Analisis comparativo

Ocho tabletas Android de 8 a 10 pulgadas

Las tabletas se consolidan como el dispositivo móvil para el entretenimiento personal y los ámbitos profesionales donde no es necesaria la potencia de un portátil. Revisamos propuestas de grandes pantallas con Android

Enrique Sánchez rojo

Tabletas Android

27 enero 2015

Las tabletas se consolidan como el dispositivo móvil para el entretenimiento personal y los ámbitos profesionales donde no es necesario disponer de la potencia de un portátil. Este mes revisamos aquellas propuestas dotadas de grandes pantallas y gobernadas por el sistema operativo de Google.

Hace prácticamente un año que realizamos la última comparativa de tabletas, y las cosas han cambiado mucho desde entonces. Lo más llamativo es que el mercado está madurando, los consumidores comienzan a ser conscientes de lo que permite hacer una tableta, así como del cambio de mentalidad que supone respecto a un ordenador convencional. Pero, sobre todo, ven cómo la oferta se va adaptando a las necesidades reales de las personas.

Además, entre medias hemos asistido al lanzamiento del nuevo iPad, mientras contemplamos que el ecosistema iOS mantiene un ritmo de innovación controlado y el universo Android se encuentra en plena explosión. Desde la llegada de su versión 3 (Honeycomb) el año pasado y la 4 en este mismo 2012 (que poco a poco iremos viendo en los tablets a la venta), esta plataforma ha tomado impulso en el mercado de la tabletas a todos los niveles para liderarlo durante los próximos tiempos.

El paradigma Android

Y es que, aunque es cierto que Apple con su iPad iOS ha cosechado un verdadero éxito de ventas, tal y como demuestran las cifras año tras año, Android está logrando hacerse un hueco como ya lo hizo en el mundo de los smartphones. Su baza más poderosa es ser software libre y, por tanto, gratuito y abierto a que los fabricantes lo mejoren y adapten a sus dispositivos sin demasiados problemas. Además, Android está logrando que muchas firmas puedan ofrecer tabletas por debajo de los 200 €, una cifra muy alejada incluso de los iPad más baratos. Dicha bajada de precios es la que está haciendo posible que una masa crítica de consumidores se hagan con un tablet, comenzando su verdadera expansión y popularización.

Android

La personalización de la versión de Android y la posibilidad de actualizarla depende de cada fabricante y el cuidado que ponga en ello.

De manera paralela, parece que muchos de los problemas que originalmente sufrió Android se van resolviendo: desde las tiendas de aplicaciones, hasta una excesiva variedad de plataformas e implementaciones de baja calidad. Poco a poco vamos constatando que el market de aplicaciones de Google (ahora Google Play) mejora considerablemente. Aglutina cada vez más aplicaciones y, en general, la calidad de estas va en aumento.

Con todo esto queda una conclusión bastante clara: Android va a ser el sistema operativo de referencia en dispositivos móviles en los próximos años. Apple seguirá arrasando en ventas (y rentabilidad), pero el grueso del mercado, sobre todo en los modelos bajos y medios, va a estar liderado por Android. Y ello con permiso de Microsoft y su Windows 8, al que aún le queda todo por demostrar en el ámbito de los tablets. De hecho los prototipos preliminares que hemos visto tienen buena pinta y la interfaz Metro promete bastante, aunque ello a costa de tablets con hardware mucho más potente que el necesario para mover Android. Resultado: unidades previsiblemente más caras, pesadas, con menor autonomía y pegas típicas de un portátil, como la disipación de calor.

La importancia del hardware

A cuento del hardware, es importante explicar un apartado que en general genera bastante confusión: las CPUs de las tabletas. Aunque generalmente son las grandes olvidadas a la hora de elegir uno de estos dispositivos (nos fijamos más en la pantalla o el almacenamiento interno), el procesador de cada modelo es el que marca la calidad de la experiencia de uso de una tableta y, al final, lo cómodos que nos sintamos manejándolas.

En estos momentos la arquitectura más extendida es la de los procesadores de ARM, una compañía que licencia sus modelos a empresas como Apple, NVIDIA, Samsung o Texas Instruments para que los fabriquen, e incluso mejoren.

