No renuncies a la alta definición

No desistas a la hora de disfrutar de contenidos de alta definición; con nuestro equipo y una serie de componentes y software adicionales que te mostramos aquí, conseguiremos tener un ordenador preparado para albergar Blu-ray y HD

Javier Alonso

No renuncies a la alta definición

15 mayo 2009

Para ver discos Blu-ray en el televisor, la alternativa más barata es adquirir un reproductor de discos en este formato. Su precio se mueve entre los 222 euros de la mejor oferta que hemos encontrado (uno ciertamente modesto) y los 400 euros de la Playstation 3 (el mejor). Por supuesto que los hay más caros, pero no tiene sentido pagar tanto.

Adquirir un PC y prepararlo para reproducir Blu-ray sale algo más caro, salvo que puedas aprovechar componentes que tengas. Si te decides por esta opción, las ventajas son muchas, pues, además de Blu-ray, podrás reproducir DVD, DivX, archivos Matroska, utilizarlo como disco duro multimedia, etc. En este artículo, vamos a revisar todos los elementos de hardware y software necesarios para convertir nuestro PC en un auténtico media center de alta definición.

Hemos calculado que el coste de un buen PC reproductor multimedia:

* Ordenador Acer Veriton M460: 347 euros

* Tarjeta gráfica Asus EAH4670: 74 euros

* Lector Blu-ray Lite-On DH-401S: 74 euros

* Total: 495 euros

(precio del ordenador en www.optize.es, componentes en www.alternate.es)

Paso 1

El ordenador

Para saber si nuestro equipo soporta alta definición, nos fijaremos en la CPU y la memoria. Los fabricantes recomiendan disponer de un Pentium 4 a 3,2 GHz con 1 Gbyte de RAM, pero, para ir cómodos, necesitaremos por lo menos un Pentium D o un Dual Core con 2 Gbytes de RAM. El sistema operativo tiene que ser Windows XP SP2 o Vista. Un PC de estas características puede encontrarse en tiendas on-line por 347 euros. Uno de segunda mano es una alternativa más económica.

Paso 2

La tarjeta gráfica

Un equipo de ese precio no traerá una tarjeta gráfica compatible con alta definición. Para reproducir Blu-ray, es necesario que ésta admita el protocolo HDCP (High-Definition Compatibility Protocol), lo que suele venir indicado en la caja. En general, si en el nombre van las siglas HD o si dispone de salida HDMI, lo incorporarán. La salida de las tarjetas puede ser DVI o HDMI. Cuando es HDCP, ambas son equivalentes y existen adaptadores DVI-HDMI.

Estos componentes son de diversos fabricantes, pero lo que importa es el chip gráfico que incorporan, que, en esta gama, suelen ser ATI o NVIDIA. Si nos decantamos por el primero, elegiremos una Radeon 2400 o superior, mientras que deberíamos ir a una GeForce 8400 o superior si optamos por el segundo.

Los fabricantes (Asus, Gigabyte, Club, etc.) utilizan estos chips y los montan con más o menos memoria. Una placa Asus con el citado chip de ATI cuesta unos 47 euros y tiene la ventaja de que el disipador es de aluminio, sin ventilador, lo que siempre es un ruido menos en nuestra sala de cine.

Sin embargo, solo funcionará bien si nuestra caja está muy bien ventilada, ya que, de lo contrario, el chip se sobrecalentará y perderemos la imagen. Por 74 euros encontramos placas con una capacidad de proceso superior, su propio ventilador y salida HDMI.

Paso 3

Configura la gráfica

Ubicamos la tarjeta en el puerto PCI Express y, luego, insertamos el disco con los drivers que la acompañan. Se instalarán dos, el de vídeo y el de audio, pues las tarjetas HD incorporan un procesador de sonido multicanal. Para asegurarnos que tenemos la última versión de los controladores de vídeo, es recomendable que accedamos a la web del fabricante del chip (no de la tarjeta) y los descarguemos.

Configurar la tarjeta es sencillo. Puede hacerse desde Windows o desde el programa de configuración ATI Catalyst (para chips de esta marca). Basta escoger la resolución de salida, que será 1.920 x 1.080 píxeles si nuestro televisor es Full HD, la profundidad de color (32 bits) y la frecuencia de refresco, que normalmente será 60 Hz.

Si queremos mantener el monitor del PC y la televisión conectadas a la tarjeta (doble monitor), enchufaremos el del PC a la salida VGA y la televisión a la salida DVI (o HDMI) de la tarjeta. Configuraremos el monitor como principal y la televisión como secundario.

