Paso a paso

Cómo aprovechar tu cámara réflex al máximo

Si la pasada Navidad te regalaron una cámara réflex digital, no te conformes con el modo automático. Aprovecha su principal ventaja: la posibilidad de ajustar el dispositivo de forma rápida y eficiente a cualquier situación

Ramón Cutanda López

Fotografía digital apertura

18 febrero 2013

Si la pasada Navidad te regalaron una cámara réflex digital, no te conformes con el modo automático. Aprovecha su principal ventaja: la posibilidad de ajustar el dispositivo de forma rápida y eficiente a cualquier situación.

Nivel: Básico

Aunque la gestión automática funciona bien, a veces, nos encontramos con que la cámara hace la foto como ella quiere, no como nosotros queremos. La principal ventaja de las DSLR (Digital Single-Lens Reflex) sobre las compactas es que su mayor tamaño permite distribuir botones y diales por prácticamente todos los rincones del dispositivo, posibilitando que puedas configurarlas con los ajustes óptimos para cada situación de forma casi instantánea, sin separar siquiera el ojo del visor. Esta facilidad y rapidez de configuración de las DSLR debe invitar a personalizar cada toma, por eso, en las siguientes páginas, anotamos algunos consejos para que empecéis a usar algunas de las funciones manuales de la cámara y le saquéis el máximo partido.

1. El formato RAW

El primer consejo útil para todo el que esté interesado en obtener la máxima calidad posible de su DSLR es que aprenda a manejar el formato RAW. Se conoce como el «negativo digital», porque ofrece una copia de la información que llega al sensor de la cámara. Es, por tanto, la máxima calidad a la que puedes aspirar.

Las dos situaciones en las que más se aprecia sus ventajas frente a JPEG es en el balance de blancos y en el ajuste de la exposición. A menudo, las fotografías realizadas con iluminación nocturna o a la luz del atardecer o del fuego aparecen bañadas de un intenso naranja que es imposible eliminar del todo en un imagen JPEG por mucho Photoshop que se le aplique. Con el formato RAW, en cambio, se puede ajustar con absoluta precisión la temperatura de color durante el postprocesado.

Formato RAW

Otra gran ventaja es que, al contener mucha más información original, permite recuperar fotografías que aparentemente estaban tan oscuras o quemadas que, de haberlas disparado en JPEG, probablemente hubiéramos acabado por borrar. Todo tiene su límite, claro, pero la capacidad de postprocesado de un archivo RAW está muy por encima de un archivo JPEG. En la imagen de ejemplo, se ha eliminado casi del todo el tono anaranjado que daba la luz de las las farolas y se ha rescatado algo de luminosidad, ya que la foto original estaba algo oscura. Se nota especialmente en el cielo, asfalto y partes blancas, como el paso de cebra.

La única desventaja de los archivos RAW es que, al contener mucha más información, ocupan más espacio, de modo que, en la práctica, disparando en RAW podremos hacer entre 3 y 5 veces menos fotografías por cada tarjeta de memoria. Todos los archivos RAW tienen que «revelarse» para generar una imagen JPEG que podamos ver en el ordenador o imprimir. Este revelado debería ser un proceso manual en el que se revisen las fotos una a una. Esto, que para algunos puede ser un inconveniente, es una gran ventaja, puesto que nos aseguraremos de obtener siempre la máxima calidad posible para cada escena. Además, y siempre y cuando las condiciones de iluminación no cambien, a menudo podremos hacer tandas aplicando los mismos ajustes a un grupo de fotos.

Si no somos especialmente exigentes con nuestra imágenes, también podemos hacer un revelado genérico para todas ellas y modificar a mano únicamente aquellas que requieran una atención especial. Aunque todas las cámaras de fotos ofrecen alguna aplicación para revelar archivos RAW, no estaría de más que buscaras y probaras otras alternativas más potentes como Adobe Camara RAW, incluido con Adobe Photoshop Elements o Lightroom, Apple Aperture, Corel AfterShot o Phase One Capture One. También hay alternativas gratuitas como RawTherapee, Rawstudio o UFRaw.

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Análisis

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2. Bloqueo de exposición y enfoque

Un problema habitual cuando se realiza una fotografía es que, por defecto, las cámaras miden la luz y enfocan aquello que queda en el centro de la imagen. Sin embargo, la mayoría de fotografías mejoran si se usa la regla de los tercios, que sugiere ubicar el foco de atención de la foto en uno de los extremos. Pero, como por defecto la cámara enfocará y medirá la luz de lo que haya en el centro, si la persona u objeto a retratar se encuentra en un lateral, quedarán desenfocados y, probablemente, con una exposición inadecuada (oscura o quemada).

Bloqueo de exposición y enfoque

Todas las cámaras cuentan con una función de bloqueo de exposición y enfoque muy sencilla de usar. Cuando pulsamos levemente el botón de disparo, pero sin llegar a hacer la foto, todas hacen una medición de luminosidad y enfoque en una zona determinada; normalmente en el centro. Mientras no soltemos el disparador, mantendrá los ajustes medidos inicialmente, de modo que podemos reencuadrar tranquilamente para aplicar la regla mencionada. Una vez finalizado el movimiento de la cámara, podemos terminar de apretar el disparador y realizar la foto con los valores medidos inicialmente. En algunos modelos, además de realizar la presión inicial, será necesario pulsar un botón de bloqueo específico que mantendrá los ajustes medidos durante algunos segundos aunque se suelte el botón del disparador.

3. Cuidado con lo que mides

La función de bloqueo es realmente sencilla y cómoda de usar, y resulta de gran utilidad. Sin embargo, hay que ser cuidadosos con la parte de la escena en la que realizamos la medición. Si el encuadre usado para la medición incluye un alto porcentaje de zonas oscuras, el nivel de luminosidad medido será muy bajo debido a la abundancia del negro y, en consecuencia, la cámara se ajustará para unas condiciones de poca luz, mostrando todos los detalles del dial que protagoniza nuestra foto de ejemplo; en cambio, el resto de la imagen quedará demasiado brillante. Y viceversa.

Fotografía digital

Todas las DSLR ofrecen diversos métodos de medición de la luz. Unos son globales y realizan un promedio de toda la escena. Otros reducen el cálculo a una zona concreta de la imagen, de modo que podemos medir la luminosidad en un punto determinado. El número de puntos de medición y cómo se agrupan varía de una cámara a otra y, de hecho, es uno de los factores que se suelen tener en cuenta a la hora de evaluar la calidad de un modelo. Es preciso consultar la documentación de tu modelo para sacarle el mejor partido.

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