Crea y configura tu máquina virtual y llévala en el bolsillo

Gracias a VMware Server y VMware Player, ambos desarrollos gratuitos, podemos crear nuestro propio PC virtual, cargado con todos sus datos y aplicaciones, y llevarlo con nosotros a cualquier parte que vayamos. Te mostramos cómo a continuación

Enrique Sánchez rojo

Crea y configura tu máquina virtual y llévala en el bolsillo

5 noviembre 2008

Las nuevas tecnologías de virtualización que incorporan los procesadores de AMD e Intel están haciendo posible disfrutar más que nunca de plataformas y máquinas virtuales que ofrecen un digno nivel de prestaciones, con la ventaja de estar desvinculadas del hardware y software de la máquina anfitriona.

De esta manera, las migraciones, ampliaciones y otras tares comunes en entornos corporativos son mucho más sencillas de asumir y rápidas en su ejecución. En el caso de la informática personal, la virtualización nos brinda infinitas posibilidades.

Entre ellas, desde probar appliances con el software preinstalado (por ejemplo Windows Server 2008 o la última versión de Joomla!) que tardaremos sólo unos minutos en tener en marcha, hasta crear varias máquinas virtuales en un mismo PC para, por ejemplo, disfrutar de las posibilidades de Linux sin renunciar a nuestro entorno Windows habitual, tener un entorno para la navegación segura o, como el práctico que explicamos a continuación, poder crear una máquina virtual portátil que podamos llevar con nosotros a cualquier parte, y ejecutar en cualquier PC con una potencia media.

En este sentido, vamos a crear y preparar la máquina virtual basada en Windows XP con software tan habitual como MS Office, cargarla en un disco duro externo o unidad de memoria Flash USB con todos los componentes necesarios y dejarla lista para su ejecución en cualquier PC al que lleguemos gracias a la aplicación gratuita VMware Player.

Aparte, como es lógico, necesitaremos contar con el CD de instalación de Windows XP o un archivo ISO con la imagen de dicho CD (la instalación será mucho más rápida).

Paso 1

Empezamos por la unidad extraíble

Lo primero que tendremos que elegir es una unidad de almacenamiento extraíble con una buen capacidad (al menos 4 Gbytes, aunque es recomendable tener muchos más), y que ofrezca una razonable velocidad de lectura/escritura. En nuestro caso, hemos optado por un disco duro externo en formato de 2,5 pulgadas y 120 Gbytes de capacidad, conectado al PC mediante USB 2.0.

También sería perfectamente posible optar por una memoria Flash USB de 4 u 8 Gbytes, ya que son más compactas y su precio no ha dejado de bajar. Sin embargo, en muchas ocasiones podremos encontrarnos tasas de transferencia realmente bajas con estos dispositivos. Por ello, si no queremos sorpresas ni por prestaciones, ni por capacidad, os recomendamos la opción del disco duro donde, como veremos, además podremos guardar nuestros datos con total holgura.

Eso sí, siempre nos plantearemos hacer esto vía USB 2.0 o FireWire, nunca por interfaces más lentas.

Paso 2

Instalación de VMware Server

Lo siguiente que tendremos que tener disponible será el programa VMware Server, un entorno para la creación y ejecución de máquinas virtuales VMware, que hace tiempo que podemos obtener de manera gratuita para entornos Linux y Windows.

Para ello acudiremos a la dirección web www.vmware.com/products/server/, donde habrá que pinchar en Download para acceder a la página de descargas. Allí, habrá que hacerse con la última versión disponible, siempre previo registro. De hecho, este paso será imprescindible, pues se nos facilitará un número de registro para la aplicación vía correo electrónico.

La instalación de VMware Server es similar a la de cualquier otra aplicación Windows. Bastará ejecutar el programa descargado y seguir las instrucciones del clásico asistente de instalación, donde las opciones por defecto son adecuadas para nuestro objetivo, e insertar al final del mismo el número de serie facilitado por correo.

Sólo un aviso: si nos presenta un error relacionado con el IIS (Internet Information Server) de Windows, simplemente lo aceptaremos y seguiremos. Para nuestra tarea, no nos afectará.

Paso 3

Creación de la máquina virtual

Una vez instalado, pincharemos sobre el icono VMware Server Console que podremos encontrar en el escritorio. Hecho esto, se nos preguntará a qué servidor conectarnos: marcaremos Localhost y pincharemos en OK. A continuación, veremos la página principal de opciones, donde pincharemos sobre New Virtual Machine. Se iniciará un asistente en el que escogeremos la opción Custom, eligiendo Windows XP Profesional (o Home) como sistema operativo para nuestra máquina virtual portátil.

Más adelante, tendremos que indicarle un nombre, así como una ubicación. Aquí, podemos decantarnos por grabarla primero en nuestro disco duro para después volcarla a la unidad extraíble (se creará e instalará más rápidamente) o por grabarla directamente en el disco duro extraíble, con lo que ahorraremos espacio en disco y nos ahorraremos un paso.

