Cambia el disco duro a tu PS3

La consola de Sony tiene muchas virtudes, pero entre ellas no se encuentra su generosidad en cuanto a almacenamiento. En este tutorial, aprenderás a cambiar el disco duro y conseguir más espacio para tu música, vídeos, fotos, tráilers...

Manuel Arenas

Cambia el disco duro a tu PS3

7 enero 2009

Cuando la PlayStation salió al mercado europeo, su capacidad era de 60 Gbytes, luego vinieron modelos de 20, 40 y 80. La propuesta más reciente de Sony es una edición limitada con un disco de 160 Gbytes. Una cifra bastante decente al fin.

Eso sí, el tipo de disco por el que se decantaron para la consola fue todo un acierto al optar por modelos de 2,5 pulgadas y conexión SATA. Estos dispositivos, más caros que los de 3,5 pulgadas, son también más robustos y resistentes frente a movimientos y golpes, lo cual es una garantía para el usuario.

En cualquier caso, el tamaño de los discos en las distintas versiones de la PS3 empieza a ser «incómodo» cuando se hace un uso intensivo de las capacidades on-line, porque llenarlos no resulta complicado. El ancho de banda actual es elevado y bajarse «demos» de más de 1 Gbyte de tamaño, tráilers, vídeos de juegos o material promocional de cualquier otro tipo es cuestión de minutos.

En este práctico, cambiaremos la unidad de almacenamiento y aprovecharemos para preparar el sistema para una futura instalación de Linux. Sólo se necesitan 10 Gbytes de espacio y más adelante sería bastante engorroso realizar esta operación, que ahora lleva únicamente unos minutos.

Elegir el disco adecuado

En principio, se puede usar cualquier disco duro de 2,5 pulgadas para sustituir al original de la PS3. No obstante, aspirar a 500 Gbytes no es una idea muy recomendable, pues Sony formatea los discos como FAT32, un sistema de archivos algo anticuado que no se lleva bien con particiones demasiado grandes y desperdicia mucho espacio.

En nuestro caso, nos hemos decidido por el modelo Seagate Momentus 5400.5 de 5.400 rpm y 320 Gbytes por su reducido consumo. Su capacidad útil tras el formateo se quedó en menos de 300 Gbytes frente a los 320 nominales, aunque hay que descontar algunos «gigas» más usados por el sistema. En total, menos de 270 Gbytes se quedan libres. Aun así, el incremento de capacidad es notable.

Paso 1

Prepara el disco externo

Lo primero que tendremos que hacer es buscar un disco duro USB externo, que nos ayudará a realizar la copia de seguridad del que viene instalado en la consola, con la precaución de que tenga una capacidad superior al de esa unidad o, por lo menos, mayor que la del espacio utilizado.

Nosotros empleamos un LG de 2,5 pulgadas con 120 Gbytes, que hemos formateado usando la herramienta SwissKnife. La ventaja de un dispositivo de 2,5 pulgadas es que no necesita fuente de alimentación, lo cual facilita su conexión y manipulación.

Paso 2

Crea el backup

Llega el momento de encender la consola y entrar en la sesión de usuario. Conectaremos el disco duro a uno de los puertos USB y, en el XMB (Cross Media Bar), iremos a las opciones de Ajustes del sistema. Entre sus múltiples posibilidades, se encuentra la Herramienta de copia de seguridad.

Entramos en su menú detallado y elegimos la opción Crear copia de seguridad. Aparecerá un mensaje advirtiéndonos sobre que no se realizará la copia de Trofeos, los cuales deben ser sincronizados adecuadamente con el servidor a través de su propio menú en el apartado Juegos. Tomamos nota de ello para proceder como sea menester (nosotros todavía no tenemos ningún trofeo que sincronizar) y seguimos con el backup.

El sistema también preguntará si se desea crear una copia de seguridad en el soporte externo; en este caso, el disco USB. Si solicita un soporte externo a pesar de tener conectado el disco, significa que no está formateado como FAT32. Si todo ha ido bien, tras aceptar la creación del backup, sólo hay que esperar a que el sistema realice el volcado.

En nuestro caso, con más de 50 Gbytes acumulados de datos, la operación tardó casi dos horas y media. Una vez realizada la copia, desconectaremos el disco externo y empezaremos a cacharrear.

