Alta definición bajo control

Para disfrutar de la alta definición, no basta con disponer de una televisión HD. Es imprescindible conectar y configurar correctamente el dispositivo para que el salto tecnológico sea hacia adelante y no hacia atrás

José María Arias-Camisón Cano

Alta definición bajo control

11 noviembre 2008

El mundo de la alta definición es ciertamente confuso y complejo. En muchas ocasiones, no resulta sencillo saber qué estamos comprando, si el dispositivo que hemos adquirido se adapta a nuestras necesidades y si vamos a ser capaces de explotar todo su potencial.

La rápida transición entre la era de la «definición estándar» y la de la alta definición o HD ha supuesto que en muy pocos años hayamos pasado por encima de un par de estándares, con distintas características y nomenclaturas. Muchas compañías han aprovechado esa confusión para hacer pasar productos mediocres por tecnología puntera, además de exagerar datos y características de forma poco honesta. Por todo ello, resultará imprescindible antes de configurar nuestro panel saber de qué disponemos exactamente.

Paso 1

HD ready o full HD

Si bien existen otras nomenclaturas o variaciones de éstas, básicamente existen dos tipos de paneles: los HD Ready y los Full HD. Nos referimos a paneles porque lo que define la resolución de un televisor de alta definición es la cantidad de píxeles con los que cuenta la superficie del panel, el elemento del televisor que muestra las imágenes.

Así, los Full HD tienen una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles, mientras que los HD Ready suelen contar con 1.280 x 720 píxeles. Y decimos suelen porque es muy frecuente encontrar paneles HD Ready con resoluciones de 1.366 x 768, lo cual puede ocasionar algún que otro problema al reescalar ciertos contenidos.

Hemos de diferenciar entre la resolución de nuestro panel y la que admite el televisor. Algunos receptores HD Ready admiten resoluciones Full HD, aunque el aparato no sea Full HD, sino que se reduce una señal de 1.080 líneas a 720 o 768. Así, si bien todos los paneles HD Ready admiten, al menos, señales 1.080i, los únicos capaces de mostrar de verdad una imagen a alta resolución de 1.080 píxeles son los Full HD.

El apéndice p e i que suelen llevar las nomenclaturas de las resoluciones (1.080p o 1.080i) hacen referencia a si estos televisores pueden mostrar la imagen en modo progresivo o entrelazado (interlaced). Los primeros muestran cada fotograma completo en un solo barrido, mientras que los segundos deben dar dos para generar un fotograma completo.

Paso 2

La conexión

Después de esta descripción del complicado mundo de la alta definición, y conociendo de qué tipo de televisor disponemos, podemos proceder a calibrarlo.

En primer lugar, tendremos que conectarlo correctamente a la fuente que provea la imagen. Si queremos que el televisor muestre una imagen en HD, la fuente tendrá que emitir en alta resolución, algo que no podrán hacer los VHS, los lectores de DVD y la televisión analógica, entre otros. Sí muestran imágenes en HD los ordenadores, algunas consolas de última generación o los lectores Blu-ray Disc entre otros.

Para conectar una fuente HD a nuestra televisión podemos usar, de menor a mayor calidad, cables VGA, de vídeo por componentes, DVI o HDMI. Aunque esta clasificación puede tener algunos peros, nos servirá para configurar sin problemas nuestro dispositivo.

Y es que una de las ventajas de los televisores digitales es que la calidad del cable no es tan relevante como en el caso de los antiguos CRT, ya que lo transferido no son más que unos y ceros, por lo que la imagen será igual, independientemente de la calidad del cable que usemos.

Paso 3

No a algunos ajustes

Una vez conectados los dispositivos, tendremos que acceder al menú del televisor para ajustar los valores de imagen del mismo. Casi todos los aparatos de alta definición incluyen tecnologías para mejorar el contraste, reducir el ruido, aumentar la profundidad de los negros…

Por norma general, en caso de que la fuente de la imagen sea de alta definición, la mayoría de esas opciones sólo desvirtuarán la calidad final de la imagen, ya que, si bien aumentarán efectivamente el contraste, lo harán a costa de perder tonos medios y detalle, de modo que optaremos por desactivarlos.

Los filtros de reducción de ruido y mejora de imagen son útiles en caso de visualizar imágenes de baja resolución, como emisiones de televisión, pero en el resto de situaciones es mejor mantener la señal lo más fiel posible a la fuente original.

