La magia del cine, un montaje

Es la hora de trabajar con el material que hemos traído grabado de las vacaciones. Con el montaje, podremos recrear espacios y momentos que creíamos irrepetibles, pero, ojo, la edición no hace milagros y, por tanto, no se arreglan los grandes errores de la realización

Antonio Caldeiro Navas

La magia del cine, un montaje

6 junio 2008

Por eso, son tan importantes las salvedades tratadas en entregas anteriores a la hora de grabar un vídeo. Empezando por una mínima planificación de lo que queremos y pasando por una pizca de dedicación en la grabación, el proceso de edición será la culminación más creativa de un trabajo bien hecho y organizado. Por supuesto que cabe la improvisación, pero no las sorpresas desagradables. Y lo decimos porque acabarás dándote cuenta de que existe una diferencia notable entre trabajar con un buen material y tratar de salvar cuatro o cinco fragmentos «aceptables» de una cinta de 60 minutos.

Paso 1

Las 5 funciones del montaje

A través del trabajo de montaje se obtienen los resultados finales de nuestros vídeos, quizás la única solución para almacenar películas familiares que garanticen el entretenimiento de todos. La primera función del montaje tiene un poco que ver la estructura del vídeo. Cuando hacemos la película de algún evento (una fiesta, un viaje, etc.), además de crear un recuerdo, intentamos contar una historia, y lo hacemos a través de las imágenes que tomamos. Al editar nuestro vídeo estaremos decidiendo cómo está estructurada la narración de nuestra historia.

También estaremos recreando un tiempo y un espacio. Esto último tiene mucho que ver con la planificación y nuestra idea del rodaje, ya que recrearemos los espacios y trataremos de ubicar los acontecimientos en un lugar que quedará explicado con los planos escogidos a la hora de grabar. Un buen ejemplo de ello es mostrar una escena, por ejemplo, en un bar de Berlín, ciudad que puede quedar contextualizada introduciendo un breve plano tomado en un lugar muy conocido que sitúe rápidamente al espectador.

En cuanto al tiempo, hay que hablar de ritmo. El ritmo de una película vendrá determinado por la duración de los planos y la acción que se desarrolle en ellos, ya que no es lo mismo 30 segundos de un plano fijo del mar, que 30 de panorámica con la voz de tu prima contando una anécdota tronchante. Y aquí viene el primer y más importante consejo a la hora de editar: no todo lo que grabaste es imprescindible; es más, casi todo es prescindible. Así, debemos perder el miedo a cortar los planos, hacer un filtro y eliminar los peor encuadrados o repetitivos y quedarnos con lo más representativo. Con planos cortos (entre cuatro y seis segundos) y diferentes, lograremos una aceleración del ritmo y evitaremos el sopor de nuestro público.

Ya sólo quedará lo más divertido, dar el acabado y ornamentar. Estas dos últimas funciones nos permitirán teñir la película del color que queramos, añadirle filtros o numerosos efectos modernistas como el Picture in Picture (dos o más planos sobre la misma imagen), textos o transiciones originales entre planos y muchas otras posibilidades.

Paso 2

Las herramientas

En el mercado existen multitud de programas de edición asequibles, de todas las gamas y adaptables a todos los niveles de experiencia. Podremos escoger desde Windows Movie Maker, de serie en todas las versiones de este SO, hasta aplicaciones profesionales como Adobe Premiere o Avid, este último propio del entorno Mac y el más extendido en producción de cine, televisión y publicidad. No obstante, para empezar, podemos recurrir a lo más sencillo, se trata de programas muy limitados que pronto se nos quedarán pequeños. Por poco dinero (en torno a 90 euros), podremos hacernos con herramientas tan eficaces como el conocido Pinnacle Studio 10 o Adobe Premiere Elements, versión de consumo de la antes mencionada y que es la que hemos escogido para explicar las posibilidades generales del mundo de la edición doméstica.

Además, necesitaremos otros requisitos de hardware como una RAM generosa (recomendable al menos 2 Gbytes), un procesador lo más potente posible y espacio suficiente en nuestros discos duros. Recuerda que cada hora de vídeo capturado puede sobrepasar los 9 Gbytes. Y, por último, recuerda que para transferir los vídeos al PC tendrás que contar con una tarjeta gráfica con entradas FireWire.

