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Échale imaginación y monta un PC único gracias al modding

El tambor de una lavadora, una rueda, una moto o el Atomium de Bruselas pueden convertirse en la piel de un equipo informático. Todo vale en el mundo del modding para conseguir un PC llamativo

Modding

24 septiembre 2012

Hace tiempo que los ordenadores dejaron de ser esas cajas rectangulares de color beis que iniciaron a tantos en el mundo de la informática. Cada vez son más los que optan por personalizar su equipo hasta el extremo, de forma que refleje sus gustos, emociones y personalidad. Esa es la única base detrás del arte del modding.

«En el modding no hay una guía al uso a seguir. Esta disciplina es muy extensa y admite cualquier cosa. Existe información sobre cómo hacer tu propia ventana, cómo montar una RL (refrigeración líquida), cómo pintar una torre... pero no hay una base exacta. Hay gente que con poner un cátodo de luz es feliz, mientras que otros se fabrican desde cero sus propias cajas o emplean algún objeto que no está pensado para albergar un ordenador» explica Pablo Pérez, coordinador asociado de Modding de la Campus Party.

El diseño viene de la mano de la imaginación. Si eres un auténtico manitas, no solo a la hora de montar los componentes que has elegido para tu propio equipo (placa base, fuente de alimentación, tarjeta gráfica…), sino también a la hora de fabricar algunos de ellos, por ejemplo, un chasis de madera o utilizar una vieja máquina de escribir para ensamblarlos, solamente tu creatividad acotará el diseño de tu PC.

Esta apuesta por personalizar hasta el extremo un equipo engloba dos pilares: llevar el diseño del PC hasta donde se quiera y aumentar sus prestaciones. Vamos a mostrar un hilo que puedes seguir. No obstante, para entrar con garantías en el modding es «importante disponer de presupuesto, tiempo y creatividad. Para los que empiezan, decirles que no tengan miedo. Internet está lleno de foros, webs y comunidades con ejemplos de cómo iniciarse en este mundo», afirma Pérez.

Los componentes adecuados

El primer paso a dar es la elección de los componentes. En este punto, tienes que saber cuáles son tus necesidades actuales y a medio plazo, ya que así podrás elegir un chasis capaz de albergar las futuras ampliaciones del equipo. No es lo mismo comprar una caja que solo permita incorporar una fuente de alimentación que otra mayor que facilite el montaje de dos, o de un disco duro SSD complementario, o que tenga el hueco necesario para la instalación de un sistema de refrigeración más potente.

Campus Party

Lo ideal es que la caja esté diseñada en formato torre, permita trabajar con placas ATX, tenga cabida para bahías (externas como internas) de 5,25 y 3,25”, así como que reserve su parte inferior para la instalación de una o más fuentes de alimentación. Pensando en el futuro, debería incorporar opciones de ampliación con soporte de tarjetas gráficas de alta gama, mientras el apartado de conexiones tendría que estar formado por puertos USB 2.0 y 3.0, así como por salidas para audio y vídeo. Dependiendo de nuestro presupuesto, necesidades y el rendimiento que queramos sacar, el precio va desde los 100 hasta 300 o 400 euros.

Sin embargo, el que quiera tiene la opción de fabricarse su propio chasis. Con las herramientas propias del modding (dremel, caladora, lijadora, fresadora, amoladora pequeña, decapadora…), será posible crear un chasis de la nada y con los más dispares materiales (madera, metacrilato, metal, fibra de vidrio…); o incluso a partir de otros objetos que no estaban ideados en su origen para albergar una CPU.

«Uno de los equipos sino el que más me ha llamado la atención es el de unos chicos que montaron en la Campus Party de 2006 el Atomium de Bruselas. Cada una de las bolas del monumento (de cuatro o cinco metros de altura) albergaba un ordenador. Y, al año siguiente, el mismo equipo construyó un Tetris gigante en el que cada pieza era un ordenador», recuerda Pablo Pérez.

Campus Party

La refrigeración es clave

Tras elegir los componentes, hay que tener en cuenta un molesto problema: la energía que desprenden estos en forma de calor. Esto se debe a los principios de conducción y convección térmica. La conducción térmica es la transferencia de energía en forma de calor entre dos o más componentes sólidos que están en contacto directo. Por su parte, la convección también supone la transferencia de calor, pero se produce intercambio de materia. Estos son los dos procesos que intervienen en la refrigeración de un PC, ya se lleve a cabo por agua o por aire.

No obstante, el agua es la mejor elección, porque tiene mayor capacidad de conducción del calor. De esta manera, los sistemas deben contar con varios componentes básicos: el bloque de agua (aplicado a los procesadores), el circuito formado por los tubos, la bomba que genera la circulación del líquido, el radiador y los ventiladores que lo enfriarán.

En caso de querer refrigeración extrema, es conveniente emplear placas peltier. Con estos sistemas, conseguimos enfriar el ordenador en su conjunto. Existen kits de refrigeración para el microprocesador que pueden tener un precio desde los 65 hasta los 400 euros. Pero si ya eres todo un experto, puedes optar por comprar los elementos por separado (bomba de agua, tubos…) y crear tu propio sistema de refrigeración.

Modding refrigeración

Además de prestar atención a los sistemas de refrigeración del microprocesador, es conveniente tener en cuenta que todos los componentes que conforman un ordenador están pensados para trabajar en un rango más alto de temperaturas. Los chips de la tarjeta gráfica o la memoria de un equipo pueden alcanzar temperaturas inapropiadas, ya sea porque se sobrecarga de trabajo al componente o porque no haya una circulación de aire adecuada en el interior. Desgraciadamente, la mayoría de fabricantes de PCs no tiene en cuenta estos parámetros y, en la mayoría de los casos, tendrá que ser el usuario el que tenga que resolver estas cuestiones.

El abanico de soluciones pasa por la ventilación por aire, colocando ventiladores extras de diferentes tamaños y colores (debido a la vistosidad que dan a la caja este tipo de componentes). El precio varía según la medida de los ventiladores, pero suelen valer entre 5 y 10 euros para los de una medida de 80 mm y a partir de los 20 euros para los de 140mm.

Otra solución complementaria pasa por los disipadores de calor específicos para cada componente (procesador, chipset, discos duros, tarjetas...). En las páginas del siguiente escaparate, os ofrecemos un par de propuestas de disipadores para tarjetas gráficas, por considerar que es uno de los productos a los que más se les exige. Una de las opciones más baratas son los de cobre, que pueden costar 8 euros. Si ya nos vamos a disipadores más específicos, pueden llegar a costar más de 50.

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