Aprende a colocar los altavoces de tu Home Theater

Para disfrutar en su plenitud la banda sonora de nuestras películas en DVD y sacar el máximo partido a nuestro equipo de cine en casa, es imprescindible conocer la importancia de la posición de escucha y, sobre todo, del comportamiento acústico de la sala

Redacción

Aprende a colocar los altavoces de tu Home Theater

3 noviembre 2007

Paso 1

Un poco de física

Muchos expertos en acústica de salas aseguran que el elemento más importante de un equipo de música y cine en casa es la habitación en la que va a ser instalado. La razón estriba en la gran influencia que ejerce el entorno en la reflexión y la difracción de las ondas sonoras, que no son otra cosa que el vehículo que transporta el sonido hasta nuestros oídos. De hecho, la habitación y los objetos que rodean al equipo pueden arruinar las prestaciones sonoras de una instalación de alta gama y, al mismo tiempo, conseguir que una propuesta mediocre dé el pego (al menos en el ámbito cinematográfico, menos estricto que el puramente musical). Afortunadamente, para conseguir que nuestro pequeño cine rinda al máximo de sus posibilidades sólo es preciso tener unas nociones básicas acerca de la forma en que se propagan las ondas sonoras.

Las ondas sonoras materializadas por una caja acústica se originan como consecuencia de la vibración del diafragma de un transductor electrodinámico, un elemento al que habitualmente llamamos altavoz. El medio por el que se propagan hasta llegar a nuestros pabellones auditivos es el aire, sin embargo, estas ondas resultan irradiadas en múltiples direcciones, por lo que no recibimos sólo aquellas que nos llegan directamente desde la caja acústica, sino también las reflejadas por las paredes y los objetos de nuestro entorno. En esta tesitura pueden producirse dos fenómenos: que la señal se encuentre con un obstáculo insalvable, como una pared, o bien con uno de tamaño inferior al de su longitud de onda, como un jarrón. En el primero, conocido como reflexión, una parte de la energía de la señal es absorbida por el objeto y la otra resulta reflejada, lo que origina otra onda cuyo ángulo de reflexión coincide con el de incidencia (la dirección de ambas sólo es la misma si la señal incide perpendicularmente sobre la superficie). El segundo fenómeno es la difracción, y altera las características físicas de la onda, propiciando su dispersión.

Paso 2

Mejor lejos de las paredes

Los altavoces de una caja acústica no irradian ondas sonoras únicamente hacia delante, sino en todas direcciones. Una parte de estas señales llegará directamente a nuestros oídos, pero otra será reflejada por las paredes y los objetos de la habitación, por lo que perderán energía y su trayectoria se incrementará a causa de las reflexiones. Algunas de estas últimas ondas también incidirán finalmente en nuestros pabellones auditivos, pero unos milisegundos más tarde, por lo que pueden trastocar nuestra percepción de la señal original, dilatándola incluso cuando ya debería haberse extinguido. Este fenómeno se denomina reverberación. También resulta perjudicial que el retardo de las reflexiones primarias respecto a las directas sea mínimo debido a que pueden enmascarar u ocultar una parte de éstas (puede resolverse provocando un desfase de 5 ms o más). Para evitarlo, lo ideal es separar las cajas acústicas de las paredes laterales y posterior. El rango de maniobra oscila entre 85 y 150 cm (este cálculo puede obtenerse tomando como referencia la persistencia del sistema auditivo humano y la velocidad de propagación del sonido a través del aire a la temperatura media de la sala).

Paso 3

Los equipos 5.1

En la actualidad esta es la configuración de cajas acústicas más extendida debido a que la banda sonora de la mayor parte de las películas ha sido codificada utilizando esta distribución espacial. Estas propuestas incorporan 6 altavoces (5 satélites y 1 subwoofer): 2 para los canales delanteros, 1 para el central, 2 para los canales de efectos posteriores y la caja acústica para los subgraves. El esquema que ilustra este apartado muestra cuál es la ubicación idónea de cada una de estas cajas según los Laboratorios Dolby. Con los altavoces delanteros laterales y los traseros tenemos cierto margen de maniobra, que oscila entre 22 y 30 grados para los primeros, y entre 90 y 110 grados para los segundos (tomando como referencia un sistema de coordenadas cartesiano en el plano y en cuyo origen colocaríamos la posición de escucha). Por último, nuestro sistema auditivo no nos permite determinar con precisión la procedencia de las frecuencias más bajas (por debajo de 120 Hz), por lo que podemos colocar el subwoofer en cualquier esquina de la habitación, aunque lo ideal es hacerlo en la que esté más alejada de la puerta.

Paso 4

Otra posibilidad: la distribución 7.1

Los equipos de cine en casa más sofisticados utilizan una configuración muy similar a la que hemos descrito anteriormente, pero incorporan dos cajas acústicas adicionales que permiten materializar otros tantos canales de efectos traseros centrales. La caja trasera derecha debe estar colocada en el rango 135 - 150 grados tomando como referencia la posición de escucha, y la izquierda entre 210 y 225 grados. Sólo las bandas sonoras codificadas en los formatos Dolby Digital EX y DTS-ES utilizan, de forma discreta o matricial, estos dos altavoces, aunque algunos procesadores de sonido envolvente pueden simular estos canales recurriendo a algoritmos muy sofisticados.

Paso 5

Calibración automática

Para mejorar las condiciones acústicas de la habitación en la que hemos instalado nuestro equipo de cine en casa podemos utilizar paneles absorbentes y difusores de sonido. Estos elementos permiten controlar con precisión las reflexiones, inhiben la aparición de ondas estacionarias y dotan al sonido de una gran espacialidad, pero son accesorios caros y aparatosos. Para resolver este problema algunos fabricantes de receptores de A/V han puesto a punto tecnologías que permiten llevar a cabo el proceso de calibración de forma automática, como MCACC (Multi-Channel Acoustic Calibration) de Pioneer (www.pioneer.es). Estas innovaciones utilizan un micrófono y unos tonos de prueba para analizar la acústica de la sala y las características de las cajas acústicas, lo que permite a un microprocesador ajustar de forma totalmente transparente para el usuario la presión sonora de cada canal, el retardo y el timbre.

Paso 6

El proceso de ajuste manual

Aquellos usuarios que no tienen un receptor de A/V o un previo de sonido envolvente equipado con una tecnología de calibración automática pueden ajustar su equipo de cine en casa empleando un sonómetro. Para lograrlo, debemos colocarnos en la posición de escucha con el sonómetro delante de la cara y apuntando el micrófono hacia la esquina superior (en la que se unen el techo y la pared). Después, habilitaremos la curva de ponderación C y la respuesta lenta. Para concluir, activaremos la generación de ruido rosa desde el menú de calibración del receptor e iremos modificando el nivel de presión sonora de cada canal hasta que el sonómetro marque 85 dBC. Si alguno de ellos no alcanza esa presión a pesar de haber incrementado su intensidad al máximo sería necesario subir el volumen maestro de la unidad.