Paso 3

Un paseo por la interfaz

Todos los programas de edición doméstica comparten una filosofía similar. Por tanto, lo que expliquemos del que hemos elegido, Premiere Elements, puede servir con sus variaciones en otras aplicaciones. Nuestro espacio de trabajo contará con tres zonas fundamentales. Una es la llamada Timeline, situada en la parte inferior de la pantalla, y será la sección que representa nuestra edición. A ella, iremos bajando los clips de vídeo y audio que queremos editar, pudiendo alterar su orden y duración y aplicarles distintos efectos. Consta de varias pistas de vídeo y audio cuya posición supondrá una jerarquización de unas capas sobre otras en el caso de la imagen (las pistas superiores taparán a las situadas más abajo). En el centro de la pantalla tenemos la ventana de previsualización y, a su izquierda, un menú con diferentes pestañas desplegables que nos mostrarán los medios disponibles, es decir los archivos de audio y vídeo, sus efectos y la tituladora.

Por último, en el lado derecho dispondremos de tres menús imprescindibles. Con Image control podemos retocar los valores de brillo, saturación y contraste de cada clip por separado; con Motion es posible girar la imagen y variar la escala y la posición del cuadro; finalmente, Opacity nos permite hacer fundidos de entrada y salida a cada clip, ya sea de vídeo o audio.

Paso 4

La captura

Para empezar, bastará con conectar la cámara con el cable FireWire, encenderla e ir a la opción de captura del software. Desde la aplicación, elegiremos la ruta en la que volcaremos los brutos y podremos controlar la cámara de manera remota para colocar la cinta en el punto deseado. Aunque la mayoría de aplicaciones traigan predeterminadas las opciones correctas de captura, es posible que cuando vuelques un vídeo a tu PC tengas problemas con la imagen o el audio. Si es así, entra en el menú Opciones generales de captura y selecciona el modo DV PAL (sistema europeo), 720 x 576 (en dimensiones) y proporción 4:3. Para audio, la opción de mayor calidad es la de 48.000 Hz.

Por si fuera poco, este tipo de programas cada vez aceptan más tipos distintos de formatos de vídeo (FLV, MPEG, MOV…), lo que multiplica por mil las posibilidades de mezclar archivos de diferentes fuentes. Entre las opciones del menú encontrarás Import, desde donde podrás importar vídeos, imágenes, música, etc. desde otras fuentes.

Paso 5

Visionado y estructura

Una vez que tengas tus vídeos y demás archivos en la galería de Media te recomendamos hacer un visionado del material disponible, algo fácil si el programa (como en este caso) que utilizas divide tu captura por escenas corte a corte. De esta manera, nos familiarizaremos con lo que tenemos, nos vendrán las primeras ideas y eliminaremos aquello que sabemos que no vamos a usar. También es bueno hacer distintas carpetas clasificadas por temas. Si hablamos de una boda, sería oportuno separar los medios por ceremonia, banquete, baile, etc. Y, si lo que tenemos es un viaje, podemos dividirlo por días, lugares visitados o lo que sea.

Respecto a la estructura, tanto en las noticias como en el mundo del videoclip se suele editar en función de las pistas de audio. En ambos casos se crea una estructura basada en la importancia que tiene una locución o un tema musical, respectivamente. En el caso del cine, prima la planificación, ya que cada escena tiene su duración y la trama narrativa posee su propia estructura predeterminada. Hablamos de estos modus operandi porque podemos aprender de ambos. Por un lado, sabemos que no podemos limitarnos a «calzar» cada plano, uno detrás de otro, de las cuatro o cinco horas grabadas; y, por otro, que puede ser que no queramos convertir nuestra película en un vídeo musical sin fin.

En consecuencia, tal vez sea operativo editar varios vídeos cortos (que puedan convertirse en los capítulos de mi DVD), quizás haciendo uso de la organización temática anterior. Podríamos escoger una o dos canciones para cada fragmento sabiendo que así no superarán los ocho-diez minutos y que es posible variar los niveles de volumen de cada pista separada de audio. Esto último nos permitirá jugar con el primer plano de sonido, dando importancia en ocasiones a la música y, en otras, al ambiente o lo que se diga a cámara.