NVIDIA Tegra 3

Los tablets con una CPU rápida nos permiten disfrutar de una mejor experiencia de uso y fluidez de funcionamiento, por lo que conviene elegir un modelo potente.

Salvo Apple (que solo los produce para su iPad/iPhone) y NVIDIA que lo integra con un motor gráfico propio bajo el nombre comercial de Tegra y en versión de doble núcleo, veremos habitualmente cómo las tabletas montan procesadores Cortex A8 o A9 (los de la propia ARM). Como es lógico el A9 es algo más potente que el A8, presentándose en ocasiones con velocidades por encima de 1 GHz, la cifra mágica en torno a la que se mueven la mayoría de los modelos.

En cualquier caso, y por centrar el tema, a partir de modelos que monten el ARM A9 a 1 GHz, podemos hablar de CPUs medianamente rápidas que nos permitan una experiencia de uso y capacidad para ejecutar aplicaciones de cierto nivel sin problemas. Por encima, tendremos soluciones como las de NVIDIA y sus Tegra 2 (A9 de doble núcleo) o Tegra 3 (con cuádruple núcleo). Estas últimas, además de vitaminar considerablemente la capacidad de cálculo con CPUs multinúcleo, cuentan con un motor gráfico de mayores prestaciones que será ideal si vamos a utilizar el tablet para jugar.

Experiencia de uso, la clave

En el punto anterior hemos insistido en la experiencia de uso porque, en realidad, es lo que marca la diferencia entre un tablet útil y un bonito pisapapeles. Una CPU rápida y, al menos, 1 Gbyte de RAM no son solo para arrancar más rápidamente las aplicaciones (que en la mayoría de los casos son relativamente ligeras), sino que serán muy importantes para disfrutar sin trabas de dos de los usos más típicos: navegación web y reproducción de contenidos multimedia.

En el caso de la navegación web, no olvidemos que uno de los puntos más fuertes de Android (a diferencia de iOS/iPad) es su compatibilidad con contenidos Flash. El problema es que cargar y navegar por la página de cualquier periódico con anuncios o elementos en Flash con un tablet poco potente puede ser una tarea frustante. No solo porque tarde más en cargar, sino porque al desplazarnos con el dedo a lo largo de la pantalla o ampliar determinadas zonas, observaremos que hay retardos, atascos y falta de fluidez. Esa misma operación realizada con un equipo potente será mucho más fluida y cómoda, mejorando la sensación de uso y haciendo la navegación con el dedo algo mucho más natural.

Aun así, ninguno de los modelos analizados gana, desde un punto de vista totalmente subjetivo, a la experiencia de uso que ofrece iPad/iOS en ámbitos como la navegación web. En este sentido, el iPad está optimizado al máximo, aunque en contrapartida no sea tan compatible como el navegador de cualquier PC. Es un tema en el que Android ha avanzado mucho desde las primeras versiones y donde probablemente seguirá insistiendo en los próximos tiempos.

La pantalla, lo más evidente

Entrando en aspectos más palpables a simple vista, otro aspecto fundamental a la hora de comprar un tablet es la pantalla. El primer factor decisivo es el tamaño, pero también es muy importante fijarse en la calidad, acabado y precisión de la propia pantalla. A veces puede ser complicado de probar; pero, si tenemos la ocasión de tocar el producto antes de comprarlo, merece la pena escribir algo para comprobar la precisión a la hora de utilizar el teclado en pantalla o revisar cómo se mueve el navegador web cuando nos desplazamos a lo largo de una página con el dedo.

La razón es que, aunque por suerte la tecnología táctil de la mayoría de estos dispositivos ya es capacitiva (que permite gestos con múltiples dedos), hay sensibles diferencias entre unos fabricantes y otros. Por ejemplo, es posible comprobar que algunas pantallas son poco precisas a la hora de puntear sobre zonas reducidas y, sobre todo, cómo el recubrimiento de la pantalla influye en la experiencia de uso. Un cristal tratado con tecnologías como Gorilla Glass (alta resistencia) o tratamientos antihuellas, proporciona un mejor tacto y permite que el dedo se deslice suavemente, sin saltos o atascos, haciendo su uso más cómodo. Además, en estos casos hablamos de pantallas mucho menos sensibles a las huellas y la suciedad.