Paso 3

Apertura de la consola de Sony

Apagamos la consola y desconectamos todos los cables. En una mesa con suficiente espacio libre, emplazamos la PS3, el disco duro que vamos a instalar y los destornilladores. A continuación, buscamos el compartimento donde está el disco duro. Es fácil: si pones de pie la consola y le das la vuelta para que quede apoyada en la parte de arriba, podrás ver la parte inferior. En la zona central hay una tapita con una pequeña ranura en uno de los laterales.

Con el destornillador plano pequeño, hacemos palanca en esa ranura para extraer la tapa. Quedará al descubierto una parte metálica con un tornillo de estrella y una especie de clip abatido sobre la parte metálica. Quitamos el tornillo con cuidado para no estropear las guías en la cabeza y levantamos el clip para que quede perpendicular a la superficie.

Cuidado, no hay que tirar hacia arriba, sino empujar hacia el lado con unos milímetros de hueco, de forma que el desplazamiento sea lateral. Al llegar al tope, el disco debería estar ya totalmente suelto y sólo tendremos que tirar hacia arriba para sacar la bandeja donde está ubicado.

Paso 4

Cambia el discos

Quitamos los cuatro tornillos de estrella que lo unen a la bandeja para sacar el disco antiguo y, sin perder la referencia sobre la orientación de los conectores, introducimos el nuevo en su lugar. Volvemos a colocar los tornillos y apretarlos con firmeza, pero sin hacer una fuerza excesiva para no pasarlos de rosca. Eso sí, instalamos los cuatro.

Volvemos a introducir la bandeja en el hueco de la consola, moviéndola lateralmente hasta que quede en la posición inicial. Si tenéis que hacer mucha fuerza, algo va mal. Repasad la orientación de los conectores SATA y repetid el proceso.

Paso 5

Cierre y conexión

Atornillamos la bandeja en la carcasa con el tornillo que queda y ponemos la tapa de plástico en su sitio. El disco duro antiguo lo examinaremos después con más detalle. De momento, conectaremos de nuevo la consola. Al encenderla, nos pedirá que formateemos el disco recién instalado. Sólo hay que seguir el asistente para completar el proceso, tras el cual nos pedirá reiniciar el sistema.

Por fortuna, los datos sobre la cuenta de usuario y configuración permanecen incluso tras esta operación, por lo que si no se desease recuperar nada de los contenidos anteriores, podríamos empezar a operar sin más. Tras entrar en el XMB, lo suyo es ir a la Información del sistema para comprobar que tenemos la capacidad actualizada.

Paso 6

Preinstala Linux

Aprovechando la ocasión, podemos hacer la preinstalación para Linux. Justo encima de la opción de menú Información del sistema, se encuentra Instalar otro sistema operativo. Si accedemos a ella, aparece un mensaje advirtiendo que no hay particiones en el disco para realizar esa operación.

Vamos atrás y nos dirigimos a Herramienta de formato. Ésta recoge distintas opciones, entre las que está la de formatear el disco duro que debemos elegir. En vez de usar todo el espacio para PS3, seleccionamos la opción personalizada para decidir qué dejamos. Escogemos 10 Gbytes. Aunque son suficientes para instalar una distribución de Linux, Sony debería de ponerse al día y flexibilizarla un poco más.

Paralelamente, podemos elegir formato rápido o completo. El primero es, precisamente, eso: rápido y muy seguro.

Paso 7

El disco de restauración

El siguiente paso es conectar de nuevo el disco duro externo donde hemos guardado la copia de seguridad. En el XMB de la consola, volvemos al menú de Herramienta de copia de seguridad y, esta vez, escogemos Restaurar. A continuación, seleccionamos el dispositivo donde está la copia de seguridad. Si todo ha ido bien, debería aparecer una única posibilidad correspondiente al disco USB externo.

Paso 8

Restaura los datos

Tras seleccionar esa unidad, se muestra otro menú con una opción que corresponde a la copia realizada. Si hubiéramos hecho backups en más ocasiones, aparecerían reflejados con ese código numérico (fecha y hora en la que se hizo). El sistema volverá a avisar de que se formateará el disco (sin «machacar» la partición para Linux).

