un mejor aprovechamiento de los servidores existentes es la virtualización. Se trata de herramientas (aquí suenan sobre todo VMware, Microsoft y Citrix) que desligan el hardware del sistema operativo y que hacen posible correr varios sistemas operativos por CPU. Como consecuencia, una empresa puede operar con menos máquinas. Se calcula que, además de ahorrar espacio y de simplificar la gestión, la virtualización de los servidores puede reducir la factura energética en un 40 por ciento.

4. Centros de datos por doquier. Por el empuje del cloud computing y de los servicios en Internet, la capacidad de proceso se está concentrando en los grandes centros de datos de Google, que puede tener millones de máquinas desplegadas, Amazon o IBM. En esos sitios, donde no solo hay que contar el gasto de miles de servidores que funcionan las 24 horas del día, sino también el de las potentes máquinas de refrigeración que impiden que se derritan los circuitos, el consumo energético se duplica cada cinco años.

Según distintas fuentes, los 27 millones de servidores que había instalados en el año 2005 en los centros de datos de todo el mundo gastaron 7.000 millones de dólares, y, según la proyección, en la actualidad la factura debería estar en 14.000 millones. Cualquier recorte supone, pues, un buen pellizco.