Por último, la retroiluminación también juega un gran papel. Por lo general, los modelos de gama media en adelante aportan una luminosidad razonable para un amplio abanico de entornos, aunque hay considerables desigualdades entre unos fabricantes y otros (como bien hemos podido constatar en la comparativa). No será habitual utilizar el tablet a pleno sol, pero en estas circunstancias podemos encontrar modelos cuya retroiluminación haga casi imposible su uso en esas condiciones, mientras que con otros es perfectamente posible. Por ello, si podemos ver el equipo en directo y jugar un poco con él para revisar estos detalles, mejor que mejor.

Tablet Android

Android está permitiendo que las tabletas se popularicen, convirtiéndose poco a poco en la plataforma móvil más utilizada.

Tres grandes grupos según el tamaño de pantalla

A la hora de elegir un tablet basado en Android puede que tengamos muchas dudas para decidirnos por un tamaño de pantalla u otro, dado que la oferta de modelos es bastante amplia. En general, podemos basarnos en las expectativas de uso y encajar los diferentes modelos en 3 grandes grupos.

Por una parte tendríamos los tablets de bolsillo con pantallas de 5 a 7”, y sobre los que ya estamos preparando una comparativa. Esta clase de tabletas son ideales para los que buscan un dispositivo compacto que llevar encima a todas partes y que fundamentalmente destinarán a consultar el correo/redes sociales, ejecutar aplicaciones de posicionamiento/guiado, reproducir música/vídeo, etc. Su volumen, normalmente, permite llevarlo en la chaqueta y su menor tamaño de pantalla logra mejorar también la autonomía de uso. Serían la alternativa a los smartphones, aunque con una pantalla más grande y cómoda para cuando estemos fuera de casa.

El siguiente segmento serían los modelos de 8 y 9”, que podríamos considerar el estándar. Estos modelos son los más polivalentes, pues permiten navegar por Internet, leer libros electrónicos o ver películas con comodidad, al tiempo que no suelen ser demasiado grandes como para llevarlos puntualmente con nosotros a todas partes. Así, si nuestra prioridad no es el mínimo tamaño, son la elección más lógica para cualquiera que busque un tablet para toda clase de tareas.

El último grupo lo forman las unidades de 10”, que aunque en realidad serían válidas también como tablets polivalentes, sus pantallas de mayor tamaño las hacen ideales para tenerlas en casa o la oficina (moverlas menos), y usarlas sobre todo para disfrutar de vídeo, fotos, navegación web o cualquier tarea donde el tamaño de pantalla sea relevante. Además, cuentan con mayor resolución (generalmente 1.280 x 800), con lo que el resultado gráfico y la lectura de webs/libros resulta algo más definida que con los modelos más pequeños.

El toque del fabricante

Para terminar, y antes de entrar a fondo con las pruebas y la comparativa de los tablets analizados, nos gustaría incidir en un tema que es bastante importante a la hora de comprar un modelo un otro. Más allá de factores como la calidad de la carcasa o el hardware, es interesante fijarse en el trabajo que ha hecho el fabricante con el software y, sobre todo, qué versión de Android incluye y si será actualizable. Y es que la total libertad de Android también puede ser un problema: han de ser los propios fabricantes los que compilen y ofrezcan a sus usuarios las actualizaciones para sus tablets y, al tiempo, ellos deciden hasta qué punto cuidan la interfaz y la dotación de software instalada de fábrica.

A partir de las versiones 3 de Android (Honeycomb), específicamente pensadas para tabletas, el tema de interfaz es menos importante, pero la dotación software sí es un asunto que hay que atender y, sobre todo, asegurarnos de que tenemos acceso al market de Google. Algún fabricante aún no ofrece esta posibilidad y, aunque siempre se pueden instalar las aplicaciones desde el propio fichero a mano, es una complejidad añadida que deberíamos evitar.

Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab

Explicamos a continuación toda la metodología de análisis llevada a cabo con las tabletas probadas en el Laboratorio, y los diferentes tests realizados para comprobar su nivel de prestaciones y rendimiento. Eso sí, antes de nada, queremos aclarar que poner a prueba las tabletas no es una tarea fácil pues, por una parte, se trata de plataformas más cerradas y con menores posibilidades que los PCs y, por otra, la mayoría de los benchmarks disponibles en la actualidad son, por lo general, puramente sintéticos. Esto supone que las cifras de rendimiento que obtendremos serán números que no siempre tendrán una equivalencia correcta trabajando con aplicaciones reales y realizando tareas comunes. Es cierto que esta clase de cifras permite establecer comparaciones entre iguales, pero también puede que obtengamos resultados contradictorios o que no siempre son realistas.

Además, a diferencia de lo que ocurre en el mundo del PC con pruebas como 3DMark o PCMark, por ahora, no hay estándares de facto que permitan establecer rankings de rendimiento más o menos realistas entre diferentes productos y configuraciones en el tiempo. Los rankings existen con determinadas suites de rendimiento y, como ya hemos explicado antes, las cifras han de ser tomadas como orientativas.

Quadrant

Quadrant realiza diferentes tests en áreas como la CPU, la memoria, el almacenamiento interno o los gráficos para dar un resultado global que permita comparar los modelos.

Las pruebas seleccionadas

Teniendo en cuenta esta situación como punto de partida, en el Laboratorio decidimos centrarnos en elegir no más de dos suites de pruebas, tomando como premisas que fueran capaces de medir el rendimiento de las tabletas en diferentes ámbitos pero dando un índice general fácilmente comparable y, sobre todo, que se tratase de pruebas gratuitas que cualquier lector pudiera descargar e instalar en su dispositivo para comparar los resultados con los productos analizados en la presente comparativa.

Entre todas las opciones disponibles, y tras comprobar la compatibilidad de diferentes soluciones, optamos por centrarnos en Quadrant y AnTuTu. La primera divide sus pruebas en medición del rendimiento de la CPU (operaciones aritméticas, manejo de código XML y codificación multimedia), memoria (el rendimiento de la RAM moviendo datos), I/O (rendimiento accediendo a archivos y operaciones en bases de datos) y gráficos en 2D/3D.

En el caso de AnTuTu nos encontramos con una suite muy utilizada por los laboratorios de todo el mundo en la medición de rendimiento de sistemas Android donde básicamente se realizan las mismas pruebas que en la suite anterior, aunque se ofrece la posibilidad de añadir algunas funciones extras como la medición de la autonomía de la batería. Este complemento, también gratuito, mantiene el tablet activo (sin permitir que la pantalla se ponga en reposo) realizando en él tareas de CPU y movimiento de datos de manera constante, aunque variando la carga de la CPU para simular un entorno medianamente realista, donde a ratos la CPU ha de procesar gran cantidad de datos, pero pasa también mucho tiempo en espera. En estas condiciones, va haciendo diferentes pruebas por etapas hasta agotar la batería del dispositivo y proporcionar una puntuación final. A mayor cifra, mayor autonomía. Para que os sirva de referencia, por encima de 900 puntos, estaríamos hablando de unas 8-10 horas de autonomía en uso medio real; para 700 puntos, de unas 6-7 horas; y para 400 puntos, de unas 3-4 horas de autonomía media real.

AnTuTu

Gracias a un complemento de AnTuTu, podemos medir y comparar numéricamente la autonomía de las diferentes tabletas analizadas.

Más allá de los números

Para terminar, como no todo son pruebas, en el Laboratorio también hemos pasado algunas horas utilizando cada tablet y comprobando su funcionamiento en situaciones totalmente reales. Así, se valora la calidad de la pantalla bajo diferentes condiciones de luz, así como la disipación de temperatura para detectar posibles problemas con algún modelo concreto. Igualmente, instalamos diferentes aplicaciones para ver cómo se comporta la tableta, reproducimos vídeo/audio, tomamos fotos en diferentes condiciones de luz para los modelos que integra cámara y, por supuesto, valoramos el tacto que ofrecen la pantalla, carcasa externa y botones.