Dejaremos todas las opciones por defecto hasta llegar a la memoria RAM. Podemos funcionar sin problemas con 256 Mbytes de RAM, pero recomendamos 512 Mbytes, siempre y cuando los equipos que utilicemos como host para la ejecución cuenten con una buena cifra de esta memoria (2 Gbytes o más). En caso contrario, dejaremos la cantidad en 256 Mbytes, la que está por defecto, lo que ralentizará la ejecución de nuestra máquina virtual.

Paso 4

Define el tamaño del disco y formato

Seguiremos el asistente dejando tal cual las opciones por defecto hasta llegar al momento en que tenemos que crear el disco duro virtual. Seleccionaremos la función Create a new virtual disk, de tipo IDE, y a éste tendremos que darle un tamaño en función de nuestras necesidades y de la capacidad de la unidad de almacenamiento extraíble.

Si vamos a usar una memoria Flash USB, estaremos limitados por los 4 u 8 Gbytes de capacidad que tienen. Si vamos a utilizar un disco externo (lo más razonable) con muchos gigabytes de capacidad, tendremos la oportunidad de crear un disco de 40 Gbytes o más en el que grabar sin problemas nuestros datos y aplicaciones.

Eso sí, marcaremos la casilla Allocate all disk space now, así como Split disk into 2 GB files. Con la primera, haremos que los ficheros de la máquina virtual ocupen exactamente el tamaño indicado, de forma que dicha cifra quede reservada en nuestra unidad extraíble para este uso. La segunda alternativa divide el archivo del disco duro virtual en ficheros de 2 Gbytes como máximo.

La razón de esto es fácil: si utilizamos discos externos o unidades Flash USB formateadas en FAT32 (lo más normal por cuestiones de compatibilidad con sistemas Windows, Linux y Mac OS), no podremos manejar ficheros de más de 2 Gbytes de tamaño. Marcando dicha opción, podremos crear nuestra máquina virtual en una unidad extraíble formateada en FAT32, que será totalmente compatible con una interminable lista de sistemas Windows y no Windows.

Por último, indicaremos un nombre para el fichero del disco duro virtual, y pincharemos en Finalizar para que termine la creación de la máquina virtual y se genere su archivo en el disco. Si hemos especificado un tamaño grande para el disco virtual, este proceso puede tardar bastante en completarse.

Paso 5

Configura tu máquina virtual

Cuando haya concluido el proceso anterior, veremos cómo a la izquierda de nuestra consola de VMware Server aparece la nueva máquina virtual recién creada. Pinchando sobre ella, se nos mostrará, a la derecha, un resumen de su configuración además de acceso a sus opciones.

Empezaremos por pinchar sobre Edit Virtual machine settings, tras lo que se nos mostrará una nueva ventana. En ella, pulsaremos sobre CD-ROM y, a su derecha, marcaremos Connect at power on. En caso de que vayamos a realizar la instalación de Windows XP desde un CD, habilitaremos la opción Use physical drive, indicando para ello la unidad de CD/DVD de nuestro sistema que leerá el disco. No obstante, si lo que hemos hecho es descargar una ISO de Windows XP, entonces activaremos Use ISO image y anotaremos su ruta completa justo debajo.

Por último, en Ethernet, nos aseguraremos que esta marcada la opción Bridged. Tras ello, pincharemos en OK para volver a la pantalla anterior.

Si pulsamos sobre Start this virtual machine, se iniciará la ejecución de la máquina virtual. Para tomar su control y hacer que las pulsaciones de teclado se ejecuten en dicha máquina, bastará que hagamos clic sobre su pantalla. Para recuperar el control del teclado y ratón en la máquina anfitrión, sólo tendremos que pulsar Ctrl+Alt.

De cualquier modo, al iniciarse la máquina virtual tenemos la posibilidad de acceder a su BIOS con sólo pulsar F2. De esta forma, podremos modificar algunos parámetros básicos o el orden de sus unidades de arranque. Con todo, los valores por defecto son válidos para lo que vamos a realizar.

Paso 6

Instala Windows XP

Una vez arrancada la máquina virtual, configurada y con el CD de instalación (o imagen ISO) insertado, se iniciará la instalación de XP. Nosotros optamos por una imagen ISO de Windows XP Profesional en inglés, aunque el proceso es idéntico.

Lo primero será elegir la unidad de instalación (la C:, que será el disco C: virtual) y el formato rápido, y sentarse a esperar. El resto de pasos son los clásicos de la instalación de Windows: sólo tendremos que insertar los datos que se nos vayan pidiendo. No necesitaremos cargar controladores ni procedimientos complementarios. Una vez que Windows este instalado, podremos comenzar a trabajar con él.

Paso 7

El entorno

Aunque no es imprescindible, sí que resulta muy recomendable instalar las VMware Tools en la máquina virtual. Gracias a ellas, por ejemplo, podremos mover el puntero entre la máquina real y virtual sin necesidad de activar una u otra. Igualmente, cabrá la posibilidad de introducir pulsaciones de teclado con sólo hacer clic sobre su ventana y, sin perder el control de la máquina anfitriona, hacer que funcione el copia/pega entre ambas máquinas.

