Buscadores de Internet y protección de datos personales

Utilizar un buscador como herramienta es cada vez más cotidiano. Sin embargo, no es una actividad tan anónima como pudiéramos pensar. Cookies y páginas en caché dejan un rastro que pueden desvelar más de lo que querríamos saber de nosotros mismos

Buscadores de Internet y protección de datos personales

20 abril 2012

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

En agosto de 2006 un conocido portal norteamericano publicó unos 19 millones de búsquedas que, durante los tres últimos meses, habían sido llevadas a cabo a través de su motor de búsqueda por 650.000 usuarios. Aunque el nombre de los usuarios había sido ocultado y sustituido por un número, en la mayoría de los casos resultaba posible averiguar su identidad a partir de la combinación de las diferentes búsquedas realizadas, pudiéndose incluso obtener datos de salud, orientación sexual, religión u otros datos igualmente comprometidos. El escándalo provocado hizo que el portal retirara de inmediato la información sobre búsquedas y puso de manifiesto los datos altamente sensibles que este tipo de herramientas pueden llegar a gestionar.

El pasado 4 de abril, el así denominado GT 29 –un grupo de trabajo de la CE que reúne a los representantes de las autoridades nacionales en materia de protección de datos–, publicó una opinión en la que se recogen una serie de criterios que deberían seguir los buscadores en lo que respecta al tratamiento y conservación de los datos personales de los usuarios. Dichos criterios son seguidos, entre otros, por la Agencia Española de Protección de Datos quien, a su vez, ya había mostrado con anterioridad su preocupación por los datos personales que pueden llegar a recabar los buscadores en un informe publicado en diciembre de 2007.

Una de las cuestiones principales sobre las que se pronuncia el GT 29 se encuentra precisamente relacionada con el plazo que los buscadores conservan los datos personales derivados de búsquedas u otras actividades de los usuarios, y que, en principio, no podrá ser superior a seis meses, salvo que la empresa en cuestión pueda justificar adecuadamente un plazo mayor. Se trata de una medida cuya implementación supondrá un ajuste considerable por buena parte buscadores ya que, en la práctica, su plazo medio habitual de retención de los datos suele ser mayor.

Adicionalmente, la opinión del GT 29 incide también sobre otras cuestiones de importancia, tales como la información clara y detallada que los buscadores deberían ofrecer en sus Condiciones de Uso sobre su identidad, localización, datos que recogen, finalidad del tratamiento de los datos o, en su caso, uso de “cookies”. En este sentido, se subraya que los usuarios pueden ejercer ante tales empresas sus legítimos derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición respecto de sus datos personales.

Una última cuestión de interés que trata la opinión del GT 29 estaría relacionada con la así denominada “memoria caché” que algunos buscadores ofrecen, y que posibilitaría el acceso a páginas web ya desaparecidas o que habrían sido actualizadas con posterioridad. Los usuarios de Internet estarían legitimados para solicitar a los buscadores la desaparición de la memoria caché de aquellas páginas web en las que aparezcan datos personales suyos sin actualizar o que muestren informaciones excesivas.

Pedro López Martín-Andino, asociado senior de KPMG Abogados