Impresión fotográfica: en busca de la perfección

Imprimir fotos en casa es la forma más inmediata de obtener copias sin tener que recurrir a un servicio de revelado. Todas las impresoras de chorro de tinta modernas tienen la posibilidad de imprimir fotografías, pero no todas son capaces de ofrecer la misma calidad

Redacción

Impresión fotográfica: en busca de la perfección

21 agosto 2007

En este artículo mostraremos los trucos más importantes para que la impresión de fotos mediante una impresora de chorro de tinta sea lo mejor posible. Si seguimos estos consejos y tenemos la precaución de utilizar materiales de calidad, las copias que realicemos no tendrán nada que envidiar a las profesionales.

Paso 1

Descarga de las fotos

Para la descarga de las fotos al ordenador o a la impresora, si esta admite conexión directa a través de protocolos como el PictBridge, es recomendable siempre utilizar un lector de tarjetas. De esta forma no tendremos encima de la mesa más cables con los que podremos tropezar, y por otro lado no tendremos que enchufar la cámara a la corriente o descargar su batería. Hay que tener en cuenta que algunas impresoras con sistemas de impresión directa sólo admiten la conexión directa a la cámara y no disponen de lector de tarjetas incorporado. En ese caso no tendremos más remedio que utilizar el cable. Es conveniente copiar las imágenes al disco duro del ordenador antes de empezar a tratarlas y almacenarlas en una carpeta en la que figure la fecha en la que hemos tomado las fotos. Una vez descargadas las fotos al ordenador, ajustaremos los niveles como hemos explicado en un artículo anterior y haremos todas las modificaciones que consideremos oportunas.

Paso 2

El tamaño correcto

En primer lugar tenemos que tener en cuenta que, dependiendo de la resolución de la foto, podremos realizar copias de menor o mayor tamaño. Aunque en el monitor pueda parecer que la imagen tiene resolución suficiente, hay que tener en cuenta que la densidad de puntos de una pantalla es muy inferior a la de una impresora fotográfica. Por ejemplo, una fotografía tomada con una cámara de 3 megapíxeles (sin interpolar), es decir, típicamente de 2.048 x 1.536 puntos, puede imprimirse con una buena calidad (300 dpi) a un tamaño de 13 x 17,3 cm. Esa misma imagen, impresa en un folio Din A4 (21 x 29,7 cm) no tendría suficiente calidad. Para imprimir en A4 con calidad, la foto debería tener una resolución mínima de 8 megapíxeles.

Para saber qué resolución tiene una fotografía en programas como Photoshop o Photoshop Elements pulsaremos las teclas Ctrl+ Alt+I. El programa nos mostrará qué tamaño tiene la imagen según la densidad de puntos que necesitemos. La densidad de puntos para imprimir es de 300 ppp o dpi. Un dato importante es que aunque la impresora muestre en su información técnica que es capaz de imprimir con una densidad de puntos de 2.400 dpi o superior, eso no quiere decir que nuestra copia vaya a salir peor. Esa densidad de puntos adicional se empleará para imprimir tramas de color más finas y por lo tanto mejorar la calidad de impresión del color. Es aconsejable imprimir con dispositivos que ofrezcan resoluciones de como mínimo 600 x 600 puntos por pulgada.

Paso 3

Prepara la impresora

Antes de disponernos a imprimir, es necesario comprobar que la impresora está en condiciones para poder hacerlo. En primer lugar comprobaremos que el nivel de tinta es suficiente. La impresión de fotografías consume mucha más tinta que la de cualquier otro tipo de documentos y podemos llevarnos una sorpresa en mitad de una impresión. La mayoría de las impresoras incluyen en el propio controlador un sistema para comprobar el nivel de tinta. También es posible que la impresora no esté correctamente calibrada para la impresión de fotografías. Suele ser habitual si no solemos utilizarla para estos fines.
Al igual que con el nivel de tinta, los fabricantes incluyen en muchas ocasiones un programa para la calibración del color en el propio controlador de la impresora. Para acceder a ambas funciones, accederemos al botón Inicio en el escritorio y una vez desplegado el menú haremos clic en impresoras y faxes. Una vez localizada la impresora, accederemos a sus propiedades pulsando sobre el icono con el botón derecho del ratón. A continuación pulsaremos en preferencias de impresión y localizaremos la pestaña donde se encuentra el apartado llamado Herramientas o Servicios. Es ahí donde encontraremos tanto la calibración de color como el nivel de tinta. Entre las herramientas también contaremos con la activación del ciclo de limpieza de los cabezales. Es bastante necesario activarlo si la impresión presenta bandas o imperfecciones o si hace mucho que no utilizamos la impresora.