Para el entorno de pruebas optamos por reiniciar todos los equipos a su estado de fábrica con una instalación totalmente limpia, y utilizamos un punto de acceso 802.11 g/n para registrar el funcionamiento y calidad de su WiFi con los dos estándares inalámbricos utilizados hoy día.

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La opinión de PC Actual: Android, ya en todas las gamas

Hace meses que realizamos la última comparativa de tabletas, y las cosas han cambiado significativamente desde en­tonces. De entrada, es agradable ver cómo ya podemos encontrar en el mercado modelos que pueden rivalizar casi de tú a tú con el iPad de Apple, tanto por calidad como por prestaciones. Un ejemplo bien claro es el Samsung Galaxy Tab 8.9 que hemos probado, aunque también hay modelos como el Motorola Xoom 2, ya analizado en la revista en meses anteriores.

Tabletas Android

Lo que esta claro es que Android ha permitido desarrollar un ecosistema de tabletas abiertas y alternativas al universo cerrado del iPad e iOS, algo que recuerda mucho (salvando las distancias) a lo que ocurrió en su momento con los PCs y el MS-DOS/Windows de Microsoft. Gracias a ello, aunque todos los tablets comparten un mismo sistema operativo, cada fabricante trabaja en desarrollar productos adaptados a segmentos muy concretos, y en la presente comparativa tenemos muchos ejemplos.

Precios para todo tipo de presupuestos

Empezando por las propuestas más asequibles, tenemos los modelos de Best Buy (con una pantalla y tamaño muy compacto), ViewSonic (para los que buscan cierta calidad) o el Wolder (para los que prefieren una pantalla grande por el mínimo precio). Todos ellos tienen una configuración justa, pero suficiente para las tareas más básicas (y mayoritarias) a las que se destinan las tabletas: navegar por Internet, correo electrónico, leer documentos, redes sociales, etc.

En el siguiente escalón tenemos los modelos que, por encima del precio, buscan cubrir las necesidades de un nicho concreto de usuarios. Un ejemplo claro es la tableta de Archos, que, gracias al tamaño y formato de su pantalla, es ideal para los que buscan disfrutar de contenidos de vídeo con una elevada calidad de imagen. Ocurre lo mismo con la unidad de Packard Bell, la cual, a caballo entre el segmento medio y alto, resulta perfecta para usuarios exigentes que deseen un tablet potente, atractivo y con muchas posibilidades a un precio más reducido que el de las opciones de auténtica gama alta.

Terminamos con los equipos para los presupuestos más holgados, donde priman las prestaciones y la calidad por encima de otras cuestiones. Ya hemos mencionado el Samsung (nuestro preferido por calidad y tamaño si el precio fuera un factor a olvidar), pero también tenemos el Asus (una auténtica bestia en prestaciones con su cuádruple núcleo) y el modelo de Toshiba (ideal para el entorno profesional).

Lo bueno es que, tras el boom inicial del año pasado, el mercado comienza a asentarse y el abanico de versiones disponibles empieza a ser amplio y variado como para cubrir las necesidades de usuarios muy diversos. Si buscamos bajo coste, ya podemos encontrar tabletas razonablemente buenas y, si nos decantamos por calidad y potencia, la única opción no es el iPad e iOS. Android ya es lo suficientemente maduro como para representar la alternativa, y el futuro es prometedor.

Lo mejor: el importe no es determinante

Una de los aspectos que más nos ha gustado de la comparativa es comprobar cómo es posible comprar una tableta por menos de 300 euros y poder disfrutar de muchas de las posibilidades de estos dispositivos. Es cierto que las diferencias con los modelos más caros son considerables; pero, si tenemos un presupuesto ajustado y no necesitamos lo más avanzado, al menos encontraremos pantallas capacitivas de buen tamaño y lo imprescindible para tareas básicas.

Lo peor: ¿y Android Ice Cream Sandwich?

En octubre del año pasado se presentó la versión 4.0 de Android y, sin embargo, cuesta encontrarlo en el mercado. Es una lástima que los fabricantes tarden tanto en hacer llegar el sistema a sus dispositivos, y más aún que pocos ofrezcan la actualización a sus clientes actuales. Es algo en lo que deberían trabajar duro para posicionar a Android en el lugar que merece.

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