Paso 6

El montaje en sí

Algunos programas disponen de una ventana Player integrada en su interfaz, mientras que, en otros, como el que estamos usando, se trata de una ventana emergente con la misma función: reproducir los archivos de la galería. Desde aquí, debemos marcar una entrada y una salida que limiten la porción de vídeo que queremos bajar al timeline. Uno a uno, iremos haciendo un filtraje de calidad y duración de cada clip para crear la secuencia. Ya sabemos que el ritmo del vídeo dependerá de la duración de cada plano. Esta decisión va a depender de la composición del mismo y de lo que pase dentro de él. Si es un plano fijo y general, necesitaremos más tiempo para apreciar todos los elementos que con un plano detalle de una mirada, donde en tres o cuatro segundos el espectador se habrá cansado. Si, por el contrario, estamos ante un plano secuencia (un largo plano con movimiento y reencuadres constantes), el sentido estético de cada uno y la relevancia de lo que se cuente serán determinantes para cortar a tiempo, dejando los movimientos más limpios y agradables a la vista.

Puede ser que contemos con muchos minutos de vídeo de una persona hablando a cámara o alguna locución acompañada de imágenes inservibles. En estos casos, debemos sacarle partido al sistema multipista que ofrecen todos los sistemas de edición. Gracias a ello, podremos separar las imágenes de sus audios y emplearlas por separado. Como en los modelos de noticias o videoclips, deberemos crear una base de audio y, después, buscar planos recurso e ir tapando los huecos que no nos interesa mostrar aprovechando su audio.

A base de ir empalmando unos planos con otros, y teniendo en cuenta las reglas de la gramática audiovisual expuestas en anteriores entregas, podremos cumplir eficientemente con las funciones del montaje. Respetando estas normas de planificación durante el rodaje, mediante la edición recrearemos espacios, los personajes de nuestros vídeos estarán enmarcados en un entorno bien explicado y haremos un tratamiento resumido del tiempo, manejando un ritmo narrativo escogido por nosotros mismos. La magia del montaje nos irá enseñando a contar de manera resumida eventos completos, viajes o semanas con la sensación de haberlo vivido todo.

Paso 7

Transiciones

Hay muchas formas de pasar de un plano a otro. La más común y aséptica es el corte que carece de cualquier significado narrativo. Sí lo tiene, por ejemplo, el encadenado, donde una imagen aparece mientas la anterior desaparece. Este tipo de transiciones suelen explicar que entre la imagen A y la B ha pasado el tiempo. En la pestaña de transiciones, también encontraréis las clásicas cortinillas con formas que cada vez se llevan menos, aunque según el look que queráis dar al vídeo pueden quedar muy efectistas. Otras opciones son más elaboradas y normalmente deben estar pregrabadas, aunque se puedan reproducir. Por ejemplo, se pueden empalmar dos imágenes desenfocando los últimos segundos y los primeros de cada clip, o hacer lo mismo pero con dos barridos (mover la cámara rápidamente y con zoom muy cerrado), o utilizar la sombra de una persona o de algún objeto (fundido a negro natural) e iniciando desde otra similar en el siguiente plano.

Paso 8

Los fotogramas clave

A la derecha de cada pista existe un icono con el que crearemos una marca allí donde esté ubicada la barra de posición. Esta señal, con forma de «bolita», identifica a los keyframes que marcan el fotograma en el que variaremos el nivel de opacidad en las pistas de vídeo y de volumen en las de audio. Este sistema resulta muy útil para hacer encadenados manuales largos o crear transparencias entre pistas, así como para subir y bajar a nuestro antojo el nivel de la música o los ambientes. Si te gusta el «rollito keyframe» y sigues investigando verás que con este sistema podrás programar la aparición gradual de todos los efectos o mover la imagen y los títulos por el cuadro con ayuda de la herramienta Motion.

Paso 9

Efectos y títulos

Cuando ya tenemos nuestra secuencia completa, le llega el turno a los efectos. Lejos de utilizar todos los disponibles, es recomendable ceñirse a un estilo concreto y moverse en un campo de efectos y cortinillas semejantes. A veces es suficiente con pasarse por el editor Image control para regular los contrastes y obtener colores más vivos de la imagen incrementando los valores de saturación. Aun así, podremos recortar la imagen, cambiar la perspectiva en los ejes X, Y y Z, teñirla con diferentes coloraciones...