Paso a paso

Incrementa la capacidad de tu PC con una segunda unidad

Combinar el rendimiento de un dispositivo SSD con la capacidad de un disco magnético es muy apetecible. Te enseñamos a elegir, instalar y configurar una unidad Flash adicional

Enrique Sánchez rojo

Apertura almacenamiento datos internet

15 enero 2013

Combinar el rendimiento de un dispositivo SSD con la capacidad de un disco magnético es muy apetecible. Te enseñamos a elegir, instalar y configurar una unidad Flash adicional.

Mejorar las prestaciones de un PC de sobremesa es relativamente fácil apoyándose en tres puntos: optimización del sistema operativo, la memoria RAM y el disco duro. En el primer caso se trata de los habituales ajustes de software que hemos abordado en otras ocasiones en PC Actual, mientras que la memoria es probablemente una de las ampliaciones o mejoras más habituales. Ahora bien, al sistema de almacenamiento apenas se le presta atención, salvo que nos quedemos cortos de espacio y comencemos a pensar en instalar una unidad de mayores dimensiones.

La velocidad de lectura y escritura es, sin duda, el cuello de botella más grande que tiene un PC a la hora de ejecutar cualquier tipo de tarea que requiera el uso de información almacenada en este soporte. Por ello, os proponemos una manera relativamente económica de mejorar vuestro equipo con un esfuerzo no demasiado grande.

Se trata de instalar una unidad SSD como disco duro principal, donde básicamente estará almacenado el sistema operativo y el archivo de intercambio, dejando la unidad magnética que ya tenéis como disco secundario donde instalar aplicaciones de poco uso y, por supuesto, guardar todos vuestros archivos de datos.

Comenzaremos por lo más básico (elegir la unidad SSD), y continuaremos viendo cómo podemos instalar, configurar y poner a punto el nuevo esquema de almacenamiento híbrido para nuestro equipo con todas las garantías.

NIVEL:INTERMEDIO

El material que necesitas

El disco SSD

La idea es montar una unidad SSD de bajo coste como disco de arranque ultrarrápido para el sistema, el archivo de intercambio y las aplicaciones más comunes. Por ello, lo primero que tendremos que hacer es comprar uno de estos pequeños discos duros.

En tiendas on-line de componentes podemos comprar propuestas como uno de los nuevos SanDisk ReadyCache de 32 Gbytes (el utilizado para este práctico) por unos 50 euros, o irnos a por una unidad de 64 Gbytes por unos 100 euros. Si andamos justos de presupuesto, podremos apañarnos con 32 Gbytes, pero si podemos permitirnos la unidad de 64 Gbytes, mucho mejor, pues tendremos más posibilidades sobre todo a la hora de instalar las aplicaciones.

Almacenamiento segunda unidad 1

Por último, es importante recordar que en el mercado tenemos discos SSD de capacidades de hasta 512 Gbytes y prestaciones mucho más elevadas, aunque aún a precios realmente altos. Pero el objetivo de este práctico es que, gastando poco, disfrutemos de la velocidad de esta tecnología para los archivos de uso más frecuente e intensivo. Por ello, no nos plantearemos comprar nada profesional o que supere los 64 Gbytes, salvo que queramos gastar dinero de más. Para almacenar todos nuestros datos ya tendremos la unidad magnética, con lo que aquí la capacidad no es la prioridad.

Por último, si queremos afinar al máximo siempre podemos buscar en portales de compra y venta, como eBay. Con paciencia quizá podamos encontrar un disco SSD a menor precio. Lo bueno de estas unidades es que, a diferencia de las magnéticas, el hecho de que hayan sido usadas no debe preocuparnos, pues su desgaste es ínfimo frente a las tradicionales.

Adaptador y cables

Otro punto a tener en cuenta es el que atañe a la instalación física del disco en el interior de nuestro PC. Como las unidades SSD son de 2,5” y las bahías internas de la caja están diseñadas para discos de 3,5”, es recomendable buscar un adaptador para poder atornillar el disco SSD a la caja de manera correcta. Podremos localizarlos en tiendas de electrónica e informática especializadas, o en tiendas de componentes on-line, y su precio no suele superar los 10 euros.

De manera adicional, necesitaremos un cable Serial ATA para conectar el disco SSD y asegurarnos de que la fuente de alimentación tiene libre al menos una toma de corriente para discos SATA.

Almacenamiento segunda unidad 2

En el primer caso, si compramos el disco SSD en caja es más que probable que venga con un cable incluido. Si no, podremos conseguir uno en cualquier tienda de informática, e, incluso, en grandes superficies de electrónica. Respecto a la alimentación, si no tenemos más tomas de corriente libres podemos comprar por unos pocos euros cables duplicadores que nos permitan ampliar el número de conexiones.

