Exprime el hardware de tu PC: trucos para Windows Vista

¿Windows Vista no se lleva bien con alguno de los componentes de tu PC? La mayor parte de los problemas que atañen al hardware tiene una solución sencilla. Y es que Vista nos ofrece decenas de herramientas que nos harán la vida un poco más fácil

Juan Carlos López Revilla

Exprime el hardware de tu PC: trucos para Windows Vista

16 mayo 2008

En este artículo os ofrecemos algunos consejos que os ayudarán a resolver los principales problemas que impiden el correcto funcionamiento de los elementos más conflictivos de vuestro ordenador, así como a sacarle más partido. Aunque Windows Vista incorpora una batería de controladores muy amplia, en algunas máquinas, sobre todo en aquellas que incorporan algún componente algo antiguo, pueden surgir conflictos. No os achantéis. Seguid leyendo y descubriréis que la solución suele ser más asequible de lo que parece.

Truco 1

Implanta un driver más antiguo

Como hemos explicado en numerosas ocasiones, es conveniente mantener los controladores de los componentes de nuestro equipo permanentemente actualizados debido a que las últimas versiones suelen corregir problemas presentes en las precedentes y, además, a menudo el rendimiento del dispositivo mejora. No obstante, en ocasiones la instalación de un nuevo controlador interfiere con otros drivers o con algún componente del sistema operativo, lo que provoca que el dispositivo deje de funcionar o, simplemente, no lo haga correctamente.

Afortunadamente, Windows Vista nos brinda la oportunidad de recuperar el controlador anterior de una forma muy sencilla. Lo único que tenemos que hacer es dirigirnos a Inicio/Panel de control/Administrador de dispositivos y hacer doble clic en el elemento que identifica al dispositivo cuyo driver queremos manipular. Para lograr nuestro objetivo, sólo tenemos que pinchar en el botón Revertir al controlador anterior de la pestaña Controlador alojada en la ventana Propiedades y seguir las instrucciones del asistente.

Truco 2

Resuelve tus problemas de conexión

La flexibilidad y potencia de los enrutadores que empleamos en la actualidad para conectarnos a Internet simplifica mucho la configuración de nuestro ordenador, de hecho, prácticamente no hay que hacer nada desde el sistema operativo. Tan sólo, si nos queremos conectar a una red WiFi protegida, nos veremos obligados a introducir una contraseña. Por esta razón, cuando este proceso no puede llevarse a cabo es probable que la razón estribe en la propia tarjeta de red, sea inalámbrica o Ethernet.

Lo primero que debemos hacer en esta situación es comprobar que el problema no reside en el controlador. Para lograrlo, nos dirigiremos a Inicio/Panel de control/Administrador de dispositivos y haremos doble clic en la entrada que identifica al dispositivo problemático. De existir un problema con el controlador, aparecerá indicado en la pestaña General. Si es así, deberemos bajar la última versión para Windows Vista desde la página web del fabricante y la instalaremos haciendo clic en el botón Actualizar controlador de la pestaña Controlador.

Otra posible causa del problema es que nuestra tarjeta de red haya sido deshabilitada. En este caso, nos dirigiremos a Inicio/ Panel de control/Centro de redes y recursos compartidos y haremos clic en el enlace Administrar conexiones de red alojado en el lateral izquierdo de la ventana. Por último, pincharemos con el botón derecho del ratón sobre el icono del dispositivo de red y seleccionaremos la opción Activar del menú contextual.

La última posibilidad que contemplaremos como posible origen de la incidencia es que sea necesario reiniciar el adaptador, para lo que recurriremos de nuevo al menú contextual del dispositivo (al que accedimos a través del Centro de redes y recursos compartidos). No obstante, en esta ocasión seleccionaremos la opción Desactivar y, después, de nuevo pincharemos en Activar para que el dispositivo reanude su actividad.

Si ninguno de estos consejos nos permite resolver el problema, cabe la posibilidad de que el hardware de la tarjeta de red no funcione correctamente, por lo que habría que cambiarla por otra.

Truco 3

Instala varios monitores en tu PC

Nuestra experiencia nos ha demostrado que la productividad de un usuario se incrementa de forma drástica en determinados entornos si se añade un segundo monitor al ordenador. Los profesionales de la edición de vídeo, el diseño gráfico, la maquetación y, por qué no, los incondicionales de los videojuegos son algunos de estos usuarios. Windows Vista permite instalar ese segundo dispositivo de visualización sin problemas, de hecho, facilita la utilización de más de dos monitores, pero impone algunas restricciones.

