Especial Trucos

Consejos para mantener los drivers a la última

Los drivers de nuestros dispositivos hardware son la clave para que todo tipo de componentes y periféricos funcione en nuestro sistema operativo. Desvelamos las claves para tenerlos actualizados

Javier Pastor Nóbrega

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23 mayo 2011

Cuando nos compramos un dispositivo hardware solemos instalarlo con los controladores que se adjuntan con él, lo que nos permite utilizarlo sin problemas en los sistemas operativos soportados por el fabricante.

Sin embargo a lo largo de la vida del dispositivo pueden surgir conflictos: nuevas versiones de un sistema operativo, Service Packs (como en Windows), conflictos con programas como antivirus o firewalls, etc.

Por esta razón, los fabricantes actualizan con cierta frecuencia los controladores de estos productos, de forma que esas posibles incidencias tengan solución, y también que los usuarios puedan además beneficiarse de nuevas características y tecnologías a las que acceder con el mismo dispositivo si el resto del hardware lo permite.

El caso más emblemático es el de las tarjetas gráficas, cuyos controladores se actualizan constantemente para mejorar su rendimiento en algunos videojuegos específicos y para mejorar el soporte de tecnologías como SLI (NVIDIA) o CrossFireX (AMD).

Truco 1. Siempre actualizados

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Es conveniente realizar un chequeo frecuente de la antiguedad de los drivers y consultar las páginas web de los fabricantes para poder contar con las versiones actualizadas en todo momento. El Administrador de dispositivos de Windows es el principal panel de control a la hora de administrar esta información.

Para llegar a él en Windows 7, basta con pulsar la combinación de teclas Windows+Pausa y luego seleccionar la opción Administrador de dispositivos. En la nueva ventana, podremos ver la jerarquía de dispositivos, los elementos dentro de cada clase, y podremos comprobar su estado y la versión de los controladores utilizados accediendo a las propiedades de cada dispositivo.

Truco 2. Certificación WHQL

WHQL es la abreviatura de Windows Hardware Quality Labs, una división de Microsoft que se encarga de certificar los controladores de todo tipo de fabricantes para garantizar a los usuarios que están preparados para funcionar adecuadamente en sistemas operativos como Windows 7, además de permitir al fabricante «presumir» de que su dispositivo funciona perfectamente bajo el sistema operativo con el cual se ha certificado. Esa garantía es muy importante para los usuarios de sistemas operativos Windows, así que en la medida de lo posible siempre deberemos optar por controladores WHQL.

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Si no existen controladores certificados por parte de Microsoft (no siempre se consigue esa certificación), tendremos que conformarnos con las garantías del fabricante, que suelen ser suficientes para la mayoría de los casos. El proceso de certificación WHQL es complejo y podéis obtener más detalles en la página web oficial.

Truco 3. Dónde encontrarlos

En primer lugar, es importante que conservemos los CDs y DVDs que los fabricantes suelen proporcionar junto con el dispositivo hardware que hemos adquirido. En caso de problemas futuros, al menos podremos instalar el controlador original, que luego puede ser difícil de encontrar si, tras cierto tiempo, tenemos que volver a instalar el dispositivo por cualquier razón y ni siquiera tenemos acceso a la Red.

Por supuesto, está claro que la principal fuente a la hora de contar con los mejores controladores y los más actualizados se localiza en las páginas web oficiales de los fabricantes. Normalmente estos sitios web disponen de un área específica de soporte donde podremos descargar los últimos drivers desarrollados para nuestro dispositivo, y ese será el primer paso que demos para ampliar las prestaciones de nuestros componentes.

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En caso de que el dispositivo ya no esté soportado (muchos tienen ciclos de vida limitados) o que el fabricante haya desaparecido, la cosa se complica. Afortunadamente, cabe la posibilidad de acudir a repositorios web que se dedican a almacenar y distribuir controladores. Siempre se debe tener precaución con webs desconocidas (ver Truco 5), pero también es cierto que algunos servicios son muy útiles.

Nosotros hemos comprobado que páginas como www.helpdrivers.es y www.solodrivers.com son dos buenos recursos en nuestro idioma, que, aunque promocionan la descarga de pago (Premium, más rápida), también dan opción a obtener nuestros ansiados drivers gratuitamente.

También es factible acudir a desarrollos genéricos (los WDM para capturadoras de televisión son un caso muy tradicional) que pueden solucionarnos el problema, pero de nuevo nuestro principal valedor son los fabricantes. Si nos encontramos con productos descatalogados que ya no tienen soporte, es recomendable tratar de ponernos en contacto con él para solicitar una versión antigua que logre hacer funcionar el dispositivo en cuestión en nuestro sistema.

Truco 4. El kit básico

Hace tiempo que un usuario contempló las dificultades que existían a la hora de configurar un sistema base con controladores en Windows XP. Así se fraguó el comienzo de los llamados Driver Packs, un servicio que en la actualidad ofrece un conjunto de controladores para ciertas categorías hardware, tales como los dispositivos de audio o de gráficos.

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Estos «paquetes» están diseñados para utilizarse al crear un disco o imagen de instalación de Windows (2000, XP, 2003, Vista, 7), pero también se pueden usar de forma separada para contar con un recurso muy interesante a la hora de contar con un gran conjunto de controladores.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que se trata de paquetes con muchos drivers en su interior, por lo que suelen ocupar bastante (por ejemplo, el paquete que contiene únicamente los de audio para Windows Vista/7 de 64 bits pesa nada menos que 147 Mbytes).

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