El sistema operativo

A nivel software, el único requisito que necesitaremos es disponer de un DVD con el sistema operativo listo para instalar. En el caso de que tengamos un PC de marca que trajese el sistema pre-instalado en el propio disco duro, tendremos que asegurarnos de que hemos generado un DVD de recuperación a través de la utilidad correspondiente, que suelen integrar los fabricantes. En caso de duda, consulta con el fabricante del equipo, pues debería poder facilitarte ese DVD o la posibilidad de crearlo tú mismo.

En el caso de que hayamos instalado el sistema a posteriori y tengamos el DVD original, todo estará arreglado. En ambos casos no debe preocuparnos el cambio de hardware pues, aunque la activación de Windows detecta que algo ha sido cambiado en el equipo, suele aceptar sin problemas el cambio de la unidad de disco. A las malas, bastaría con llamar al número gratuito de Microsoft y explicar que estamos reinstalado el sistema tras cambiar la unidad de disco debido a un fallo. Nos proporcionarán la clave de activación sin problemas.

Almacenamiento segunda unidad 3

Prepárate para instalar la unidad SSD

1. La instalación física

Comenzaremos por abrir la caja de nuestro PC de sobremesa y localizar alguna bahía libre para instalar el disco duro. Si tenemos alguna de 3,5” libre junto al disco magnético, será la mejor opción. Si no tenemos bahías de 3,5” libres, siempre podremos recurrir a una de 5,25”, para las que también podemos encontrar adaptadores. No obstante, lo problemático aquí es comprobar que los cables, tanto el de datos como el de alimentación SATA, llegan sin problemas hasta la nueva unidad. Muchos cables SATA son especialmente cortos, por lo que conviene tener presente este aspecto.

Como siempre, os recordamos que es importante elegir bien los tornillos con los que fijaremos el disco al adaptador o chasis. Si hemos comprado un adaptador, lo más probable es que traiga tornillos. Pero si no los tenemos, buscad en una tienda de informática o electrónica tornillos específicos para ordenador, pues una rosca o longitud no adecuada dañará el chasis del disco irremediablemente.

Almacenamiento segunda unidad 4

Para terminar, un detalle interesante: dado que estamos montando un SSD y que son inmunes a la posición en que se coloquen, a las vibraciones, golpes, movimientos, etc. si no tenemos bahías libres o no contamos con un adaptador adecuado, no debemos preocuparnos mucho. Podríamos colocar un SSD dentro de la caja en cualquier parte donde no moleste (ojo, eso sí, al flujo de aire de la refrigeración para que no se sobrecaliente).

2. Conecta los cables

Una vez colocado el disco en su ubicación definitiva, llega el momento de conectar el cableado. Los conectores de datos y alimentación que van al disco duro no tienen ningún misterio, pues, aunque su formato es similar, el de alimentación es mucho más ancho que el de datos, por lo que es imposible equivocarse o conectarlo en el lugar adecuado.

Con el cable SATA de datos que va a la placa ocurre lo mismo: solo podremos conectarlo a una conexión SATA, que, además, va con una postura determinada. Eso sí, es importante fijarse en el serigrafiado de la placa. Por lo general, junto a cada conector SATA tendremos un número asignado a cada uno de ellos.

Almacenamiento segunda unidad 5

Nuestro consejo es conectar al SATA 1 el nuevo disco SSD y dejar el SATA 2 en adelante para conectar el disco magnético, la unidad óptica, etc. En la práctica podremos conectarlo a cualquiera, pero a la hora de configurar el orden de arranque y la unidad de inicio predeterminada es más cómodo colocar este nuevo disco en el primer conector.

3. Configura la BIOS

Para terminar, nos queda visitar la BIOS de nuestro equipo y asegurarnos de que tenemos marcada como unidad de arranque por defecto el nuevo disco SSD. Si hemos utilizado el puerto SATA 1 para conectarlo, como indicábamos en el paso anterior, probablemente aparezca en la BIOS como la unidad de arranque, aunque no está de más comprobarlo.

Para ello, accederemos a la BIOS de la máquina (pulsando la tecla Supr, F2, F10, etc. según el fabricante), y buscaremos la sección de arranque, donde aparezcan listadas todas las unidades de la máquina. Aquí nos tendremos que asegurar de que el primero es el nuevo disco SSD. En caso de que no sea así, lo cambiaremos, generalmente utilizando las teclas + y -, aunque en cada BIOS es diferente.

En el caso de las BIOS Phoenix, una de las más habituales, tendremos que acudir al menú Boot, donde veremos el listado de unidades y donde podremos utilizar las teclas antes mencionadas para ajustarlas.

Almacenamiento segunda unidad 6

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