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Repara tú mismo tu hardware

Cuando se produce un problema en nuestro PC, solemos centrarnos en encontrar el programa que lo está produciendo. No obstante, así, solo nos olvidamos del hardware y, a veces, él es el responsable

Emmanuel David Jiménez Jiménez

Placa base

10 marzo 2014

La tecnología y la informática no están exentas de contratiempos. Cualquiera que haya utilizado un producto electrónico el tiempo suficiente habrá tenido el «privilegio» de sufrir algún fallo. Dicho esto, es innegable que de un tiempo a esta parte el origen de los errores informáticos ha cambiado sobremanera.

Los fallos de software son más comunes que los ocasionados por el hardware debido, entre otras razones, a las mejoras introducidas en la fabricación y el diseño de los nuevos dispositivos. También influye el conocimiento cada vez más avanzado de los usuarios, para los cuales un mal funcionamiento del hardware ya no es un error, sino un pequeño contratiempo que con frecuencia resulta fácil solucionar.

Para que los problemas que tienes con el hardware de tu equipo se queden en eso, en contratiempos leves, vamos a repasar algunos de los errores más frecuentes que nos plantean los periféricos y los dispositivos que utilizamos día a día y, por supuesto, las soluciones más eficaces.

Nivel: básico

Descubre las debilidades de tus dispositivos

Truco 1. Ten paciencia: quizás no esté estropeado

Los que llevamos muchos años utilizando equipos electrónicos y hemos tenido la oportunidad de trabajar con los antiguos y lentos ordenadores personales, sabemos muy bien la importancia que tiene una cualidad como la paciencia al utilizar estos dispositivos. Pero hoy en día ya no suele concebirse la idea de que haya que esperar para que se realice un proceso informático.

En muchas ocasiones, tendemos a dar por sentado que un determinado periférico no funciona bien porque no está respondiendo inmediatamente. Acto seguido comenzamos a pulsar botones, a enchufar y desenchufar cables, y a reiniciar los dispositivos sin siquiera habernos parado a pensar en que el problema podría dimanar de una fuente distinta a ese determinado elemento.

En ocasiones una pequeña espera demuestra que el dispositivo funciona de la manera correcta. En cualquier caso, siempre debemos actuar con calma cuando nos surja un problema con un elemento del hardware, analizar detenidamente la posible procedencia del error y, por último, tratar de encontrar una solución.

Truco 2. Cuidado con los ratones «torpes»

Atrás quedaron aquellos ratones que utilizaban una bola para detectar el movimiento que siempre nos hacía encontrarnos con problemas mecánicos y de suciedad. Hoy en día, los modelos con tecnología láser son los más populares en lo que a ratones se refiere, y aunque nos ahorramos todos los problemas que teníamos con los de bola, también nos topamos con otro tipo de errores.

Con frecuencia, el puntero de la pantalla parece no responder de la forma correcta, se mueve a trompicones, no reconoce el movimiento que hacemos, o, todo lo contrario, cada movimiento que hacemos hace que se vuelva, literalmente, loco. Por lo general, este problema tiene que ver con la superficie en la que utilizamos el ratón.

Hardware

Hay que tener siempre presente que, al ser de naturaleza óptica, y para que tenga un funcionamiento óptimo, necesita deslizarse sobre una superficie opaca, sin brillo y preferiblemente oscura. Usar el ratón sobre maderas barnizadas o lacadas, metales, revistas o plásticos brillantes podría darnos problemas. Pero una alfombrilla acabaría con todos ellos.

Si usamos un portátil quizá sea el touchpad el que está fallando de una forma parecida. Y suele deberse a que el dispositivo detecta la suciedad adherida como una pulsación, y, por ello, cuando nosotros pulsamos, recibe señales confusas, pues se están produciendo varias a la vez. La solución para esto es limpiar la superficie del touchpad con un paño ligeramente humedecido hasta que quede completamente limpio.

Truco 3. Remedios caseros a los puntos calientes

La pantalla es uno de los dispositivos que provoca los errores más molestos, pues interactuamos continuamente con ella. Un ejemplo muy claro de lo perjudicial que puede ser un error en el monitor son los temidos píxeles muertos. Se trata de puntos de la pantalla que han dejado de recibir una señal eléctrica, por lo que siempre se muestran apagados.

Hardware

Estos píxeles son irrecuperables. No obstante, también existen los píxeles calientes, que empiezan a emitir en colores chillones por culpa de las altas temperaturas alcanzadas. Y los píxeles atascados, que emiten la mayor cantidad de electricidad que pueden, apareciendo siempre en verde, rojo o azul. Si tienes este problema es posible que consigas solucionarlo, aunque depende de cada caso.

Con el monitor apagado, presiona con un paño ligeramente húmedo sobre el píxel en cuestión. Mientras lo haces, enciende la pantalla. Al dejar de hacer presión sobre ésta, el píxel debería funcionar de manera correcta.

Otra solución consiste en recurrir a programas como Stuck Pixel Sweeper, una pequeña aplicación gratuita escrita en Java que podemos descargar desde http://sourceforge.net/projects/stucksweep. Nada más iniciarla comenzará a emitir pantallazos con colores chillones y variaciones muy rápidas. Esto podría reactivar los píxeles que no funcionan de manera correcta. Por desgracia, todavía no hay una solución totalmente efectiva para estos puntos.

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