Especial Práctico

Intenta arreglar tú mismo la tarjeta gráfica

Las GPUs inciden en el rendimiento de un PC de una forma más directa que hace unos años. Y es que ya no sirven solo para acelerar los juegos, sino también las aplicaciones multimedia y de cálculo intensivo

Artemio Revilla

Práctico arreglar tarjeta gráfica

6 junio 2013

Las GPUs inciden en el rendimiento de un PC de una forma más directa que hace unos años. Y es que ya no sirven solo para acelerar los juegos, sino también las aplicaciones multimedia y de cálculo intensivo.

En los últimos cinco años, se han incrementado de forma drástica la complejidad y la capacidad de procesamiento en paralelo de los procesadores gráficos. De hecho, su evolución rivaliza con la de los microprocesadores de propósito general, lo que les permite codearse en la actualidad con ellos en escenarios en los que se ejecutan aplicaciones de forma simultánea.

La puesta a punto de la lógica gráfica no es sencilla. Sacar el máximo partido a su capacidad de procesamiento exige unos conocimientos al alcance casi exclusivamente de los entusiastas de los juegos. Por fortuna, AMD y NVIDIA están consiguiendo que sus controladores sean cada vez más estables y asequibles, de manera que incluso los usuarios menos duchos puedan intuir qué deben hacer para mejorar la calidad de sus gráficos.

La finalidad de este práctico es ayudaros a resolver con eficacia las incidencias que con mayor frecuencia lastran el correcto funcionamiento de vuestra tarjeta gráfica. Y es que, una vez más, los usuarios tenemos un margen de maniobra lo suficientemente amplio para resolver buena parte de los problemas con los que nos topamos.

1. Atención a las soldaduras frías

Aunque, por fortuna, no es uno de los problemas más frecuentes con los que solemos toparnos, en ocasiones, el malfuncionamiento de una tarjeta gráfica se debe a la soldadura debilitada de uno o varios contactos de la GPU. Se trata de un problema grave, que suele provocar que no aparezca ninguna imagen en la pantalla de nuestro monitor, debido a que el procesador gráfico no establece una comunicación correcta con la placa de circuito impreso.

Si vuestra tarjeta gráfica no funciona, habéis descartado cualquier otra razón y creéis que su origen es una soldadura debilitada, os animamos a intentar el procedimiento de sobrecalentamiento empleando una pistola de calor. Es posible comprar este accesorio por 20 o 30 euros (según los modelos) en muchas tiendas de electrónica o bricolaje.

Las pistolas de calor parecen una pequeña taladradora, pero, como ya nos indica su propio nombre, sirven para proyectar un haz de calor muy intenso y localizado, capaz de superar notablemente los 100 grados centígrados. Por esta razón, nos vemos en la obligación de insistir en la necesidad de no abordar esta tarea a menos que estéis convencidos de que es vuestra última opción. No os garantizamos que logréis resolver vuestro problema, pero, con frecuencia, funciona. Y no solo con tarjetas gráficas, sino también con las placas base de los ordenadores portátiles y las consolas de videojuegos.

Práctico arreglar tarjeta gráfica 1

Como el calor emitido por la pistola podría dañar la superficie, lo más recomendable es colocar la tarjeta gráfica encima de una superficie que no sea metálica. Por ejemplo, se puede emplazar la tarjeta sobre una tabla de madera que no necesitemos en el futuro. A continuación, colocad en la pistola, si la tenéis, una boquilla que estreche la tobera para proyectar el calor con más precisión.

Después, encendedla y aplicad calor sobre la GPU empleando la potencia mínima, que suele ser ligeramente inferior a los 100 grados. Inclinad la pistola para expulsar el calor lo más cerca posible de la base del procesador gráfico, y realizad movimientos circulares alrededor del chip durante 3 o 4 minutos. Dejad que la tarjeta se enfríe y, cuando podáis tocar la superficie de la GPU sin quemaros, instaladla de nuevo en vuestro ordenador y encendedlo. Si no funciona, repetid este proceso de nuevo, pero incrementando ligeramente la temperatura de la pistola.

En algunos foros de Internet, podéis encontrar los testimonios de usuarios que han logrado reparar sus tarjetas gráficas y las placas base de sus consolas sobrecalentándolas. Para ello, las introducen durante unos minutos en un horno convencional, de los que empleamos para cocinar alimentos; y otros las envuelven en tela y las ponen en marcha para anular la disipación de calor y provocar el buscado sobrecalentamiento.

El objetivo es el mismo que pretendemos al emplear la pistola, solo que, con estos dos procedimientos, el calor se aplica a toda la placa de circuito impreso de una forma menos localizada, por lo que podríamos dañar algún otro componente, como los condensadores.

2. Cómo estabilizar la tarjeta

Para aquellos usuarios que practiquen el overclocking y no consigan estabilizar su tarjeta gráfica, o mejorar su rendimiento después de haberla forzado, lo más conveniente es instalar un sistema de refrigeración líquida. Esta solución puede resultarles muy ventajosa para disipar con más eficacia el calor que liberan las CPU y GPU, lo que, además, permitirá dilatar su vida útil.

La integración de este componente en un PC no es difícil. Grosso modo, habrá que instalar el circuito de tubos por el que fluirá el líquido refrigerante, los nuevos disipadores para ambos procesadores, la bomba que conseguirá que el líquido circule y el radiador que permitirá que el calor pase de este último al aire por el efecto de convección.

Práctico arreglar tarjeta gráfica 2

La mayor parte de los fabricantes de soluciones de refrigeración contempla en su catálogo equipos de refrigeración líquida. Gigabyte, Thermaltake, Swiftech y Asetek son solo algunos de ellos. Pueden comprarse en muchas tiendas de componentes informáticos desde unos 40 euros.

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