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Atrévete con la virtualización y saca más partido a tu PC

El objetivo de las máquinas virtuales era el aprendizaje y la experimentación. Sin embargo, la mejora de los hipervisores y el hardware actual hacen que actualmente sean aplicables para trabajar y jugar

Enrique Sánchez rojo

26 agosto 2011

En 1999 VMware lanzó su primer producto de virtualización, VMware Virtual Platform, y desde entonces todo lo que tiene que ver con esta tecnología ha cambiado y mejorado exponencialmente.

En las siguientes líneas pretendemos mostraros que gracias a la virtualización podemos sacar más partido a nuestro ordenador y convertirlo en diferentes PCs destinados a los más variados usos. Y todo sin que éstos afecten a la máquina física.

Descubre qué te aporta y qué necesitas

Consejo 1. ¿Qué es la virtualización?

La virtualización es una técnica que permite crear una capa de software sobre la que podemos ejecutar diferentes ordenadores lógicos o virtuales independientes del PC real. Este sustrato de software está gestionado por una aplicación llamada hipervisor, que administra los recursos del ordenador anfitrión y los reparte de manera controlada entre los equipos virtuales o invitados.

Especial virtualización 1

Así, por ejemplo, una vez arrancado Windows 7, Mac OS X o Linux, podemos ejecutar un programa de virtualización (el hipervisor) para que simule un nuevo PC ejecutándose sobre el primero con Windows o cualquier otro sistema operativo compatible con la plataforma x86.

Estos nuevos PCs virtuales tendrán su propia BIOS, discos duros, puertos, etc, siendo todos estos recursos igualmente virtuales e independientes del PC anfitrión, pero gestionados por el hipervisor a partir de los recursos reales (RAM, disco duro, etc).

Consejo 2. ¿Para qué podemos utilizarla?

En los centros de datos la virtualización se utiliza para consolidar varios servidores virtuales sobre un único real. Así se reduce el consumo, el espacio, la refrigeración necesaria y los costes de mantenimiento.

Para los equipos de escritorio, en cambio, permite crear máquinas virtuales sobre las que aprender, experimentar o para trabajar. Además, un detalle interesante es que la mayoría de los hipervisores permiten copiar fácilmente una máquina virtual de un PC a otro, pudiendo ejecutarlas en equipos totalmente diferentes a los que las crearon haciendo que todo siga funcionando correctamente. Esto permite, por ejemplo, generar una máquina virtual para trabajar con todos nuestros datos y aplicaciones.

Especial virtualización 2

Con hacer copias de seguridad regulares de esta máquina virtual, en caso de catástrofe, podremos seguir trabajando en cualquier otro PC en cuestión de minutos. Y en el caso de que tengamos un Mac podremos utilizar la virtualización para ejecutar aplicaciones de Windows que necesitemos para nuestras tareas diarias, e incluso para jugar a títulos solo presentes en esta última plataforma.

Consejo 3. Requisitos técnicos

Actualmente podemos disfrutar la virtualización en casi cualquier PC que no tenga una antiguedad superior a los dos años, aunque hay que tener presente que es realmente exigente y necesita procesadores potentes, una gran cantidad de RAM y, a ser posible, un amplio disco duro. Con estos principios los equipos más antiguos y los pequeños netbooks quedan excluidos.

Especial virtualización 3

En cuanto a la CPU, las más modernas integran instrucciones y técnicas específicas para mejorar, acelerar y optimizar la ejecución de máquinas virtuales. AMD incorpora en todos sus procesadores la tecnología AMD-V, mientras que en el caso de Intel esta técnica se denomina Intel-VT, aunque no todos los modelos la incorporan. P

odemos consultar la lista de soluciones compatibles en http://intel.ly/XDxOM, aunque os adelantamos que todos los microprocesadores de las nuevas familias Intel Core i3, Core i5 y Core i7 la incluyen de serie.

Consejo 4. La configuración recomendada

Ejecutar máquinas virtuales sobre un PC poco potente es muy poco recomendable. Veremos que tanto la máquina virtual como la anfitriona se ralentizan excesivamente y hacen que trabajar con ellas sea muy poco práctico. Por ello, lo primero es contar con un procesador medianamente potente , como un AMD Phenom X4 o un Intel Core i3/i5, y al menos 4 Gbytes de RAM, aunque si podemos permitirnos 8 Gbytes, mejor que mejor.

Especial virtualización 4

Respecto al espacio en disco hay que tener presente que los discos virtuales que utilizaremos no son más que un fichero o conjunto de ficheros grabados sobre nuestro disco duro real. Por ello es importante contar con mucho espacio libre y a disposición de las máquinas virtuales que podamos crear. T

ambién podemos instalar un segundo disco solo para ellas, aunque no aconsejamos emplear unidades externas USB 2.0 por su baja tasa de transferencia. O internos, o externos eSATA.

Consejo 5. Y los requisitos software

Lo fundamental será instalar un hipervisor para crear y ejecutar las máquinas virtuales que, como veremos más adelante, puede ser de pago o gratuito. Además, habrá que contar con el CD, el DVD o la imagen ISO de la instalación del sistema operativo que queramos implantar en la máquina virtual.

Si se trata de un Linux, FreeBSD, etc, será fácil descargar la imagen ISO directamente de Internet y utilizarla para montarla en la unidad óptica virtual. En el caso de Windows lo más fácil será hacernos con el CD/DVD de instalación, teniendo en cuenta que necesitaremos una licencia nueva para instalarlo y activarlo en la máquina virtual. Eso sí, para pruebas y experimentos Windows 7 funciona durante 30 días sin necesidad de activación.

Especial virtualización 5

Virtualización frente a ejecución nativa

La alternativa a la virtualización es utilizar particiones de disco y gestores de arranque que nos permitan instalar diferentes sistemas operativos en un mismo PC. La gran ventaja respecto a la virtualización es que siempre dispondremos de todos los recursos y potencia del hardware al servicio del sistema operativo que iniciemos.

Especial virtualización 6

Lo malo es que instalar sobre un mismo equipo diferentes versiones de Windows, Linux u otros sistemas x86 no siempre es fácil. Requerirá de conocimientos avanzados y de la utilización de un buen gestor de arranque. Además, un error al formatear las particiones o redimensionar la unidad puede dar al traste con todos los datos y las aplicaciones almacenados en ella.

La máquinas virtuales, en cambio, son muy sencillas de poner en marcha, inocuas para la configuración anfitriona y, sobre todo, muy flexibles, pues podemos copiarlas, moverlas, reasignarles más o menos recursos, etc. Eso sí, para trabajar con ellas necesitaremos un PC realmente potente si no queremos apreciar una bajada importante de prestaciones.

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