El hardware imprescindible: Monta tu estudio 3D

La Creación de Contenidos Digitales (DCC) y el CAD son tareas exigentes que consumen grandes recursos de la máquina, por lo que será necesario prestar atención a bastantes elementos para tener éxito sin morir en el intento

Pablo Fernández Torres

El hardware imprescindible: Monta tu estudio 3D

17 octubre 2008

En esta ocasión se pone de manifiesto lo que ya hemos comentado en multitud de ocasiones, aunque con mayor intensidad: si andamos buscando una buena configuración para este tipo de trabajos, deberemos prestar especial atención al equilibrio entre los componentes. De poco serviría, por ejemplo, adquirir el último procesador del mercado para luego no invertir lo suficiente en una tarjeta gráfica profesional que ofrezca ciertas garantías o bien en memoria.

Además, tal y como se encuentra el desarrollo vertiginoso en este sentido, una futura actualización o ampliación de alguno de los componentes supondría tener que adquirir algún otro que habitualmente suele ir de la mano. Volviendo al caso del procesador, deberemos buscar un modelo que disponga de propuestas superiores pero siempre dentro de la misma tecnología. De lo contrario, es probable que dentro de un par de años, por ejemplo, si deseamos cambiar el «micro», también tengamos que hacer lo propio con la placa base y, quien sabe, si también con la memoria.

Paso 1

El procesador

Es de vital importancia disponer de un «micro» lo más potente posible para asumir DCC y CAD. Hay que tener en cuenta que, al manejar grandes volúmenes de datos, el procesador deber responder con rapidez a la hora de realizar los cálculos pertinentes, así como de enviarlos al lugar del sistema correspondiente, como pueda ser el caso de las transferencias con la memoria o la tarjeta gráfica.

Como no podía ser de otra forma, recomendamos modelos basados en cuatro núcleos, ideales para este tipo de labores. Es cierto que la eficiencia de estos procesadores no es exactamente cuatro veces mayor, pero anda cerca. Nuestras propuestas en este sentido se dirigen a los modelos Core 2 Quad de Intel, extremadamente potentes. La alternativa de AMD, los Phenom X4, es más económica, aunque en igualdad de condiciones son ligeramente inferiores en cuanto a potencia y ofrecen un mayor consumo, por lo que también se calientan más.

Paso 2

Memoria

Este apartado puede parecer en un principio de menor importancia, ya que no existe otra alternativa asequible que no sea la utilización de memoria DDR2. En cuanto a la cantidad de ella, un mínimo de 4 Gbytes sería interesante; pero, debido a los precios actuales, nuestra recomendación se sitúa en 6 u 8 Gbytes. Tal vez esta última cifra aumente el presupuesto, pero instalar 6 gigas implicaría utilizar dos módulos de 2 Gbytes y otros 2 de 1 Gbyte, por lo que no quedaría espacio para futuras ampliaciones. En cambio, para obtener 8, añadiríamos 2 módulos de 4 Gbytes.

Sin embargo, un detalle que suele pasar desapercibido es la relación existente entre la velocidad y la latencia de las memorias, que daría para un artículo completo. En esencia, para este tipo de trabajos lo ideal es localizar memorias de gran velocidad (a partir de 800 MHz) y baja latencia (5-5-5-18).

Kingston, por ejemplo, ofrece módulos muy fiables, aunque otros fabricantes como Corsair u OCZ también tienen propuestas interesantes que combinan estos dos factores de forma exquisita.

Paso 3

Subsistema gráfico

En este punto la decisión se complica aún más, toda vez que las tarjetas gráficas enfocadas a juegos no son precisamente la mejor opción para otro tipo de trabajos muy distintos como los llevados a cabo con el diseño 3D o CAD. El caso de la edición de vídeo es diferente, ya que las últimas generaciones de software son capaces de utilizar los motores OpenGL y Direct3D, por lo que uno de estos modelos para juegos de gama alta sí podría servir.

Pero de lo que se trata es de conseguir no precisamente una gran velocidad de proceso, sino fundamentalmente estabilidad. Para ello, tenemos los modelos profesionales, tanto de NVDIA con su gama Quadro, como AMD ATI y la serie FireGL.

Son dos las características principales que ofrecen estos modelos. Los chips que gobiernan las tarjetas son habitualmente los mismos que los incorporados en las de consumo, con la diferencia de que se ha reducido visiblemente la frecuencia de proceso.

