Especial Trucos

Catorce trucos para sacar más partido a tu hardware

Si quieres mejorar el rendimiento y la fiabilidad de tu ordenador, ajusta bien sus componentes. Con los trucos que te proponemos, alcanzarás esta meta

Alberto Castro Gallardo

Apertura placas base

7 mayo 2013

Si quieres mejorar el rendimiento y la fiabilidad de tu ordenador, ajusta bien sus componentes. Con los trucos que te proponemos, alcanzarás esta meta.

Nivel:Intermedio

El margen de maniobra que tenemos cuando manipulamos el hardware de nuestro PC no es tan amplio como el que nos ofrece el software, pero existe. Y, por supuesto, merece la pena prestarle atención. De hecho, como descubriréis a lo largo de estos trucos, con muy poco esfuerzo y, sobre todo, asumiendo pocos riesgos (en muchos casos ninguno), podemos incrementar el rendimiento de nuestra CPU, mejorar la refrigeración de nuestro ordenador portátil, insuflar nueva vida a nuestros cartuchos de tinta, calibrar nuestro monitor con el objetivo de mejorar su calidad de imagen, dilatar la autonomía de cualquier portátil equipado con Windows, etc. Y estas son solo algunas de las triquiñuelas que os proponemos. Pero lo mejor de todo es que las que hemos recabado cubren un amplio espectro de necesidades y niveles de dificultad, por lo que todos encontraréis ideas que podréis llevar a la práctica sin esfuerzo.

1. Enciende la placa fuera del chasis

Placas base

Si estamos montando nuestro propio PC y queremos saber si todo está conectado correctamente a la placa antes de insertarla en el chasis, o si el botón de encendido del panel frontal no funciona correctamente, existe una forma muy sencilla de arrancar el equipo a mano. Todo lo que tenemos que hacer es localizar los dos pines etiquetados como PWRSW o Power Switch (normalmente ubicados junto al resto de los conectores que van a la fuente de alimentación) y utilizar un destornillador de punta plana para hacer contacto.

Placa base

Al situarlo encima, el equipo se pondrá en marcha, algo ideal cuando vayamos a instalar nuevos componentes, pues en caso de que algo falle no será necesario tener que estar montando y desmontando la placa ni abriendo o cerrando la tapa continuamente. Si los pines no están identificados con la etiqueta Power Switch, encontraremos fácilmente dicha información en el manual de instrucciones. No obstante, las placas más avanzadas disponen ya en su lugar de un interruptor de encendido al uso.

2. Acelera el inicio desde la BIOS

BIOS

Este componente, tanto las antiguas como las más modernas EFI BIOS, nos permite indicar un orden de arranque de los dispositivos. Se trata de una comprobación especialmente útil cuando queremos que, al encender el ordenador, primero se inicie desde una unidad externa (disco duro, memoria USB…) o recurra a la unidad óptica (por ejemplo, cuando vamos a instalar un sistema operativo).

BIOS

No obstante, si ya tenemos nuestro ordenador listo con todo instalado, podemos acelerar el proceso de encendido unos valiosos segundos al establecer el disco duro principal como la primera opción. Para tal fin, al encender el equipo entraremos en la BIOS (normalmente pulsando F2 o la tecla DEL, según el fabricante de nuestra placa) y buscaremos el menú de opciones de arranque, en donde podremos ordenar los componentes que tengamos (HDD, USB, CD, etc.). En el caso que ilustra este ejemplo, con una UEFI de última generación, se encuentra bajo Boot Sequence, y dispone de una opción avanzada para acelerar el proceso (Windows Boot Manager).

3. Exprime tu CPU al máximo

Procesadores

Los chips Intel Core incorporan interesantes funciones que son capaces de mejorar el rendimiento teórico que ofrecen de fábrica. En muchos casos, puede que estén desactivadas, pero a través de la BIOS podemos habilitarlas fácilmente. Con ellas, nos beneficiaremos del modo turbo (para funcionar a una velocidad de reloj superior) u optimizaremos sus capacidades para virtualizar sistemas.