Paso 4

Brillo y contraste

Estos son los dos valores más importantes que tendremos que controlar en un panel HD. Afortunadamente, este tipo de televisores carecen de problemas de geometría y deformación de imagen, frecuentes en los que emplean rayos catódicos. Sin embargo, con un televisor plano, especialmente si es LCD, es más difícil conseguir niveles altos de contraste y negros realmente «negros» que con las teles CRT.

Para calibrar el contraste y la pureza de los negros y los blancos, tendremos que ajustar básicamente tres valores: brillo, contraste y luz trasera o backlight, presente tan sólo en los televisores LCD. Es relativamente sencillo conseguir blancos puros o negros puros, pero lo complicado es lograr un equilibrio que nos permita ver una gama completa sin perder ninguno de ellos.

Antes de nada, hemos de destacar que todos los ajustes que realicemos dependen en gran medida de la luz ambiental, de modo que intentaremos que la luz de la sala sea la habitual. Estas modificaciones también variarán en función del dispositivo que estemos visualizando, de modo que lo ideal será configurar individualmente cada aparato que tengamos conectado, en caso de que nuestra televisión lo permita.

Paso 5

Carta de calibración

Empezamos los ajustes haciendo uso de la primera carta de calibración (Carta_01), adjunta en el DVD que acompaña al número 211 de nuestra revista. Tendremos que elegir la carta que más se acerque a la resolución de nuestro panel, 720 o 1.080.

Como podéis comprobar, muestra una escala de grises horizontal, que va desde el blanco hasta el negro pasando por 23 tonalidades distintas. Tendremos que jugar con los tres valores anteriormente mencionados (brillo, contraste y luz trasera) hasta lograr ver cada uno de los tonos independientes claramente.

En la zona inferior de la carta aparecen destacadas dos escalas, que son las más difíciles de calibrar. Muestran un recuadro de color negro (A) y otro blanco (Z), dentro de los cuales hay dos tonalidades de grises muy parecidas (B y C, y X e Y).

El objetivo es lograr ver tanto el borde de los cuadros como los dos tonos de grises en cada uno de ellos, sin perjudicar la visualización del otro recuadro. Para ello, primero ajustaremos el brillo tomando como referencia los negros. Debemos hacer que el negro (A) sea efectivamente negro, pero sin perder los dos tonos de grises (B y C) del interior del cuadrado.

Luego, ajustaremos el contraste tomando como referencia el cuadro blanco. Del mismo modo, el objetivo es hacer que el borde del cuadro (Z) sea lo más blanco posible sin perder los dos tonos grises (X e Y) del interior, y evitando también afectar al cuadro negro de la izquierda.

Paso 6

El color

Los ajustes de color del televisor suelen ser más difíciles de realizar porque no todos los LCD o plasma nos permiten modificar los valores individualmente. En algunos aparatos, podremos cambiar el espacio de color y la temperatura, además de ajustar individualmente cada canal de color; en otros, sólo será posible ajustar la saturación.

En el caso de que sí podamos hacer un ajuste preciso de los colores de nuestro televisor, haremos uso de las cartas adjuntas número 2, 3 y 4. Cada una de ellas corresponde a un canal de color distinto (rojo, verde y azul). Muestran unas barras verticales de tonos grisáceos con distintos grados de desviación de color.

El objetivo es que la barra del centro sea la «más gris» de todas, la más neutra y la que menos tonalidad de color tenga, para lo cual ajustaremos cada canal individualmente hasta lograrlo. Huelga decir que a cada canal le corresponde una carta, de modo que tocaremos los niveles de rojo sólo en la carta para rojos, los verdes en la carta de verdes, y los azules en la carta de azules.

Hemos añadido como referencia, debajo de la barra central, un cuadrado compuesto por píxeles blancos y negros en lugar de un gris sólido, pero que, a la vista, debe parecernos un cuadrado totalmente gris. Ese cuadro no debe virar hacia ninguna tonalidad durante los ajustes y tiene que aparecer siempre gris. Debajo del cuadro mencionado, podemos observar una barra de gris plano, que se debe fundir con el cuadro bajo el que está situada.

Paso 7

Ajustes personales

Tras realizar los ajustes anteriormente descritos, nuestra televisión mostrará las imágenes de la forma más parecida a como fueron captadas. En cualquier caso, algunos usuarios prefieren que los negros se vean más empastados, aun a costa de perder detalle en las zonas grises, o eligen realzar la saturación de colores para aumentar la plasticidad de las imágenes. Es muy recomendable que, aunque se alteren a posteriori estos valores, se parta de un ajuste lo más correcto posible.