Por otro lado, los controladores que ofrecen los fabricantes están mucho más depurados e implementan configuraciones verticales expresamente ideadas para trabajar con determinados programas, como 3ds Max, AutoCAD, Maya... Gracias a ellas, los desarrollos con aplicaciones 2D y 3D son mucho más fluidos y se llevan a cabo con mayor precisión. Los nombres propios para este apartado bien pudieran ser las PNY Quadro FX 3700 o FX 5600, así como los modelos ATI FireGL V5600 o V8600.

No obstante, los que estén interesados deberán prestar especial atención a los inminentes lanzamientos de ambas compañías, que prometen resultados muy superiores en este tipo de aplicaciones.

Paso 4

La placa base

Existen modelos que están diseñados específicamente para este tipo de configuraciones, pero no nos centraremos en ellos, ya que son soluciones mucho más verticales y caras. En lo que habrá que prestar especial atención es en la compatibilidad con el resto de componentes (sobre todo procesador y memoria), ya que las placas de gama media ofrecen las prestaciones suficientes como para no reproducir ningún cuello de botella.

También la conectividad es importante, por lo que no estará de más poder contar con FireWire (para conectar una posible cámara de vídeo), así como eSATA, ideal para utilizar unidades externas de almacenamiento. En este sentido, Gigabyte ofrece buenos modelos, pero también Asus o MSI aportan propuestas interesantes.

Paso 5

El sistema de almacenamiento

De igual forma que los trabajos de edición de vídeo o 3D/CAD manejan procesan grandes volúmenes de información, también los almacenan en los discos duros. El render de una secuencia en 3D a máxima calidad puede necesitar gigas y gigas de espacio libre, por lo que será conveniente contar con discos de gran capacidad. Varios de ellos a ser posible. Hablar de 2 Terabytes en total no es algo descabellado.

Lo que sí es importante es que utilicemos, al menos, un disco dedicado a los procesos pertinentes, tanto para la caché y ficheros temporales como para cualquiera relacionado con el proyecto a realizar. Deberemos fijarnos en los tiempos medios de acceso, cuanto más bajos mejor, a ser posible que no superen los 15 ms.

Paso 6

La pantalla

Aprovechando el tirón de la tecnología TFT y la reducción de precios de los modelos de gran formato, lo ideal es hacerse con los servicios de una pantalla a partir de 20 pulgadas, que ya disponen de una resolución de 1.680 x 1.050 píxeles. De este tamaño habría que pasar a las de 24 pulgadas (1.920 x 1.200 píxeles), ya que en las de 22 se mantiene la misma resolución a costa de aumentar el tamaño del píxel.

Paso 7

Unidades ópticas

La alta definición de vídeo y en especial el Blu-ray Disc obliga a disponer de una unidad grabadora en este formato. Es cierto que también se podrá adquirir más adelante y cambiarla por la actual, pero tampoco está de más comenzar a realizar pruebas de grabación sobre soportes de este tipo para mantener nuestros proyectos a la vanguardia. Además, sus precios comienzan a ser asequibles. Aunque estos modelos también son capaces de grabar CD/DVD, es aconsejable disponer de otra unidad para ello para no sobrecargarla demasiado y reducir su vida útil.

Paso 8

La Alimentación

No podemos terminar este repaso sin hablar de otro de los elementos de gran importancia no sólo en esta clase de ordenadores, sino en cualquier otra. La fuente de alimentación es la que se encarga de suministrar la corriente eléctrica a cualquiera de los componentes, por lo que, cuanto mejor sea ésta, más posibilidades tendremos que alargar la vida del equipo.

No deberemos dudar, por tanto, en desembolsar algunos euros más; ya no tanto en una mayor potencia, sino en una mayor calidad de los componentes utilizados para ensamblar la fuente. Este detalle también incide en un mayor silencio cuando estamos trabajando.

Workstations portátiles

Dentro del campo de los equipos portátiles existen configuraciones que, sin llegar a ser lógicamente tan potentes como un sobremesa, sí ofrecen notables capacidades de proceso, siendo ideales sobre todo para aquellos profesionales que por motivos de trabajo necesitan desplazarse o simplemente tener disponibles sus proyectos tanto en la oficina como en el hogar.

Las características comunes en estos equipos son una elevada resolución de pantalla, una tarjeta gráfica profesional integrada y una buena cantidad de memoria. Lógicamente, también incorporan procesadores de última generación y discos duros que pueden superar los 200 Gbytes.

No obstante, la característica principal de estos elementos es las revoluciones por minuto que son capaces de alcanzar: 7.200 rpm. Al disponer de lo último en tecnología, sus precios no son económicos, por lo que fácilmente pueden rondar los 2.000 euros. Es el caso de equipos como el Dell Precision M3600 o el HP Compaq 8710w.