BIOS

Si nuestro procesador soporta alguna de estas funciones, las veremos bajo Intel TurboBoost y Virtualization Support. La primera te recomendamos activarla siempre (ya que potencia tanto la capacidad de procesamiento como los gráficos integrados), mientras que la segunda solo es útil si tienes pensado instalar alguna máquina virtual (en cuyo caso su rendimiento será mejor, ya que las CPUs más modernas cuentan con instrucciones específicas para manejar este tipo de operaciones a nivel del hardware).

4. Refrigera tu portátil

Notebooks

Aunque la construcción de los chasis de los portátiles y, sobre todo, la optimización de la disipación de los procesadores es cada vez mejor, el calor que genera una máquina a pleno rendimiento es uno de los mayores enemigos para su longevidad (además de ser algo siempre molesto si vamos a utilizar el portátil apoyado sobre nuestro regazo). Por ello, hacerse con una base de refrigeración es una buena idea, y más si tenemos en cuenta que el desembolso no es nada elevado (los modelos más básicos están disponibles desde unos 10 euros). Además de servirnos como soporte, en su interior albergan uno o varios ventiladores, que se alimentan a través del puerto USB de nuestro ordenador y se encargan de mantener a raya el calor.

Base de refrigeración

5. Optimiza la memoria principal

RAM

Los equipos actuales suelen contar con 4 Gbytes de memoria o más. Si este es tu caso, entonces te conviene desactivar la memoria virtual de Windows, y más aún si no dispones de un disco SSD. En concreto, el sistema operativo crea por defecto un archivo de paginación en el disco duro en el que almacena de manera temporal información asociada a los procesos que están activos, y, así, libera memoria (algo útil cuando andamos justos en lo que se refiere a este componente). Cambiándolo, lograremos que nuestro sistema se ejecute con mayor fluidez.

Editor del Registro

Para ello, abrimos el Editor del Registro (pulsando Windows + R y escribiendo regedit) y localizamos la entrada HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\Session Manager\Memory Management. En el campo DisablePagingExecutive solo tendremos que sustituir el valor 0 por 1, aplicar los cambios y reiniciar el sistema.

6. Ahorra tinta siempre que imprimas

Impresoras

Gracias a las tabletas y los smartphones cada vez imprimimos menos documentos, ya que con solo generar un archivo en PDF y guardarlo en nuestro terminal móvil podemos consultar un documento fácilmente en cualquier lugar. No obstante, sigue habiendo ocasiones en las que necesitamos disponer de copias impresas inevitablemente, y existe una forma muy sencilla de gastar menos tinta en cada impresión más allá de imprimir solo en blanco y negro o en modo borrador: seleccionando un tipo de letra optimizado.

Ecofont

De las de uso habitual, Garamond es de las mejor optimizadas, mientras que otras como Impact consumen hasta tres veces más cantidad de tinta. Además, existen tipografías especialmente diseñadas para una impresión más ecológica, como es el caso de Ecofont, que, según sus creadores, ahorra hasta un 50% al perforar agujeros en el cuerpo de cada letra. Por su parte, con utilidades como EcoPrint es posible indicar en cada momento el porcentaje de tinta que queremos utilizar (hasta un 75% menos).

7. Calibra el color de tu pantalla

Monitores

La utilización de señales de vídeo digitales (como HDMI o DisplayPort) ha supuesto un gran avance respecto a otras analógicas como VGA en cuanto a calidad de imagen se refiere. No obstante, puede que nuestro monitor no esté mostrando los colores con la máxima representatividad requerida (algo especialmente importante si nos dedicamos a la edición de fotografías o al diseño).

Calibración de pantalla

Para optimizar este parámetro podemos recurrir al calibrador de color de pantalla incluido en Windows, al que accederemos desde el Panel de Control\Apariencia y personalización\Pantalla\Calibrar color. Al ejecutarlo, un asistente nos irá pidiendo que sigamos unos sencillos pasos para lograr la mejor representación posible, ajustando el brillo, el contraste y el color desde la botonera de nuestro monitor.

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