La más importante consiste en que el modelo de controlador gráfico que utiliza el último sistema operativo de Microsoft, conocido como WDDM (Windows Display Driver Model), no permite la instalación de más de un driver para gráficos. Esta medida, junto a la ubicación de este componente fuera del núcleo del sistema, incrementa drásticamente la estabilidad del equipo, pero reduce las posibilidades de instalación de varios dispositivos de visualización. Aun así, lo tenemos muy fácil: podemos instalar una tarjeta gráfica capaz de trabajar con varios monitores simultáneamente (algo habitual hoy en día) o bien decantarnos por varias tarjetas que empleen el mismo controlador, para lo que deben tener una GPU del mismo fabricante y, a ser posible, pertenecer a la misma familia.

Truco 4

Controla tu PC al 100%

Windows Vista incorpora un monitor de recursos que nos permite conocer con precisión y en cualquier instante el uso que el sistema operativo está haciendo del hardware de nuestro PC. Aunque está un poco escondido, para iniciarlo sólo tenemos que hacer clic con el botón derecho del ratón sobre una zona vacía de la barra de tareas y seleccionar la opción Administrador de tareas. Después, recurriremos al botón Monitor de recursos… de la pestaña Rendimiento.

Esta utilidad agrupa la información en cinco áreas básicas: introducción a los recursos, CPU, disco, red y memoria. Si desplegamos el primer grupo, veremos cuatro gráficos que muestran de forma muy clara la utilización de la CPU, la memoria, la red y el disco. Si queremos disponer de información detallada, sólo tenemos que desplegar la categoría apropiada. A nuestro juicio, CPU y Memoria resultan especialmente útiles porque muestran datos muy precisos acerca de los procesos en ejecución, como el número de subprocesos que genera cada uno de ellos, el uso medio de CPU, cuánto espacio ocupan en memoria, etc. De esta forma, si alguno acapara más recursos de la cuenta y es prescindible, podemos interrumpir su ejecución. Para lograrlo, tenemos que acudir de nuevo al Administrador de tareas, hacer clic en la pestaña Procesos y, después, en el elemento a detener y en el botón Finalizar proceso. No obstante, es preciso saber para qué sirve un proceso antes de interrumpir su ejecución, pues podría ser necesario para que el sistema operativo o alguna aplicación iniciada por el usuario funcione correctamente.

Truco 5

Problemas con los dispositivos

La información que pone a nuestra disposición Windows Vista en el módulo de administración de dispositivos (al que podemos acceder dirigiéndonos a Inicio/Panel de control/Administrador de dispositivos) resulta muy útil a la hora de diagnosticar qué provoca el mal funcionamiento de un componente o periférico. Desde hace años, la interfaz utilizada por estos últimos dispositivos para conectarse al PC es un puerto USB y, aunque el proceso de instalación es muy simple debido a que con frecuencia no hace falta instalar controladores, en ocasiones surgen inconvenientes.

Lo primero que debemos hacer cuando enlacemos un periférico USB con nuestro ordenador y no funcione correctamente es conectarlo a otro puerto. Como cualquier otro elemento de un PC, el hardware de estos enlaces puede estropearse. Si el problema persiste, accederemos al grupo Controladoras de bus serie universal del Administrador de dispositivos y, después, haremos doble clic en cada uno de los elementos Concentrador raíz USB. Si el sistema operativo carece del controlador adecuado, nos avisará mostrando un mensaje de aviso en la pestaña General. De ser así, tendremos que instalarlo recurriendo al botón Actualizar controlador… de la pestaña Controlador (si el periférico no incorpora un CD o DVD con los drivers siempre podemos descargarlos desde la página web del fabricante).

En ocasiones, la raíz del mal funcionamiento de un periférico USB es la alimentación. Estos puertos suministran la corriente suficiente para que operen correctamente la mayor parte de las llaves y discos duros Flash, pero no otros dispositivos con un consumo mayor de energía. En la pestaña Energía de la ventana Propiedades de los concentradores raíz USB aparece la corriente que es capaz de suministrar cada uno de los puertos (habitualmente no es superior a 500 mA). Si las necesidades del periférico son mayores, tendremos que conectarlo a una toma de corriente eléctrica (esto sucede con los discos duros externos, las regrabadoras de DVD, etc.) o bien a un puerto USB adicional. Y es que algunos dispositivos incorporan un cable con dos enlaces, de forma que emplean uno de ellos para comunicarse con el PC y los dos simultáneamente para satisfacer sus necesidades de alimentación.

Truco 6

ReadyBoost acude en tu ayuda

Esta tecnología permite que podamos usar un medio de almacenamiento extraíble (normalmente una llave de memoria USB) como dispositivo de memoria caché adicional que reduzca los tiempos de acceso a los documentos más utilizados. Las llaves deben disponer de unas características específicas (excelentes tasas de acceso, lectura y escritura), pero, si disponemos de una, al conectarla a nuestro PC podremos utilizarlo para este propósito. Las diferencias de rendimiento no acaban de convencer a todos los analistas, pero, si tenéis un equipo algo corto y una llave suelta, puede que ganéis algo de rendimiento. Si vuestro PC es de última generación, olvidaos de notar un gran impacto.