Paso 4

Prepara el papel

En primer lugar tendremos que elegir el papel adecuado a la impresión que vamos a realizar. Si no necesitamos una copia de alta calidad, podemos utilizar un folio normal. Sin embargo, hay que procurar que el gramaje del mismo sea lo suficientemente alto, pues la impresión de fotografías hace que el papel se empape de tinta y si éste no es lo suficientemente resistente o grueso el resultado puede ser desastroso. Si queremos un resultado cercano al revelado fotográfico, es necesario adquirir papel especial para este tipo de tareas. Lo más habitual es comprar paquetes de papel de formato 10 x 15. También en este caso el gramaje es muy importante, por lo que será bueno comprobarlo en la caja.

Una vez elegido el papel hay que colocarlo en la impresora teniendo la precaución de colocar la parte brillante o sin marca de agua del lado en el que se imprimirá (normalmente boca abajo). Hay que intentar no tocar la parte donde se depositará la tinta porque en caso contrario es posible que la tinta no lo haga correctamente. Finalmente hay que acudir nuevamente a las preferencias de impresión y elegir el papel más adecuado para que la impresora utilice la cantidad de tinta precisa para ese tipo de soporte.

Paso 5

Imprime

Aunque es posible imprimir desde el programa de retoque que estamos utilizando, es recomendable utilizar simplemente el explorador de Windows para lanzar las copias. De esta forma el controlador de la impresora será el que maneje todos los parámetros sin interferencias del software que estamos utilizando. En primer lugar localizamos la fotografía que nos interesa con el explorador de Windows.

Será tarea sencilla si las hemos clasificado por carpetas y fechas. A continuación nos aseguraremos que las visualizamos como tira de imágenes haciendo clic en la opción Ver del menú superior y escogiendo la opción Tira de imágenes. Una vez en este formato elegimos la foto a imprimir con un solo clic. Luego escogemos en el menú que aparece en la parte izquierda de la ventana la opción Imprimir esta imagen. Se pondrá en marcha el asistente de impresión que nos permitirá configurar las últimas opciones de la impresora. Así que activamos Preferencias de impresión para comprobar que los parámetros de papel y de tinta son correctos. Si el controlador de la impresora realiza correcciones, lo mejor es desactivarlas para que no interfieran con la copia. Luego elegiremos el método de impresión correcto, fotografía sin bordes, y pondremos en marcha el proceso de copia.

Paso 6

Prueba y error

Es muy probable que las primeras veces que imprimamos fotografías las primeras copias no salgan como esperábamos. Es importante comprobar qué errores hemos cometido (colores, encuadre, brillo...) para poder corregirlos en el ordenador. Si el color con el que se ha impreso la foto no se corresponde con lo que hemos editado en pantalla, es posible que la curva de color escogida para visualizar las fotografías no tenga relación con la de la impresora. Para comprobar qué curva de color utiliza la impresora podemos acceder a sus propiedades. Si lo que notamos son defectos de impresión, entonces puede que tengamos que calibrar los cartuchos de color o realizar una limpieza de cabezales.

En cualquier caso, es recomendable emplear el tiempo necesario para ajustar la impresión de la primera foto, ya que lo más probable es que si solucionamos el problema para la primera copia, las siguientes tengan mejor calidad. Una vez la copia sea de nuestro agrado, hay que tener la precaución de no tocar la parte impresa, aunque la tinta sea de secado rápido. Una vez seca es conveniente que la conservemos alejada de la humedad y en un lugar en la que no le dé la luz, para evitar que se deterioren los colores.

Formatos especiales

Además de las impresiones en formato tradicional, es posible imprimir en casa pósters o copias de fotografías en formato panorámico. En ocasiones el propio controlador de la impresora permite realizar este tipo de trabajos, pero lo más habitual es que tengamos que descargar un programa específico para hacerlo. Para la composición de ambos formatos es necesario imprimir varias hojas y pegarlas según unas guías que imprime el propio programa. Para la impresión de copias en tamaño poster podemos utilizar los programas The Big Picture (the-big-picture.softonic.com) o Posteriza (www.posteriza.com). Para la impresión de fotos panorámicas se puede utilizar el popular visualizador y organizador de imágenes Irfanview (www.irfanview.com) o un programa específico como Hugin (hugin.sourceforge.net).