Tus podcasts desde casa

Te enseñamos cuáles son los elementos mínimos para poder montar tu estudio musical en casa. Descubrirás que tampoco es necesario desembolsar una gran cantidad de dinero para obtener un equipo mínimo que te garantice una calidad aceptable en tus grabaciones

Eloy García Almadén

Tus podcasts desde casa

19 junio 2008

Si eres un verdadero fan de las ondas radiofónicas y siempre has tenido el gusanillo metido en el cuerpo de producir tu propio programa de radio, quizás ahora sea el momento más propicio para convertir tu sueño en realidad por muy poquito dinero.

Daremos un repaso por los distintos dispositivos indispensables para conseguir empaquetar un fichero de audio en condiciones. Y sin más dilación, empecemos por el lugar en el que grabar tu podcast.

Hogar, dulce hogar

El podcaster de a pie no puede permitirse el lujo de disponer de un estudio profesional o semiprofesional para llevar a cabo su labor de comunicación. Por lo tanto, lo más sencillo y asequible será habilitar una zona de la casa para grabar los programas. Sin embargo, será necesario cumplir una serie de requisitos mínimos para que el producto final sea aceptable. Para empezar, es interesante montar todos los dispositivos de manera permanente, ya que estar guardándolos y conectándolos cada vez que tengamos que hacer un programa puede ser una tarea realmente agotadora.

Por otro lado, una de las características más importantes que debe tener el cuarto donde decidamos instalarlo es que sea silencioso. En este sentido sería atrayente disponer de una habitación interior, que no diese a la calle o bien que estuviese aislada mediante la instalación de ventanas dobles. El acondicionamiento del recinto es otro de los factores que tenemos que mirar: no debe existir humedad ni tampoco debe hacer excesivo calor (incómodo y malo tanto para el presentador como para los equipos que están funcionando).

El equipo informático

Abordemos uno de los puntos más cruciales de este artículo. A la hora de elaborar un producto sonoro, es necesario que tengamos en cuenta una serie de detalles importantes relacionados con el hardware del equipo que vamos a utilizar. En primer lugar, necesitaremos disponer de una buena cantidad de memoria RAM para poder trabajar sin problemas con los programas de edición de audio. Si decidimos instalar Windows XP, con 1 Gbyte de RAM podríamos tener suficiente. Sin embargo, si utilizamos Windows Vista, 2 Gbytes serán mucho más recomendables debido a las exigencias impuestas por el nuevo sistema de Microsoft. El siguiente componente es el procesador. Tampoco es necesario que instalemos un «micro» de última generación para nuestros menesteres, sin embargo, si tenemos que adquirirlo, os recomendamos comprar ya uno de doble núcleo.

Como sistema de almacenamiento debemos optar por un disco duro de al menos 100 Gbytes. Y es que los ficheros de audio suelen ser bastante grandes «en crudo», antes de aplicar cualquier tipo de compresión. Una grabadora de DVD nos será de gran ayuda para volcar los contenidos de una manera periódica y liberar de esta manera disco duro. Y finalmente, el componente más importante sea quizás la tarjeta de sonido.

En este nicho podemos encontrar soluciones realmente potentes y que merecen la pena, tanto internas (PCI y PCI-E) como externas (USB): Creative, TerraTec o Asus son los fabricantes que ahora mismo destacan y los precios de sus productos, dependiendo del modelo, pueden rondar los 200 €. Si no queremos aflojar el bolsillo (realmente es recomendable que un podcaster haga el esfuerzo), siempre podremos utilizar la típica tarjeta integrada en placa que aportará menor calidad a la grabación pero que hoy día puede cumplir su función dignamente. Y por último, un consejo. Siempre que se pueda, es conveniente utilizar la refrigeración pasiva (sin ventiladores) para componentes como por ejemplo las tarjetas gráficas. De esta manera, lograremos un entorno mucho más silencioso y óptimo para llevar a cabo nuestra grabación.