Pero, por encima de todo, será factible acelerar el rendimiento gráfico para hacer su uso muchísimo más agradable y cómodo. Para ello, una vez que tengamos la máquina virtual con Windows totalmente iniciada, acudiremos al menú VM/Install VMware Tools.

Esto hará que se inicie un proceso de instalación en la máquina virtual, en el que será suficiente con ir pulsando en Next para que sea completado correctamente. Tras reiniciar nuestra máquina virtual, tendremos todas las nuevas funciones perfectamente activadas.

Después de esto, nosotros hemos decidido instalar la suite ofimática Microsoft Office, junto a Acrobat Reader, WinZip y otras pequeñas utilidades para ver y manejar imágenes. Al final, sólo es cuestión de cargar aquellas aplicaciones que realmente nos interesan o vamos a necesitar llevar con nosotros a todas partes.

Paso 8

VMware Player, el instalador clave

Si hemos llevado a cabo todos los pasos anteriores con acierto, ya tendremos creada y totalmente operativa nuestra máquina virtual portátil. Ahora es, pues, el momento de que, si no lo decidimos así al comienzo, volquemos el directorio donde grabamos la máquina virtual con todos sus ficheros hacia nuestra unidad extraíble.

Eso sí, junto con esta carpeta, tendremos que crear otra que, por ejemplo, denominaremos VMware Player. En ella, grabaremos el instalador de esta aplicación (unos 170 Mbytes para la versión Windows). Dicho programa lo podremos conseguir en la dirección web www.vmware.com/products/player/, pinchando sobre Download, y descargando la última versión publicada.

Esta utilidad, disponible para entornos Windows o Linux (para Mac OS habrá que recurrir a VMware Fusion, de pago) nos va a permitir que, tras ser instalada en cualquier PC ante el que nos sentemos, podamos ejecutar directamente desde nuestro disco extraíble la máquina virtual que hemos creado.

De hecho, una vez instalado VMware Player, lo primero que veremos al ejecutarlo son dos opciones. Pincharemos sobre Open y buscaremos en la carpeta correspondiente de nuestra unidad extraíble la máquina virtual que hayamos generado.

Después de abrirla, comenzará su ejecución en un entorno tremendamente sencillo que, básicamente, sólo nos permitirá contar con las funcionalidades de red y ejecución. Aquí, no podremos cambiar la configuración ni ningún parámetro de configuración de los vistos anteriormente.

Paso 9

Un uso sencillo

En todo caso, una vez ejecutada la máquina virtual con VMware Player, y sobre todo si seguisteis nuestro consejo de instalar las VMware Tools, veréis cómo con máquinas medianamente potentes y con una cantidad de memoria RAM aceptable, todo se mueve razonablemente bien, siempre que no pretendamos ejecutar un programa de altos requerimientos hardware.

Además, dentro del disco virtual de nuestra máquina portátil podremos almacenar sin miedo tantos datos como requiramos, teniendo en cuenta que dichos datos nunca serán vistos o pasarán por la máquina anfitriona, algo muy útil en determinados entornos para mantener la privacidad al máximo.

Para el intercambio de información entre la máquina virtual y la anfitriona hay varios métodos. Si hemos cargado las VMware Tools, el más simple es arrastrar entre la ventana real y virtual cualquier documento/carpeta.

En caso contrario, o para acceder a impresoras, la mejor vía es hacerlo por red. Dado que hemos configurado la red en modo Bridged, nuestra máquina virtual tendrá su propia IP y aparecerá en la red como un PC independiente más. De esta manera, podremos acceder a carpetas o impresoras compartidas que pueden estar, perfectamente, en la máquina anfitriona.

Para terminar, al cerrar VMware Player, nuestra máquina virtual se suspende por defecto. Esto quiere decir que la próxima vez que la ejecutemos la tendremos exactamente igual.

Haz copias de seguridad

Lo bueno de las máquinas virtuales es que las copias de seguridad son infinitamente más sencillas que con un sistema convencional, aunque también necesitaremos más espacio libre para realizarlas. La razón es que aquí no nos enfocaremos tanto a salvar datos concretos, sino a guardar directamente toda la máquina virtual. Y es que bastará con salvar todo el directorio completo que almacena los diferentes archivos de nuestra máquina virtual para haber realizado una copia de seguridad íntegra de todo su contenido.

De esta forma, un backup periódico nos ayudará a guardar los datos que almacenemos en el disco virtual y nos permitirá tenerlo operativo exactamente igual que antes de la pérdida de manera inmediata. Para los que más necesitamos de espacio, siempre queda la posibilidad de hacer los backups de los datos contenidos en el interior del PC virtual según el método tradicional: copiando sólo aquellos ficheros importantes en una ubicación de red o unidad de disco externa desde la propia máquina virtual.