Un uso del portátil más confortable

Los equipos portátiles son ideales por su tamaño, versatilidad y movilidad. Sin embargo, en muchos casos sufrimos el ruido de los ventiladores y un exceso de calor. Para evitarlo, hay algunos trucos que pueden ayudarnos

Enrique Sánchez rojo

Un uso del portátil más confortable

1 febrero 2010

A pesar de que los portátiles actuales son, por lo general, mucho más eficientes que los que podíamos comprar hace tan solo un par de años, con el paso del tiempo tienden a calentarse más y empeorar sus prestaciones. Esto se produce, por lo general, porque su sistema de refrigeración se ha vuelto menos eficaz, porque su procesador tiene a sus espaldas demasiadas horas de uso o simplemente porque el software más actual exige a nuestro compañero más de lo que pedían versiones más antiguas.

De cara al usuario, un exceso de calor genera más ruido de los ventiladores, que luchan por bajar la temperatura, e incomodidad a la hora de escribir o tenerlo sobre las piernas mientras trabaja por la temperatura disipada. Además, un portátil que se caliente demasiado terminará, irremediablemente, sufriendo problemas. El más grave, la bajada progresiva de las prestaciones de la CPU fruto de la electromigración, e incluso daños en el disco duro u otro componente interno. A continuación, os mostramos algunos consejos útiles que os ayudarán a trabajar mejor con vuestro portátil y a que dure más tiempo en perfecto estado.

Paso 1. Limpieza

Los portátiles cuentan con un conjunto disipador/ventilador similar al de los modelos de sobremesa para refrigerar la CPU y otros componentes internos. En portátiles con bastante horas de uso, es muy habitual que el disipador y/o ventilador tengan pelusas, polvo y otra suciedad que les haga perder eficacia.

Por ello, la primera y más eficaz tarea para mejorar la refrigeración de nuestro portátil pasa por abrir su carcasa y acceder al disipador/ventilador. Según el modelo, llegaremos a ellos por la parte inferior, retirando la tapa de la memoria o toda la carcasa del equipo. En otros modelos, basta con levantar el teclado. Como pista, podemos fijarnos en las rendijas de ventilación laterales e incluso palpar la máquina para encontrar la zona más cálida.

Una vez tengamos delante el ventilador, podemos utilizar con sumo cuidado la aspiradora para aspirar la suciedad más grande o soplar fuertemente y a intervalos cortos de dentro hacia fuera. Incluso podemos encontrar botes de aire comprimido en cualquier ferretería o tienda de electrónica para esta tarea.

Portatil_Paso1

Paso 2. Posición

Cuando trabajemos con el portátil, es muy importante verificar cómo y dónde lo estamos utilizando. Por ejemplo, colocarlo en la cama sobre la manta o las sábanas es una pésima idea. Lo mismo que colocarlo sobre un cojín, como hace mucha gente. El problema es que, al estar apoyado sobre una superficie blanda, las rendijas de entrada y salida de aire generalmente se obstruyen impidiendo el flujo de aire y agravando cada vez más el problema del calentamiento del equipo.

Por ello, si tenemos que trabajar con un portátil en la cama o el sillón, tendremos que utilizar siempre una superficie lisa y dura, como por ejemplo una bandeja, que mantenga abiertas las rendijas de ventilación.

Portatil_Paso2

Paso 3. ¿Sirven las bases de refrigeración?

Por lo general sí, y en algunos casos son la mejor solución para un portátil excesivamente caluroso. Estas bases elevan el portátil unos centímetros de la mesa, mejoran el flujo inferior del aire y, normalmente, cuentan con su propio ventilador para refrigerar la parte inferior del equipo. Además, los fabricados en aluminio absorben por sí mismos buena parte del calor del portátil. Según nuestras pruebas, con una de estas bases de disipación podemos reducir la temperatura del portátil en más de 10 grados. Aun así, estos accesorios tienen pegas: elevan el portátil haciéndolo más incómodo de utilizar, utilizan un puerto USB para alimentar su/s ventilador/es y suelen generar bastante ruido.