La duración de esta tarea dependerá de la cantidad de datos guardada. En nuestro caso, consumió más de dos horas para algo más de 50 Gbytes de datos. Ya tenemos la consola preparada para albergar contenidos durante dos años.

Tres consejos

1. Cambiar el disco duro a la consola es una tarea sencilla que no debería conllevar riesgo si seguís todos los pasos. Proceded despacio, sin forzar ningún componente y usando las herramientas adecuadas. Repasad cada paso un par de veces para no dejar cabos sueltos y no habrá ningún problema. Guardad el disco duro antiguo como medida de seguridad. Los nuevos no tienen por qué fallar en ningún caso, pero más vale ser precavido.

2. Para que el disco duro sea «reconocido» por la consola, deberá estar formateado como FAT32. Si las herramientas del sistema operativo para el formateo no dan esa opción, lo mejor será recurrir a una de terceras partes, como SwissKnife. Con ella, es bastante rápido y seguro realizar la operación de inicialización del disco para que la consola lo reconozca como apto para alojar la copia de seguridad.

Este programa está disponible en www.compuapps.com/download/swissknife/Swissknife.htm y el DVD del número 213 de nuestra revista. El único «problema» es que está en inglés, aunque su interfaz gráfica es bastante universal.

3. Si os lanzáis a instalar una distribución de Linux y ya habéis dado el paso de elegirlo como sistema predeterminado en el menú correspondiente del XMB, os será útil saber que, para volver a elegir el de la PS3, sólo tenéis que apagar la consola y encenderla usando el botón de encendido, pero dejándolo pulsado y sin soltar durante unos segundos hasta que oigáis un pitido. En un momento, volverás a tener el XMB de la PS3 como sistema de inicio.

Materiales

* Disco duro de 2,5 pulgadas SATA con la capacidad deseada. Recomendamos un modelo entre 160 y 320 Gbytes de 5.400 rpm. En nuestro caso, hemos optado por un Seagate Momentus 5400.5 de 320 Gbytes y 5.400 rpm SATA.

* Disco duro externo USB formateado como FAT32 y con capacidad suficiente para alojar el backup de los datos contenidos en la consola, salvo en el caso de que no deseéis conservar nada de lo que tengáis. Nosotros hemos utilizado un LGXD1 USB externo de 2,5 pulgadas y 120 Gbytes.

* Un ordenador para formatear el disco duro externo como FAT32 en el caso de que no lo estuviera por defecto. Es recomendable usar el programa gratuito SwissKnife.

* Destornilladores pequeños, de estrella y plano.

* Distribución de Linux preparada para PS3, como Yellow Dog 5 o Xubuntu 7.10 (opcional si quieres instalar Linux)

* Tiempo estimado de entre media hora y seis horas según la información que se maneje.

¿Qué se puede hacer con tanto espacio disponible?

* Fotos: La PS3 es uno de los sistemas de presentación de fotos más rápidos y divertidos que existen. Usad el sixAxis para hacer zoom, girar, avanzar o retroceder en las galerías de fotos.

* Música: La salida óptica permite conectar la consola a una cadena de alta fidelidad para disfrutar de un sonido limpio y todo lo potente que sea posible en funciónde vuestro amplificador.

* Vídeo: En la Red, existen programas como PS· Video 9 para convertir los vídeos y que sea ver series, películas o creaciones propias en la consola. Sin olvidar los tráilers de PlayStation Store o las tiendas on-line de películas que funcionan en EE UU.

* PlayTV: No está a la venta en España, pero si la compráis en otro país (por ejemplo, el Reino Unido), os encontraréis que podéis configurarla en español y es compatible con las emisiones de TDT locales. Además, es posible convertir a la PS3 en un Personal Vídeo Recorder. Y qué mejor que tener mucho espacio en disco para no andar borrando archivos.

* PlayStation Home: Cuando la red social virtual de Sony se ponga en marcha, la cantidad de contenidos disponibles será enorme.

* Demos de juegos: Cuando se llenen los 160 Gbytes o más de espacio, las demos que os hayáis descargado en primer lugar serán tan antiguas que dará lo mismo borrarlas.

* Juegos on-line: Comprad todos los juegos que deseéis en la PlayStation Store. Si no os caben, siempre estarán ahí, listos para jugar cuando queráis.