Hay varias formas de conformar el segundo monitor: en modo clon o escritorio extendido. En el primero, se muestra la misma imagen en ambos y, en el segundo, es como si el de Windows se mostrase en dos pantallas, de forma que el ratón y las ventanas pueden moverse de una a la otra. Los Blu-ray no pueden reproducirse si utilizamos modo clon. Esta limitación proviene de la protección HDCP y tiene por objeto evitar que se pueda conectar un grabador analógico a la salida VGA de la tarjeta.

Paso 4

Los cables de conexión

Para conectar el PC al televisor o al proyector, necesitaremos un cable HDMI, que viene a costar unos 15 a 25 euros, dependiendo de la longitud. Este gasto también tendríamos que hacerlo si compramos un reproductor de sobremesa, porque el cable nunca viene incluido.

Si nuestra tarjeta gráfica sólo tiene salida DVI, para conectar el cable, deberemos adquirir un adaptador DVI-HDMI, donde el extremo DVI es macho y el HDMI es hembra (unos 18 euros). Una solución más barata, pero menos «estándar» es adquirir un cable con un extremo DVI y otro HDMI, que no necesitaría adaptador.

Si ya dispones de uno DVI también puedes usarlo, sólo que, en ese caso, debes comprar un adaptador para ponerlo en el extremo del televisor y sería el contrario del anterior: una clavija DVI hembra y una HDMI macho. Estos adaptadores son menos corrientes y su precio es similar.

Hay que tener cuidado si la distancia a cubrir es grande, de cinco metros o más, porque la señal HD es muy sensible a interferencias y puede darse el caso de que un cable funcione bien para vídeo de calidad normal, pero dé problemas en HD. Para distancias entre 5 y 10 metros, hay que ir a marcas de gama alta, como Athlona por unos 60-80 euros.

Paso 5

El lector de Blu-ray

Necesitaremos una unidad reproductora Blu-ray interna para nuestro PC. Las marcas más populares son LG, Pioneer y Lite-On. Casi todas se conectan a la placa base con cables SATA, por lo que deberemos asegurarnos de que nuestro PC tiene este tipo de puerto. También es recomendable que ofrezcan una velocidad de lectura de, por lo menos, 4x. Una regrabadora Lite-On de estas características cuesta a partir de 74 euros.

Para conectarla, necesitaremos, además, la fuente de alimentación. Si no disponemos de clavijas adecuadas para unidades SATA, echaremos mano de un cable adaptador, unos tres euros. No es preciso instalar drivers especiales para la unidad lectora de Blu-ray, el sistema operativo la reconocerá sin problemas.

Paso 6

La tarjeta de sonido

En general, no es necesaria, porque la tarjeta gráfica HD lleva un procesador de sonido multicanal incorporado. Si vamos a conectar el PC al televisor con HDMI, éste recibirá tanto el vídeo como el audio. El problema es si queremos dirigir el sonido hacia un amplificador home cinema.

Los más modernos tienen entrada-salida HDMI, para que enchufemos el PC al amplificador y éste al televisor, pero, si lo que tenemos es uno más antiguo, de 5 o 7 canales sin entrada HDMI, una alternativa económica es comprar una tarjeta de audio para el PC y conectarla a éste. Los ordenadores más modernos traen integrada en la placa base chips de sonido 5.1 o 7.1. En el caso de que tuviésemos que adquirir una tarjeta de sonido interna multicanal, las encontraremos a partir de 29 euros.

Paso 7

Software de reproducción

Necesitaremos un software específico para reproducción de Blu-ray, ya que Windows Media Player no lo reconoce. Lo normal es que no tengamos que adquirir dicho software, porque lo regalan con la unidad lectora. El programa puede ser WinDVD o PowerDVD 8 Ultra. Si tuviéramos que adquirirlo por separado, cuesta 99 dólares y nos permitirá reproducir Blu-ray, DVD y DivX sin problemas. Configurar el programa es sencillo e intuitivo.

Tanto los reproductores Blu-ray de salón como los de software tienen un determinado perfil, que puede ser 1.0, 1.1 o 2.0. PowerDVD es de perfil 2.0, lo que significa que admite características como PiP (Picture in Picture), cuando aparece una imagen superpuesta a la principal, o BD-Live.