Portatil_Paso3

Paso 4. Gestión de energía en Windows Vista y 7

Aunque no es la panacea, también podemos controlar algo la disipación de temperatura en Windows Vista/7 con solo ajustar de manera personalizada la gestión de energía. Si vamos a las Opciones de energía del Panel de Control, podemos crear un nuevo Plan de energía. Una vez creado, si acudimos a sus Propiedades avanzadas, tendremos que ir al apartado de Administración de energía del procesador. Aquí podremos ajustar el Estado mínimo del procesador cuando no esté en uso (5% por defecto), y el Estado máximo cuando necesitemos todas las prestaciones (100% por defecto). Podemos reducir ambos valores para lograr que la CPU consuma menos energía en uno u otro estado, y con ello disipe menos calor, aunque cuidado: cambiando el estado máximo la capacidad de proceso caerá en picado.

En el apartado de Disco duro, cabe la posibilidad de indicar el número de minutos sin uso tras el que la unidad será desconectada (por ejemplo, 10 min). ¡Ojo!: poner una cifra demasiado baja será perjudicial para la unidad, pues estará parando y arrancando, y afectará a las prestaciones.

Portatil_Paso4

Paso 5. Controla el ventilador

Por defecto, es la placa base la que, según la temperatura de la CPU, gestiona de manera automática la velocidad de giro de los ventiladores. Sin embargo, en Internet hay un buen número de utilidades que nos permiten hacerlo manualmente.

En el caso de los PCs, podemos empezar con una herramienta como SpeedFan (http://links.pc-actual.es/speedfan), compatible con una larga lista de chipsets y placas base. Alternativamente, hay utilidades especificas para ciertas marcas y modelos: Acer Aspire One (http://links.pc-actual.es/fanaspireone), Dell (http://links.pc-actual.es/fandell), o Toshiba (http://links.pc-actual.es/fantoshiba). En el caso de los Apple MacBook tenemos una larga lista de utilidades como CoreDuoTemp (http://links.pc-actual.es/coreduotemp), SMCFanControl (http://links.pc-actual.es/smcfancontrol) o FanControl (http://links.pc-actual.es/fancontrol). Todas ellas gratuitas y compatibles incluso con algunos equipos de sobremesa Apple, como el Mac Mini.

En todo caso, mucho cuidado con estas utilidades, pues si reducimos demasiado la velocidad de giro, la temperatura de la CPU subirá más de lo debido.

Portatil_Paso5

Paso 6. Disco SSD

Si queremos llevar nuestro propósito de reducir la temperatura y ruido generado por nuestro portátil al máximo nivel, una curiosa alternativa pasa por instalar uno de los nuevos discos duros SSD. Estas unidades, que ya podemos encontrar en el mercado por precios que ronda los 150-200 €, utilizan memoria Flash como soporte de almacenamiento, eliminando así los mecanismos mecánicos que habitualmente encontramos en un disco convencional. Reducen con ello el ruido, la temperatura disipada y, no menos importante, consumen menos energía permitiendo una mayor autonomía de la batería. A pesar de ello, aún tienen capacidades limitadas en comparación con las clásicas unidades mecánicas de 2,5 pulgadas. Sirvan como ejemplo los 80 o 160 Gbytes de los modelos de Intel, uno de los más populares en estos momentos. Además, nos obligarán a reinstalar por completo el sistema operativo, programas, datos, etc.

Portatil_Paso6

Paso 7. Gráficas duales

Aunque este último consejo tan solo es aplicable a algunos de los portátiles más modernos, no está de más comentarlo. En concreto, nos referimos a los modernos equipos que montan gráficas duales de AMD-ATI o NVIDIA. Esta clase de portátiles conmutan automáticamente entre el chip gráfico de bajas prestaciones y menor consumo integrado en el chipset, y el dedicado de mayores prestaciones y consumo. Todo ello, según estén funcionando conectados a la red eléctrica o trabajando con baterías. No obstante, si estamos en casa con el portátil conectado a la toma de corriente, no necesitaremos la potencia extra del motor gráfico dedicado salvo que vayamos a jugar o ejecutar aplicaciones que necesiten de grandes prestaciones gráficas. Un ejemplo de esto lo tenemos en el Acer Aspire 6935, con motor gráfico integrado Intel GMA X4500 y dedicado NVIDIA GeForce 9600M GT.

En ese caso, desde las Propiedades avanzadas de los gráficos, accediendo a las Opciones del controlador de la tarjeta, podremos desactivar el chip dedicado y utilizar tan solo el integrado en el chipset. Algunos modelos, incluso, permiten hacer esto directamente desde la BIOS. Usando el integrado en el chipset nos ahorraremos el calor extra que genera el chip gráfico dedicado y que en muchas ocasiones no aprovechamos.

Portatil_Paso7
Loading...