Maximiza lo que más importa

La idea común es que la forma correcta de llevar un negocio consiste en maximizar los beneficios. Pero uno puede decidir que su meta es alcanzar un nivel dado de rentabilidad con el menor esfuerzo. Quien lo recomienda es un gurú de empresarios en la Red de nombre Timothy Ferriss

Javier Candeira

Maximiza lo que más importa

10 octubre 2010

Timothy Ferriss es un tipo carismático, pero la primera impresión que tiene uno de él es la de encontrarse enfrente de un chalán de feria, un embaucador de los que, en el Oeste americano, iban de pueblo en pueblo vendiendo su medicina patentada a base de aceite de serpiente. Su libro La semana laboral de cuatro horas (www.fourhourwor kweek.com/) viene a decir que es posible automatizar y delegar casi todas las tareas de la vida y del trabajo de uno, y dedicar solo cuatro horas a la semana a tomar las decisiones que no se puedan delegar ni automatizar.

Esto permite a Ferriss dedicarse a viajar, invertir en empresas, dar cursos y conferencias, y usar muchas más de esas cuatro horas en todo tipo de actividades aparentemente no laborales. Para describir a Ferriss y sus logros quizá baste decir que entre sus títulos se encuentra el récord Guinness al mayor número de giros consecutivos bailando tango en un minuto (conseguido en un concurso de televisión) y el de campeón de kickboxing chino (del que no existe registro alguno). Comprensiblemente, es, además, titular del único premio que la revista Wired ha dado al personaje con más habilidad para el autobombo.

Las ideas de Ferriss no son para todo el mundo, y él es el primero en admitirlo. Sin embargo, y aun tomadas con una muy necesaria dosis de escepticismo, pueden valernos a todos para evaluar nuestras decisiones laborales y vitales. Según Ferriss, hay tres recursos que querríamos maximizar, que son tiempo, dinero y movilidad; y podemos hacerlo aplicando los tres principios: el de Pareto, la ley de Parkinson y la ignorancia selectiva.

El principio de Pareto se conoce también como la ley del 80/20: el 80% de los resultados se consiguen con el 20% de esfuerzo, y viceversa. Eliminando ese viceversa, el 20% de resultados que nos ocupan el 80% del tiempo, podemos recuperar ese recurso escaso, y ser más ricos por ello.

La ley de Parkinson es una ley humorística que dice que el trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible. Según Ferriss, acortando nuestro horario de trabajo, nos obligaremos a ser más efectivos. Por último, la ignorancia selectiva consiste en evitar el diluvio de información que aqueja al «cognitariado». Ferriss recomienda subcontratar tareas sencillas y evitar en lo posible el uso de correo electrónico, mensajería instantánea y teléfonos móviles para preservar el espacio mental propio.

Todo esto debe ir encaminado a un fin. En el caso de Ferriss, se trata de escapar del «plan de vida retrasada», por el cual uno trabaja 40 años para financiar un retiro de otros 20 años. Según Ferriss, el momento de hacer las cosas que uno debe hacer es ahora: capturar el momento, dándose los mayores respiros posibles.

El libro vale la pena, pero más como punto de partida para diseñar una estrategia propia que como modelo a seguir. No hace falta ser empresario virtual ni cuasi-parásito de subcontratas personales para aprovechar los consejos que ofrece Ferriss. A todos, estudiantes o trabajadores, empresarios o funcionarios, nos vendría bien ser efectivos y eficientes, y no solo una de las dos cosas, evitar los esfuerzos sin sentido (esos que solo generan melancolía) y, sobre todo, vivir el presente, en vez de hacer planes para vivir en el futuro.

Temas Relacionados