En este último caso, si nuestro PC dispone de conexión a Internet de banda ancha, los discos que incorporan BD-Live permiten acceder a la web de los estudios para descargar material (escenas omitidas, comentarios del director, galería de imágenes, juegos interactivos, etc.).

Paso 8

Visualiza otro material multimedia

Además de discos Blu-ray, existen otros formatos de alta definición que los reproductores de salón no admiten, pero que nosotros sí utilizaremos gracias al PC. El formato de alta definición más popular es Matroska, los archivos MKV. Para reproducirlos, necesitamos instalar la herramienta Haali Media Splitter (que puedes obtener en la dirección http://haali.cs.msu.ru/mkv o en el DVD que acompaña la revista número 217) y el códec de alta definición ffdshow (descargable desde www.ffdshow.info o desde nuestro DVD), tal como se explicó en el número 113 de PC Actual (encontraréis el PDF con el artículo práctico en el DVD que acompaña a la revista número 217).

Ffdshow nos permitirá reproducir todo tipo de vídeos, incluido DivX y el resto de formatos de calidad normal, por lo que aconsejamos desinstalar cualquier códec que tenga el ordenador y emplazar éste. Una vez ubicados estos componentes, los ficheros Matroska pueden ser abiertos sin problemas con Windows Media Player, pero no podremos hacerlo con PowerDVD.

Un componente opcional que podemos instalar sólo si tenemos Windows XP es UDFReader. Los discos Blu-ray no tienen el formato normal de los DVD, sino que están grabados utilizando el estándar UDF 2.50. Windows Vista maneja este formato; pero, si queremos ver qué hay grabado en un disco Blu-ray desde Windows XP, necesitamos instalar este driver. Puede descargarse desde www.videohelp.com o también desde el DVD que acompaña al número 217 de PC Actual.

Y esto es todo. Ya sólo queda sentarnos a disfrutar del mejor cine.

Si tienes problemas…

Hasta aquí parece fácil, pero, pueden surgir ciertos problemas. Los más corrientes son:

1. La imagen va a saltos o pixela

Si los saltos son a intervalos regulares, puede que hayamos ajustado mal la frecuencia de refresco de la pantalla. Si un vídeo a 25 fps lo reproducimos a 24 Hz, dará saltos regulares. Para evitarlo, fija una frecuencia de refresco en 50 o 60 Hz.

Si los saltos suceden a intervalos irregulares, el problema puede ser que la tarjeta gráfica no tiene suficiente potencia y pierde fotogramas en las escenas más difíciles. Antes de cambiar la tarjeta gráfica, prueba a desactivar el segundo monitor (si lo tienes), bajar la frecuencia de refresco, la profundidad de color o la resolución. Se trataría de encontrar un punto de funcionamiento satisfactorio sin caer en los problemas que dan las frecuencias bajas.

Se dice que la imagen pixela cuando se ven los cuadraditos que la forman más gruesos de lo habitual. Al igual que el caso anterior, suele ocurrir por falta de potencia de la tarjeta gráfica.

Un último problema de imagen puede ser la aparición de puntos finos de colores al azar en las zonas negras del vídeo. Esto puede ser un fallo de la tarjeta o del cable, que tenga interferencias, pero debería reducirse si bajamos la frecuencia de refresco de la pantalla, la profundidad de color o la resolución. La solución definitiva sería probar con un cable de más calidad.

2. La película se ralentiza o se para a ratos

Suele ocurrir porque hay otros programas que se cargan en la memoria del ordenador y se ejecutan ocupando la CPU de vez en cuando. Puede que no los hayamos instalado nosotros, sino que sean complementos del sistema operativo. Cuanto más potente sea el ordenador, menos incidencias tendremos, pero no está de más que lo mantengamos «limpio».

TuneUp Utilities 2009 es una herramienta que nos permite eliminar los programas innecesarios que se cargan en Windows al inicio y optimizar nuestro ordenador. Se puede descargar una versión de prueba en www.tuneup.es.

3. El sonido no llega al televisor

Lo más habitual es que esto ocurra porque tenemos configurada la salida de audio por la tarjeta de sonido en lugar de por la tarjeta gráfica. Accedemos al Panel de Control/Dispositivos de sonido y audio y, en el desplegable, escogemos el dispositivo de salida adecuado.

Si la salida de audio de la tarjeta gráfica no aparece en la lista puede ser porque no hayamos instalado los drivers de sonido de la tarjeta, que son distintos de los de audio, lo que se hace a partir del disco que proporciona el fabricante.

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