Mezclando distintas fuentes

No es algo indispensable (la labor de mezcla se puede llevar a cabo a través de software multipista: FruityLoops, Reason, etc); pero, la verdad es que adquiriendo una mesa de mezclas normalita podremos combinar diferentes fuentes (la señal proveniente del reproductor de CD, de la pletina o del micrófono por ejemplo) de una manera mucho más cómoda y, lo que es más importante, en tiempo real. Como hemos dicho, tampoco será necesario desembolsar una gran cantidad de dinero.

Algunas de las marcas que mejor calidad/precio poseen, sobre todo para gente que está empezando, son Behringer (www.behringer.com) y Akiyama (www.akiyamadj.com). Os aconsejamos que, si compráis una mesa de mezclas, disponga de al menos 6 entradas entre las que se incluyan tanto estéreo como mono y alguna de ellas se encuentre habilitada para conectar un micrófono a través de conexión XLR. Sería interesante, si es posible, que la mesa gozase de un canal de escucha previa para que, conectando los auriculares maestros, podamos oír las señales antes de lanzarlas. Un ejemplo claro de lo que os estamos contando lo podéis encontrar en el modelo Behringer XENYX 1204, que posee hasta seis canales de entrada (4 mono y 2 estéreo), ecualizadores de tres bandas para cada una de ellas y un precio realmente competente: unos 138 €. Eso sí, este modelo no posee escucha previa, aunque existe una variante exactamente igual, un poquito más cara, que sí la incorpora.

Probando «uno, dos»

Para terminar, veamos otros componentes que también son importantes y que tendremos que tener en cuenta igualmente. En primer lugar, el micrófono. La verdad es que necesitaríamos otras dos páginas para extendernos un poco más sobre los tipos de micrófonos que podemos encontrar en el mercado y las características que posee cada uno de ellos. Dependiendo de la manera en la que el micrófono capta el sonido, podemos clasificarlos en omnidireccionales (todas las direcciones), bidireccionales (por delante y por detrás) o unidireccionales (sólo por delante, aunque, dentro de esta subcategoría, podemos tener los cardioides, supercardioides o hipercardioides, dependiendo de la amplitud de la zona que capten). Atendiendo a si necesitan alimentación adicional o no para funcionar, tenemos los electrostáticos y los dinámicos.

Como podéis comprobar, la variedad es bastante elevada, aunque eso sí, cada uno suele estar más orientado a un tipo de uso determinado. Últimamente también se están poniendo de moda los micrófonos USB, directamente conectados al equipo a través de un puerto de estas características. Por poner un ejemplo de micrófono sencillo, no excesivamente caro y que puede servirnos perfectamente, nombraremos el modelo Samson Q7, que es dinámico y cardioide, y está especialmente indicado para directo y estudio (unos 45 €). Adicionalmente, sería interesante adquirir un pie de sobremesa para sujetar el micrófono, así como un paravientos, una pequeña espuma que sirve para filtrar determinados ruidos como los que se producen cuando pronunciamos las letras P y S por ejemplo.

El software de edición

Igual de importante es el hardware que el software instalado en el PC para grabar y editar posteriormente cada uno de los capítulos del podcast. Existen multitud de opciones, algunas realmente completas y totalmente profesionales como Sound Forge de Sony (actualmente en su versión 9 y que pronto analizaremos en PC Actual) y otras, quizás un poco más modestas pero totalmente gratuitas que gozan de unas características brillantes, como Audacity (que precisamente os mostramos en la siguiente página).

En cualquier caso, una vez grabado el audio, será necesario realizar una serie de tareas a posteriori, como son la de normalizar los volúmenes, eliminar ruidos secundarios, cortar aquellas partes que sean inservibles o que hayan salido mal y aplicar efectos digitales. Por último, estos programas nos valdrán para codificar el fichero en el formato más adecuado para nuestros propósitos.